jueves, 3 de febrero de 2011

Cuando el Señor Guarda la Ciudad

" Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. " (Salmo 127:1)

Antes de que discutamos este versículo, es importante explicar una característica particular hallada a menudo en las escrituras hebreas. Frecuentemente, los escritores del Antiguo Testamento transmitían una verdad repitiendo un mismo pensamiento desde dos ángulos diferentes. En especial, esto se aprecia en los Salmos y en los Proverbios. Un ejemplo seria: “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios” (Proverbios 18:20). El mismo concepto es presentado dos veces en dos maneras. Otro ejemplo es, "Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos" (Salmo 78:2). La verdad es transmitida utilizando una ritma poética que es tanto hermosa como funcional, una forma de comprimir dos pensamientos correspondientes en un mismo idioma.

Con respecto a esto, cuando el Salmista advierte: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajaran los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”, (Salmo 127:1), el esta diciendo la misma verdad en dos formas. Lo que sea que estemos haciendo para protegernos o asegurarnos , a menos que incluyamos al Señor en el proceso, “ trabajamos en vano”.

Aun así, el lado positivo de esto es que, cuando el Señor edifique la casa, sus cimientos serán firmemente colocados sobre la roca de verdad eterna; y permanecerá. Y, cuando el Señor guarda la ciudad, El, sobrenaturalmente se alineara con nuestros esfuerzos, y la ciudad que El guarda estará protegida.

Note, la casa del Señor es una casa de oración: la intercesión trae la presencia de Dios a la ciudad; suelta obreros para la cosecha (ver Lucas 10:2), y trae reconciliación entre los enemigos. De hecho, la verdad resumida es esta: cuando el Señor edifique la casa, entonces el Señor guardara a la ciudad. Las especificaciones de diseño de Su plano de construcción requieren que Su pueblo este orando, amando e invirtiendo ellos mismos en sus ciudades. ¡Investidos de poder por la unción de Dios, la casa del Señor puede transformar comunidades!

Jesús confirma esto en Su promesa, "edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). El esta afirmando que, cuando Su casa es edificada en obediencia a Su palabra, las fortalezas del diablo sobre los individuos, vecindarios y comunidades serán golpeadas y destruidas.

Cuando el avivamiento irrumpe en una ciudad, ¿Que ocurre con los poderes de las tinieblas en los lugares celestiales? ¿Adonde van? La respuesta es: ¡son desplazados por la plenitud del Espíritu de Dios en la iglesia de la región!

Pablo nos dice que es “por medio de la iglesia” que la multiforme sabiduría de Dios es revelada “a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10). ¿Y que está sucediendo en el reino espiritual? ¡La Iglesia es bendecida con “toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3)! La influencia que prevalece sobre la sociedad no es la anarquía y el mal, sino el poder del cielo. Amados, regocijémonos en la promesa de que, a pesar de la creciente maldad en el mundo, donde la iglesia esta en obediencia y enfocada en Cristo, ¡allí el Señor guardara la ciudad!

No obstante, cuando la iglesia no es edificada de acuerdo a las instrucciones de Cristo, sino que permanece egoísta y dividida, los principados y potestades tienen acceso en un mayor grado a las almas de los hombres. En tales ciudades, la maldad espiritual es la que guarda a los vecindarios y comunidades.

Uno no necesita tener mucho discernimiento para ver esta verdad. En el próximo viaje que usted haga desde el campo a la ciudad, note una inconfundible nube de opresión a medida que entra en la ciudad. Esa barrera invisible marca la influencia de los espíritus gobernantes, los cuales manipulan la vida y pensamientos de la gente. El poder demoníaco de esa área de influencia, es el “hombre fuerte armado” que “guarda su palacio”, y “en paz esta lo que posee” (Lucas 11:21).

Pero cuando la iglesia es obediente a Cristo, estará unida con otros creyentes y no podrá ser detenida por los poderes del infierno. Las puertas del infierno no pueden prevalecer contra la iglesia que Cristo edifica, porque por medio de su oración, su amor y su acción, el Señor guardara la ciudad.

Señor, guíame a otros en mi ciudad que tengan un corazón dispuesto a orar juntos. Ayúdame a ser un medio para ver Tu casa edificada en nuestra comunidad. Señor, Yo creo que cuando Tu edificas Tu casa, tu guardaras nuestra ciudad. Amen.


* * * * *

El mensaje que antecede fue adaptado de un capítulo en el libro de Francis, La Casa del Señor.

Francis Frangipane Derechos de Autor 2008
Todos los Derechos Reservados


ICIT En Español - Escuela en Línea
http://www.frangipanehispano.org/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario