Protección legal


Por Francis Frangipane

Hace aproximadamente dos mil años se emitió un decreto desde el trono de juicio de Dios. Este decreto otorgaba protección ¨legal¨ a la iglesia contra el diablo. De hecho, cuando Jesús murió por nuestros pecados el “gobernante de éste mundo” fue juzgado. Nuestras deudas fueron clavadas en la cruz de Cristo y canceladas; principados y potestades fueron desarmados (ver Juan 16:11, Col 2:13-15) Por Jesús, nosotros tenemos no solamente el derecho legal de ser protegidos del enemigo, sino a triunfar sobre él.

El sacrificio de Cristo fue tan completo y la decisión judicial de Dios sobre Satanás fue tan decisiva, que la protección divina, suficiente para cubrir aún a toda la iglesia de la ciudad, ha sido otorgada

Incluso Sodoma


Por Francis Frangipane
(English)

"Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las cuales habían sido hechas muchas de Sus maravillas, porque no se habían arrepentido" (Mateo 11:20.).

Jesús tiene una palabra que decir, no sólo a nosotros como individuos, sino también a ciudades enteras. El reprendió fuertemente a las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum (Mateo 11:21, 23). Con lágrimas en  lloró sobre Jerusalén (Lucas 13:34). Si El esperaba en el primer siglo que ciudades se arrepintiesen, Él espera que las ciudades se arrepientan también hoy.

Sin embargo, fue en este mismo contexto de reprensión a ciudades que Jesus hizo una afirmación que, para mí, revela la magnitud del poder redentor de Dios.  Escuche Su reprensión, pero también su promesa oculta. 

Un Dios celoso


Por Francis Frangipane
(English)

¿Alguna vez ha sentido una resistencia espiritual, como sino un poder más grande que usted estuviera oponiéndose deliberadamente a su éxito? Con frecuencia asumimos que es el diablo quien está luchando contra nosotros. Permítame sugerir que, en algunas ocasiones, lo que esta interponiéndose en su camino puede para nada ser un enemigo; en realidad puede ser el Dios celoso.

¿Es el Todopoderoso celoso para con nosotros? Si. El señor con frecuencia en la Biblia se describe a sí mismo como “un Dios celoso” (Éxodo 20:5, 34:14; Deuteronomio 4:24, 5:9, etc.). Podemos esperar que El sea celoso dado que realmente hemos sido creados para Su deleite. Mientras que Su amor nutritivo y protector nos acepta tal como somos, llega un tiempo cuando El comienza a confrontar los dioses falsos, los ídolos, que rigen en nuestros corazones. Ciertamente, cualquier cosa en nosotros que le niegue completo acceso a nuestras almas, que se interponga entre nuestros corazones y el de El, se convierte en Su enemigo.

Ámame donde estas

Por Francis Frangipane


He descubierto que, al buscar a Dios, nuestros periodos más difíciles pueden transformarse en maravillosos irrumpimientos hacia el amor de Dios. Para mí, una de esas estaciones ocurrió durante los años 1979 a 1981. La asociación de Iglesias con la cual yo estaba alineado había caído bajo engaño espiritual. No solamente sus doctrinas medulares estaban más y más sembradas con influencias de la Nueva Era, sino que la inmoralidad había entrado sigilosamente, y líderes claves comenzaron a dejar a sus esposas por otras mujeres. No pude mas quedarme callado. Como resultado, en 1979 deje mi congregación en Detroit, Michigan, donde había pastoreado y viaje a las oficinas regionales de la organización en Iowa. Yo vine a suplicar por arrepentimiento, sin embargo, luego de reunirme con los líderes principales, se me pidió que abandonara al grupo.

Humildad más fe es igual a irrumpimiento

Por Francis Frangipane
(English)

Cuando imaginamos la idea de buscar a Dios con nuestros rostros inclinados, la imagen que viene a la mente es de postrados ante nuestro Padre celestial, y así debe ser. Nos acercamos a él con humildad abnegada. Como representantes de las naciones, estamos confesando a Dios nuestros pecados y los pecados de nuestras culturas, implorándole que extienda la misericordia y el perdón, pidiéndole que se mueva en Su compasión y sane nuestras tierras.

Sin embargo, en la humildad de nuestras almas, no descartemos la realidad y el poder de la fe. Porque sin fe es imposible agradarle a El (Hebreos 11: 1-6). Sí, inclinémonos,  pero también parémonos en fe, porque la mezcla de humildad y fe es una fragancia potente. 

Superando las ofensas



Por Francis Frangipane
(English)

Cuando estudiamos lo que Jesús enseñó, es obvio para mí que vino a hacer de nosotros alguien que “no se ofende”. Considere: Él dice que si alguien te hiere en la mejilla, le presentes también la otra (Lucas 6:29). Dijo que amasemos a nuestros enemigos y bendigamos a los que nos maldicen (Lucas 6: 27-28). Lo que realmente está haciendo es mostrarnos cómo un corazón de amor que no se ofende, supera toda adversidad.