El Ejército de Adoradores de Dios

Cuando las escrituras se refieren a los “huestes celestiales”, generalmente pensamos en un “coro de ángeles”. La palabra “hueste” en la Biblia, significo “ejercito” (Josué 5: 13-14) Es una verdad importante: las huestes del cielo son ejércitos adoradores. Sin lugar a dudas, ninguno que no sea primero un adorador de Dios, puede hacer guerra espiritual.

El asunto central en la Tribulación: Adoración
Uno no tiene que ir profundo dentro de la revelación de Juan en Apocalipsis para descubrir que tanto Dios y el Diablo están buscando adoradores. (Ver Apocalipsis 7:11; 13:4; 14:7,11). Vez tras vez, nuevamente la línea se marca entre aquellos que “adoran a la bestia y a su imagen “y aquellos que adoran a Dios.

En la última gran batalla previa al regreso de Jesús, el resultado de la vida de cada hombre será medido de acuerdo al grado de adoración: en medio de la batalla espiritual y las luchas ¿ante quien me inclinare, Dios o Satanás?

Aun, cuando esta guerra espiritual terminara con el establecimiento del Reino de Dios en la tierra (Ver Apocalipsis 11:15), debemos darnos cuenta que la esencia de la batalla es el asunto central en nuestra guerra espiritual hoy. ¿Adoraremos fielmente a Dios durante los ataques satánicos y la tentación? Verdadera adoración debe surgir ahora en el contexto de nuestras vidas diarias, porque ningún hombre que se queja durante las meras escaramuzas del hoy, adorara en las grandes batallas del mañana...

Recordara que el llamado del Señor a los israelitas fue un llamado a adorar y servirlo a El en el desierto (vea Ex 7:16). Sin lugar a dudas, cuando Moisés hablo por primera vez sobre la cariñosa preocupación de Dios, leemos que los hebreos “se inclinaron y adoraron” (Ex 4:31). Pero cuando las pruebas y las presiones vinieron, rápidamente cayeron en murmuración, queja y rebelión flagrante. Su adoración fue superficial, en beneficio propio y condicional – una forma carente de un Corazón de adorador.
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Esta misma condición de adoración superficial prevalece hoy en mucha de nuestra Cristiandad. Si se da un mensaje que habla del gran cuidado del Señor por su pueblo, con avidez nos inclinamos y adoramos. Pero tan pronto como las presiones del diario vivir aparecen o vienen tentaciones, cuan rápidamente nos rebelamos contra Dios y resistimos Sus tratos! El enemigo tiene fácil acceso al alma que no esta protegida por verdadera adoración al Todopoderoso! Sin lugar a dudas, el propósito del Señor con Israel en el desierto fue perfeccionar la verdadera adoración, la cual esta basada en la realidad de Dios, no en circunstancias. El Señor sabe que el corazón que Lo adorara en el desierto de la aflicción continuara adorándole en plenitud en la tierra prometida.

Sin verdadera adoración a Dios, no puede haber Victoria en batalla spiritual. Porque lo que sangramos cuando somos heridos por ataques satánicos o circunstancias difíciles, es la medida de nuestra verdadera adoración. Vea, lo que sale fuera de nuestros corazones durante tiempos de presión, esta en nosotros, pero se oculta durante los tiempos de tranquilidad. Si usted es un verdadero adorador, su espíritu emanara adoración a Dios no importa que batalla usted este peleando. En batalla espiritual, la adoración crea una pared de fuego alrededor de su alma.

Protegiendo su Corazón a través de la Adoración
Muchos de nosotros entendemos las dinámicas del alma humana. Se nos ha enseñado y correctamente por cierto, que el alma es la combinación de nuestra mente, voluntad y emociones. Hablando en sentido general, cuando el enemigo viene contra la iglesia, el apunta a cualquiera de estas tres aéreas. Debemos por tanto ver que la protección de estas áreas es de vital importancia en nuestra guerra contra Satanás.

Para aclarar mas la naturaleza de esta batalla, agreguemos que, además de la mente, la voluntad y las emociones, el alma esta hecha de eventos y como respondemos a esos eventos. Quienes somos hoy, es la suma de lo que hemos encontrado en la vida y nuestras subsiguientes reacciones. Abusos y aflicciones nos golpean de una forma, aliento y alabanza nos llenan de otra. Nuestra reacción a cada suceso, sea que el suceso fue positivo o negativo, es derramado dentro del tuétano creativo de nuestra individualidad, donde se combina con la naturaleza de nuestro carácter.

Lo que llamamos memoria es realmente nuestro espíritu mirando fijamente a la sustancia de nuestra alma. Con algunas pocas excepciones, aquellos sucesos que recordamos más nos han formado más también. De hecho, la razón por la cual nuestras mentes naturales no pueden olvidar ciertos incidentes es porque aquellos eventos se han literalmente convertido en parte de nuestra naturaleza.

Nuestra alma, se fortalece y debilita, ha tomado forma de acuerdo a que tan bien o que tan pobremente hemos manejado nuestras pasadas experiencias. Cuando la Escritura nos ordena a no mirar atrás y a “olvidar…lo que queda atrás” (Filipenses 3:13; ver Lucas 9:62), esta diciendo que debemos deshacer las consecuencias que han venido de nuestras propias reacciones no semejantes a Cristo. Con Dios, esto no es imposible, por que a pesar que los sucesos de nuestra vida son irrevocables, nuestras reacciones a esos eventos aun pueden ser cambiadas. Al cambiar las reacciones equivocadas hacia el pasado, nosotros cambiamos. En otras palabras, aunque no podemos alterar el pasado, podemos poner nuestro pasado sobre el “altar” como un acto de adoración. Un corazón adorador permite a Dios restaurar el alma.

Todos nosotros recibimos una porción de tanto lo bueno y lo malo en este mundo. Pero para que la vida sea buena, Dios, quien es la esencia de vida, debe extenderse dentro de nuestras experiencias y redimirnos de nuestras reacciones negativas. El canal a través del cual el Señor se extiende a Si mismo, aun dentro de nuestro pasado, es nuestro amor y adoración a El.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Rom 8:28). La clave para la realización de este versículo es que nos convirtamos en amantes de Dios en nuestros espíritus. Las malas cosas se vuelven buenas para “los que aman a Dios” Cuando nos entregamos a amarlo a El, todo por lo que hemos pasado en la vida es lavado y redimido en ese amor. Lo malo se vuelve bueno por el poder de Dios.

Por tanto, es esencial tanto para la salvación de nuestras almas y nuestra protección en batalla espiritual que seamos adoradores. El barco que sin peligro nos transporta a través de las tormentas de la adversidad es la adoración.

El Salmo 84 expresa en alabanza a Dios el maravilloso efecto que la adoración tiene sobre el alma. “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo Corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lagrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques” (v 5-6).

Si usted esta “perpetuamente alabando” a Dios (Salmo. 84:4), su adoración a Dios transformara el asalto negativo del enemigo en “fuente” de dulces aguas refrescantes. No importa lo que caiga sobre un adorador, su “valle de lágrimas” siempre se convierte en una fuente cubierta “con bendiciones”. Usted no puede comprometerse exitosamente en guerra espiritual, ni pasar sin peligro a través del desierto de esta vida, sin convertirse primero en un adorador de Dios.

Adoración: El Propósito de la Creación
Nosotros fuimos creados para el deleite de Dios. No fuimos creados para vivir para nosotros mismos sino para El. Y mientras el Señor desea que disfrutemos Sus dones y Su gente, nos hará saber que fuimos creados primero para su deleite. En esos momentos finales de esta era, el Señor tendrá gente cuyo propósito de vida es agradar a Dios con sus vidas. En ellos, Dios encuentra Su propia recompensa en la creación del hombre. Ellos son Sus adoradores. Están en la tierra solamente para complacer a Dios, y cuando El se complace, ellos también son complacidos.

El Señor los lleva más lejos y a través de más dolor y conflictos que otros hombres. En apariencia, frecuentemente parecen “golpeados de Dios y abatidos” (Isaías 53:4). Aun para Dios, ellos son sus amados. Cuando son machacados, como los pétalos de una flor, emanan una adoración, cuya fragancia es tan bella y poco frecuente que los ángeles lloran en silencioso asombro ante su rendición. Ellos son el propósito de Dios en la creación.

Uno podría pensar, que Dios los protegería, guardándolos de tal forma que no fueran estropeados. En cambio, son estropeados mas que otros. De hecho, el Señor parece complacerse en machacarlos, poniéndolos en dolor. Porque en el medio de su dolor físico y emocional, su lealtad a Cristo crece pura y perfecta. Y al enfrentar persecuciones, su amor y adoración hacia Dios los consume.

Estuvieran todos los siervos de Cristo tan perfectamente rendidos. Aun así Dios encuentra su deleite en todos nosotros. Pero a medida que los días del reino se acercan y la guerra espiritual al final de esta era aumenta, aquellos que han sido creados solamente para la adoración a Dios, avanzaran en el poder y gloria del Hijo. Con elevadas alabanzas a Dios en sus bocas, ejecutaran sobre Sus enemigos el juicio escrito (Ver Salmo 149). Ellos lideraran como generales en el ejército de adoradores de Dios.


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