En el Umbral de Gloria

Antes que Jesús venga para ser glorificado en la tierra, El viene para ser glorificado en la iglesia.

Nuestra salvación nos concede más que simplemente nuestra membrecía en la iglesia o una perspectiva conservadora. En verdad, nos hemos convertido en uno con Cristo. El Señor Jesús es nuestra cabeza; nosotros somos Su cuerpo. El es nuestro esposo; nosotros Su novia. El es la vid verdadera de la cual nosotros , Sus pámpanos, recibimos nuestra vida y virtud. Estas imágenes, y muchas más, hablan clara y apasionadamente de nuestra unión eterna con el Hijo de Dios.

Aun así a nivel personal, solo durante breves instantes hemos vislumbrado Su poderoso trabajo con nosotros. Oramos, pedimos, sufrimos dolores de parto; pero dimos a luz, si se quiere, solo “ viento” (Isaías 26:18). La mayoría de nuestros enfermos reciben simplemente la gracia suficiente para soportar el sufrimiento; no están sanados. A nivel nacional, solamente durante las cimas de avivamientos y despertares espirituales la iglesia ha visto el brazo del Señor revelado y la sociedad significativamente transformada.
No obstante, mientras el día del regreso de Cristo se aproxima, esta aparente ausencia de poder esta en un proceso de cambio dramático. Ciertamente, la promesa del Padre al Hijo, la cual será cumplida a su más alto nivel antes del regreso del Señor, es que el pueblo de Dios “voluntariamente se ofrecerá en el día de Tu poder” (Salmo 110:3a).

Hay un “día de…poder” inminente. Y aún, no solamente esto, sino acompañando este tiempo de poder habrá una santidad gloriosa, un resplandor que también aparecerá sobre el pueblo de Dios: “En la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora Tienes tú el rocío de tu juventud." (Salmo 110:3b). Al acercarse el día del Señor, brillaremos como el rocío encendido por los primeros rayos de la mañana milenaria.
Al final de la los tiempos, el mundo vera al Señor Jesucristo guiando a Su iglesia en crecientes demostraciones de gloria. Gran poder de Dios descansara sobre aquellos que eligen ahora humillarse delante de El. Sin exageraciones ni auto-promoción, la presencia de Dios será nuevamente revelada entre Su pueblo.

El Dios de Gloria
Prácticamente cada Cristiano que conozco cree que estamos en las horas finales de esta era. Cuan cerca del fin, nadie sabe; y nadie presume una conjetura de cuando Jesús regresara. Si nuestra esperanza ha venido verdaderamente del cielo, entonces la iglesia hambrienta y en oración de Jesucristo esta a punto de entrar en una estación de extraordinarias manifestaciones de la gloria de Dios. Estamos a punto de involucrarnos en lo que los eruditos de la Biblia llaman un movimiento de "dispensasional" del Espíritu de Dios. Durante tales tiempos, el Señor siempre se ha manifestado en gloria.

Es verdad que nadie ha visto la gloria del Padre, pero Dios el Hijo se ha manifestado El mismo en gloria, numerosas veces en el pasado. Abraham vio la gloria de Cristo mientras estaba en Mesopotamia. Isaías Lo contemplo en el año que el rey Urias murió. Ezequiel cayo delante del que Vive junto al Rio Quebar, Daniel, David, Habacuc, Salomón, Zacarías y Hageo todo vieron la gloria del Señor. ¡En verdad, la Biblia fue escrita por personas que habían visto la gloria de Dios!

Moisés Le contemplo, luego Aáron, Nadab, Abiú, y así como también los setenta ancianos Hebreos. El libro de Éxodo nos dice que estos hombres “vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había una especie de pavimento de zafiro, tan claro como el cielo mismo” (Éxodo 24:10). De su encuentro con el Todopoderoso, leemos, “y vieron a Dios, y comieron y bebieron” (Éxodo 24:11).

Piense en ello: "¡Ellos vieron a Dios!" ¿Puede algo ser más maravilloso? ¿No siente usted celos por esa experiencia---de realmente mirar a Dios? Contemplar la gloria del Señor no es solamente escritural sino típico durante tiempos dispensacionales del mover de Dios. El hecho es que, más de tres millones de Israelitas vieron la gloria de Dios en el Monte Sinaí. Jóvenes, Ancianas y niños ---gente de toda edad y condición física --- ¡todos vieron “la gloria del Señor [mientras ella] reposaba sobre el Monte Sinaí” (Éxodo 24:16)!

Y aun, aquella revelación de la gloria no se detuvo en el Sinaí. La nación Hebrea entera siguió a la nube de gloria de día y fue iluminada por un pilar ardiente de gloria parecido a un fuego por la noche. ¡Esto ocurrió no solamente una vez o dos sino cada día durante cuarenta años! ¿Cuanto más el Señor de gloria se manifestara a Si mismo a nosotros al final de los tiempos?

Jesús dijo que el más pequeño en el reino de los cielos, es mayor que aquellos bajo el viejo pacto (ver Mateo 11:11). ¿En que forma son los seguidores de Cristo “mayores”? Aquellos en el Antiguo Testamento vieron Su gloria a la distancia, pero ¡El ha elegido revelar Su gloria en y a través de la iglesia! ¿No esta escrito, El viene “para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron” (2 Tesalonicenses 1:10)?

Ciertamente, Jesús no solo nos ha dado Su nombre y Sus palabras (ver Juan 17: 6,14), El asimismo nos ha ¡concedido participar de Su radiante esplendor! La misma gloria que fue manifiesta en el Antiguo Testamento, El ha depositado ahora en los espíritus de aquellos lavados y purificados en Su sangre. El dijo, “La gloria que me diste, yo les he dado” (Juan 17:22).

Sí, Dios revelara nuevamente Su gloria al final de los tiempos. Su integridad divina así lo requiere. El mundo inconfeso recibirá de Dios una última, legitima oportunidad de elegir, no simplemente entre la iglesia y el pecado, sino entre el resplandor del cielo y los horrores del infierno. En verdad, al final de los tiempos, ambos reinos serán manifestados en plenitud en la tierra.

Este artículo fue tomado del libro Los Días de Su Presencia, -versión en ingles- por Francis Frangipane. Mientras el despertar del Espíritu Santo comienza a desplegarse, este libro será un provechoso compañero para el serio seguidor de Jesucristo.


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