Aquellos Quienes Hacen Un Pacto con Dios

(English)
El Dios de Pacto
A través de la historia de Dios tratando con el hombre, Él se ha revelado a sí mismo como un Dios de Pacto. El Omnipotente pactó con Noé, Abraham, Moisés y David. El renovó Su Pacto Abrahamico en Su llamado a Isaac y a Jacob. Cada pacto genero una nueva ola de poder redentor dentro del mundo e impacto para siempre la condición humana. 


La palabra pacto significa “sujetar con grillete” o encadenar. Era la forma más elevada de compromiso que dos individuos podían tener. Cualquiera de estos varios rituales fueron empleados para expresar la unidad de los socios de pacto: Una espada podría ser transferida, significando que ambos estarían unidos contra el enemigo como uno solo. Podrían intercambiarse entre ellos una sandalia, lo cual significaría que viajarían cualquier distancia para estar uno al lado del otro. O, podrían partir un animal en dos y pasarse entre ellos las mitades. Así como las dos mitades, a pesar de separadas, eran todavía un animal, así los dos socios de pacto se convertirían en un individuo.  

Cuando el Señor puso en marcha Su pacto con un hombre, lo hizo como una extensión de Su propósito eterno; el hombre fue un componente en una serie de iniciativas divinas. Contenido dentro del pacto del Señor estaba Su intervención divina, Su sabiduría sobrenatural y estrategias, y Sus provisiones.  

Así, si miramos el llamado del Señor a Noé, vemos que no fue el arca, sino el pacto de Dios, que preservo a Noé y a su familia durante el juicio del mundo. (Gen 6:18). Noé fue un componente, un factor en una serie de iniciativas divinas, el cual consumo los planes predeterminados del Señor. Dios estableció el pacto, diseño el arca y trajo los animales. El Señor incluso cerró la puerta después que Noé entro al arca. (Gen. 7:16). 

Cuando el Señor estableció Su pacto con Abraham, dos veces una antorcha ardiente paso a través de las mitades de los animales que Abraham ofreció en sacrificio. Las dos pasadas significaron que ¡Dios mantendría la parte de Abraham en el pacto también! Hoy, un Israel restaurado testifica de la fidelidad de Dios en Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y es el pacto de Dios con Abraham, no simplemente el ejercito Judío, quien preserva a Israel en nuestros tiempos.  

El acuerdo del Señor con Su socio de pacto no fue solamente para Su siervo, sino que se extendía asimismo a los descendientes de Su siervo.  La promesa que Dios hizo podía ser transmitida generacionalmente. 

Pago y Modelo
De manera similar, nosotros somos salvos y guardados a través de nuestra vida por el pacto de Cristo con el Padre. Nuestra salvación ha sido asegurada, no solo porque Jesús murió por nuestros pecados, sino porque Su muerte fue parte de un pacto que Él tuvo con el Padre. El hecho de que Jesús sufriera a favor mío es asombroso, pero Su crucifixión fue un componente de una realidad aun más poderosa: Su pacto con el Padre. 
 


Los términos del pacto de Cristo fueron tal que, si el vivía Su vida intachablemente y ofrecía esa vida santa en la cruz por los pecados, a todo el que mirara al Hijo de Dios se le concedería perdón. El Padre miraría al sacrificio de Cristo y vería justicia; los pecadores mirarían a Jesús y encontrarían misericordia. Nosotros somos salvos a través de este Nuevo Pacto.  

Aun así, como discípulos maduros, encontramos en la misión de pacto de Cristo no solo nuestra paz, sino también un modelo al cual Cristo nos llama a seguir. El dijo a Sus discípulos, "Como me envió el Padre, así también yo os envío" (Juan 20:21). Habiendo entregado Su vida en rendición de pacto, El ahora nos ofrece seguirlo. (Mateo 16:24). Por supuesto, nuestra cruz no reemplaza Su cruz ni los sub-pactos que hacemos con Dios sustituyen el pacto de Cristo. La verdad es que, nuestra cruz extiende el poder de la cruz de Cristo a nuestro mundo y época.  Ciertamente, nuestro pacto con Dios está respaldado debido al pacto de Cristo con el Padre. 

Así, el Señor nos invita a seguirlo; incluso como El pactó con Dios por los pecados del mundo, así pactamos con Dios por nuestros hogares, ciudades y naciones. El pacto nos coloca en la misma actitud expresada por Cristo, revelada nuevamente a través de nosotros por nuestras familias, ciudades y naciones.  

La Cosecha y El Poder de Pacto
Para muchos Cristianos, la idea de hacer un pacto especial con Dios es desconocida. Aun así, más allá de los principales pactos que mencionamos antes, la Biblia nos habla de muchas otras veces cuando el hombre hizo un pacto con Dios. (Ver 2 Reyes 11:17; 2 Reyes 23:3; 2 Crónicas 29:10; Esdras 10:3; etc.) Yo creo que muchos han sentido ya al Espíritu Santo hablando, instándoles a profundizar su compromiso con Cristo en favor de sus familias, ciudades y naciones.


Incluso así, los pactos y nuestra obediencia a ellos, no deben ser hechos al azar. Deben proceder de nuestros corazones en respuesta a la iniciativa del Señor. Usted conocerá el alcance de su pacto a través de la visión, fe y profundidad de la carga que Dios le haya dado.  

Una nueva autoridad está viniendo para aquellos quienes desean la total conformidad a Cristo. Porque una gran cosecha ha ciertamente sido profetizada para el final de los tiempos (Isaías 60:1-3; Hechos 2), y aquellos que guíen el camino serán individuos que entiendan el pacto de Cristo y, rindiéndose a la iniciativa de Cristo, hayan ellos mismos pactado por aquellos a quienes aman.

Señor Jesús, Tu eres mi inspiración y modelo. Anhelo ser como Tu en todas las cosas, incluso como dijo Pablo, llegando a ser semejante a [Ti] en [tu] muerte .Maestro, abre mis ojos a las realidades que me fueron concedidas a través de Tu pacto con el Padre. Y guíame hacia el poder de la oración de pacto por mis seres queridos, iglesia y ciudad. En el nombre de Jesús.
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 El mensaje precedente fue adaptado de un capitulo en el libro de Francis, “La Oración de Pacto” (editado por Editorial Desafío) disponible en formato impreso y electrónico ebook. Visite www.arrowbookstore.com por mas información. 







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Traducción y Edición Gabriela Rabellino







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