Cuando Se Cumpla La Pascua en el Reino de Dios

(English)
¿"Pascua actual” o “Pascua”?
Todos sabemos que la iglesia primitiva no celebraba la Pascua con caramelos de goma, conejos de chocolate y pollitos de malvavisco. Sus hijos nunca fueron a una búsqueda de huevos de Pascua. Por supuesto, la muerte y la resurrección de Jesús permaneció por encima de todas las parafernalias culturales, pero fué la Pascua primera y no la Pascua como el mundo hoy  la llama; que los cristianos primitivos honraron. 

La palabra “Easter” (utilizada hoy día en muchos lugares) en realidad proviene del anglosajón  Eastre, la diosa de la primavera. Al expandirse el Cristianismo, se tornó en una regla de la iglesia el no deshacer feriados pagados, sino en cambio inyectar significado Cristiano a las celebraciones. A pesar que disfruto comiendo conejos de chocolate, reconozco que los huevos de colores, los conejos y pollitos originalmente eran símbolos a través de los cuales los lugareños rendían homenaje a los “dioses” de la fertilidad sexual.

A pesar que la mayoría de los cristianos, incluido yo mismo, todavía referimos la estación de la resurrección de Cristo como “Easter”, en mi corazón yo miro más allá de las tradiciones seculares y a la verdadera realidad espiritual. Ciertamente, incluso cuando estoy con alguien que celebra la Pascua con huevos, etc., paso por alto estas tradiciones culturales y llamo la atención de todos hacia el gran milagro: la resurrección de Cristo.

 Celebración de la Pascua por parte de la Iglesia
Si bien podemos perdonar y cubrir tradiciones no bíblicas en amor, sigue siendo importante continuar tenazmente tras la verdad de la Palabra de Dios.  Así, debemos reconocer que la iglesia primitiva no celebraba la Pascua como lo hacemos nosotros en los tiempos modernos. Ellos celebraban la Fiesta de la Pascua. Esta tradición anual no era solamente conmemorativa; sino también profética en su naturaleza.  Además podríamos esperar que los discípulos Judíos celebraran la Pascua, pero también lo hicieron los creyentes Gentiles. Vemos esto claramente en la carta de Pablo a los Corintios. El escribió, “... nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada… Así que celebremos la fiesta” (1 Cor. 5:7-8). 


A estos Gentiles Corintios Pablo les instó a celebrar la Fiesta de Pascua Judía. En verdad, ellos no celebraban el ritual del Antiguo Testamento como lo hacían los judíos con panes sin levadura, etc. Antes bien, ellos se posicionaban frente a la fiesta desde su perspectiva espiritual, enfocándose en los “panes sin levadura de sinceridad y verdad” (v. 8). En realidad, la Iglesia Cristiana mantuvo la Pascua, no en recuerdo del la liberación de Israel de Egipto, sino en conmemoración de lo que Cristo – su Pascua- cumplió en liberar a la humanidad de la pena del pecado y juicio.

Escuche nuevamente la afirmación del Señor a Sus discípulos. El dijo, “! Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios" (Lucas 22:15-16). 

Jesús desea comer la Pascua, no mirando atrás, sino mirando adelante en profética anticipación del cumplimiento de la Pascua en un completo nuevo nivel en el Reino de Dios. A través del sacrificio de Cristo, una nueva Pascua seria establecida mucho mayor que la de la liberación de Israel de manos del Faraón. Esta Pascua afectaría al mundo entero. Y si bien todavía seria un tipo de la Pascua, se mantendría en “memoria de [Jesús]" (v. 19). 

La Pascua Judía versus la Pascua Cristiana
El Antiguo Testamento, con todo su poderoso valor intrínseco y literal, en realidad fue una sombra de lo que Cristo cumpliría en favor del mundo. Por lo tanto, demos una mirada a esta primera Pascua.

 La Pascua Judía tuvo lugar en el antiguo Egipto cuando los Israelitas eran esclavos. Conocemos esta historia: Dios envió a Moisés a traer liberación a Su pueblo. Cada vez que Faraón se negó, juicios divinos cayeron sobre Egipto; el último y más decisivo ocurrió la noche antes que los Israelitas dejaran Egipto.  El Señor ordenó a los Judíos matar un cordero y colocar su sangre en los postes y en el dintel de cada casa. Esa noche, mientras el ángel de la muerte pasó y mató a cada primogénito en Egipto, el “paso por alto” cada casa cuya puerta exterior estaba cubierta por la sangre del cordero. 

Más todavía, se les pidió a los Israelitas hacer más que colocar la sangre del cordero sobre sus postes. Tenían también que asar al fuego el cordero que fuera muerto y luego comerlo por entero; lo que quedare debía ser quemado. Debía comerse con hierbas amargas, apresuradamente y ceñidos sus lomos, con el cazado en sus pies y su cayado en mano. Debían también eliminar todo resto de sus hogares y hornear pan sin levadura para su viaje hacia el desierto. La siguiente mañana toda la nación de Israel junto con sus ovejas y ganado fueron victoriosamente liberados de su tiempo de esclavitud.  Desde entonces debían cada año conmemorar la gran liberación de Dios. Esta conmemoración fue también conocida como la “Fiesta de los panes sin levadura.” Duraba ocho días y era considerada una fiesta obligatoria para todo Israel. 

Cuando vino Cristo, uno de Sus propósitos era cumplir la Ley y los Profetas (Mat. 5:17). Esta misión de traer cumplimiento incluía las fiestas de Israel; en una manera muy profunda, la Pascua se volvería central.  Recuerde asimismo, las fiestas eran la sombra de algo mayor que ellos mismos. Pablo dijo “la realidad se halla en Cristo” (Col. 2:17 NVI). Es absolutamente notable que, de todos los días en el calendario anual, Cristo, el Cordero de Dios, murió en la Pascua. Cuando el sumo sacerdote estaba ofreciendo un cordero por los pecados de los Judíos, en ese día ¡Dios ofrecía a Su Hijo por los pecados del mundo! Es la sangre de Cristo que nos protege hoy de la misma manera que la sangre en los postes simbolizó la protección de Dios para Israel en Egipto.

Pero llevemos la Pascua aun más lejos hacia su gran tiempo de cumplimiento final. Durante esta última Pascua celebrada por Jesús, yo creo que el no solamente tenía el perdón del mundo en Su mente, sino también el gran y final cumplimiento de la Pascua – un acontecimiento que está por venir. Así, cuando El comió la última Pascua con Sus discípulos, El dijo, “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios" (Lucas 22: 15-16).

Jesús dijo que la Pascua tendrá aun otro gran cumplimiento cuando El la coma con nosotros “en el reino de Dios.” Luego de esa última cena Jesús no celebro de nuevo la Pascua. Su afirmación se refiere a algo que esta aun por venir, algo que se desplegara al final de los tiempos. Cuando Jesús habla sobre la Pascua cumpliéndose en el reino, El está diciendo que aun habrá otro cumplimiento de la Fiesta de Pascua, un tiempo cuando aquellos que verdaderamente son de Cristo, quien han “comido” la carne del Cordero y participado de Su pacto de sangre, están divinamente protegidos durante el tiempo final. Por tanto independientemente de que usted crea en el pre o post arrebatamiento, Dios no ha destinado para nosotros la ira. La Pascua del Reino, cumplida por el Cordero de Dios, nos coloca bajo la eterna protección del Omnipotente.

De cualquier forma en que se cumplan las palabras de Jesús, exijámonos participar de todo el Cordero y no solamente mordisquear los versículos reconfortantes. Apliquemos diligentemente la sangre del Cordero sobre los postes de nuestros corazones, al igual que sobre nuestras familias y seres queridos. E incluso mientras el mundo a nuestro alrededor continua su carrera hacia el pecado y el juicio, afirmémonos mirando en cambio hacia el reino de Dios.  Porque durante estos días de sacudimiento, recibiremos un “reino inconmovible” (Heb. 12:28). 

Amado, vivamos en expectativa santa de aquel día cuando Cristo regresara y comeremos la Pascua con El en el Reino de Dios.






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Traducción y Edición Gabriela Rabellino








 









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