Teniendo la Mente del Redentor

Como cristianos gastamos mucho tiempo luchando básicas, elementales batallas; “¿Soy salvo realmente?” “¿He sido realmente perdonado?” El hecho es, Dios tiene mucho más para nosotros. El busca conformar nuestros pensamientos a los reales pensamientos de Cristo. Ciertamente, el Espíritu Santo viene, no solamente a darnos escalofríos o sensaciones corporales, sino a reestructurar nuestras actitudes y percepciones hasta que pensemos los pensamientos de Jesús.

Considere las notables revelaciones de Pablo. El escribió,

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Cor. 2:14-16).

Esta revelación es impresionante: nosotros tenemos la mente de Cristo. Dios quiere que tengamos el discernimiento mismo de Cristo.  

 O considere nuevamente lo que Pablo le escribió a los Gálatas. El dijo, “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros" (Gal 4:19).

Los críticos llamaran herejía a la revelación de Cristo en nosotros, como si todo lo que íbamos a tener era el nombre, pero no la naturaleza de Jesucristo. 

Vea, el objetivo de Dios no es solamente vernos salvos y que vayamos al Cielo, sino a Cristo funcionalmente formado y vivo a través de nosotros en la tierra. No estamos solo para tener una religión de lo que Jesús hizo; somos llamados a poseer la verdadera sustancia de quien Jesús es.

Si, ciertamente significa que iremos al Cielo; pero es más que eso. A través del conocimiento de la palabra de Cristo y nuestra sumisión al Espíritu Santo, la real persona de Jesucristo, el Redentor, haya vivo acceso a las necesidades del hombre. Como Su cuerpo, le damos contacto con este mundo. Es cierto, enfrentamos conflictos, pero estas dificultades son orquestadas por Dios para poder exhibir a Su Hijo a través de nosotros.  Ciertamente, enfrentamos persecución, pero solamente para que Cristo, en medio de la injusticia, revele como Su vida vence a la muerte.
De nuevo, Pablo escribió,

“Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal" (2 Cor. 4:11).

¿No es esto exactamente lo que usted desea, la “vida de Jesús… manifiesta en [su] carne mortal”? ¿No está cansado del círculo de juzgar a las personas y luego, debido al orgullo, ser juzgado a cambio por Dios?
 


¿Que significa tener la mente de Cristo?  ¿Significa esto que caminamos sobre las aguas o hacemos grandes señales? Los Milagros ciertamente son parte de la vida de Cristo, mas aun hay algo mayor a alcanzar que los milagros; ¡Nuestros corazones pueden ser llenos con los redentores y creativos pensamientos de Dios! (Ver 1 Cor. 2.)

Señor, ¡líbranos de nuestros motivos carnales! Libéranos de nuestros instintos humanos y caídas pasiones. Concédenos, Señor, los motivos de Jesús. Enséñanos a pensar, no como un fiscal cuya búsqueda es condenar, sino como el Salvador, cuyo corazón es redimir.

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Si el mensaje de hoy del Pastor Frangipane conmovió su corazón, el quiere personalmente invitarlo a considerar su programa de formación en línea: A Imagen de Cristo. El Pastor Francis ha volcado cuarenta años de ministerio en este curso de seis meses sobre los cimientos de la conformidad a Cristo.

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Traducción y Edición Gabriela Rabellino


¡Levántate y Resplandece!

«Para esto Dios los llamó por nuestro evangelio, a fin de que tengan parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo» (2 Tesalonicenses 2:14)
El mandato claro de la Palabra de Dios para quienes vivan los últimos tiempos es que sean intrépidos al enfrentar las tinieblas. Hablando a través del profeta Isaías, el Espíritu del Señor ordena a los suyos:
« ¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado!
¡La Gloria del Señor brilla sobre ti!
Mira, las tinieblas cubren la tierra,
y una densa oscuridad se cierne sobre los pueblos.
 Pero la aurora del Señor brillará sobre ti;
 ¡sobre ti se manifestará su gloria!
Las naciones serán guiadas por tu luz,
 y los reyes, por tu amanecer esplendoroso»
                                                -Isaías 60:1-3-
Por cuanto la segunda parte de Isaías 60 contiene referencias al milenio, adicionalmente algunos ubicaron el cumplimiento de todo este capítulo en tiempos futuros. Pero déjeme preguntarle algo: ¿cubrirán las tinieblas la tierra durante el milenio? Durante el glorioso reinado de Cristo cuando la muerte, el pecado y la aflicción desaparezcan, ¿se cernirá densa oscuridad sobre los pueblos? La verdad es que, aunque la profecía de Isaías ciertamente concluirá en el milenio, comienza durante las últimas horas de esta era.
Claramente, estos tres primeros versículos de Isaías 60 son un claro mandato de Dios para antes del arrebatamiento y antes del milenio. El Señor nos llama no solamente a soportar las tinieblas sino a levantarnos en su gloria manifiesta. La gente puede discutir sobre el momento del arrebatamiento, pero lo que estoy aquí presentando no molesta a ninguna escatología popular. Estoy diciendo que entre el ahora y cualquier escenario que usted crea habrá un tiempo de Gloria en aumento para los verdaderos seguidores de Cristo.
Algunos de nosotros nos sentimos derrotados, otros, cansados y debilitados por la creciente oscuridad en el mundo. Y es precisamente en esta situación en la cual la depresión podría atrapar nuestras almas que se nos manda levantarnos. Arrojar de nosotros la opresión no es precisamente un acto de fe; es un acto de obediencia. Es tiempo de cancelar los planes de ser infelices. ¡Mediante la sangre de Cristo rompemos el pacto con la muerte y las tinieblas y obedecemos la voz de nuestro destino!
Alguien podría argumentar: es que usted no conoce mis dificultades. Escuche cómo traduce el mandato de Dios otra versión de Las Escrituras: « ¡Levántese [de la depresión y la postración en que lo han mantenido las circunstancias, y elévese a una nueva vida]!» (AMP). En este preciso momento, mientras lee estas páginas, nueva vida de la presencia de Dios desciende a su espíritu. ¡Recíbala! ¡Acéptela! ¡Obedézcala!
Como puede ver, el plan de Dios es que, aquí en la tierra, en nosotros, sea revelada la gloria del Señor. La luminosa y radiante luz de su presencia, la que brilló en el rostro de Moisés, la que inundó el templo de Salomón durante su dedicación, la que irradió de la persona de Jesús y envolvió a los discípulos en el monte donde se transfiguró el Señor, esa luz de la presencia de Dios brotará de nuestro interior al final de la era. Esta misma gloria divina aparecerá sobre nosotros en los años previos a la segunda venida del Señor en niveles siempre progresivos de brillantez.
En realidad, esta gran obra de gracia ya comenzó. Somos parte de la expansiva reparación que el Espíritu Santo efectúa. Dios reúne a su pueblo. Aprendemos a humillarnos en arrepentimiento y oración, y descubrimos la amistad y la unidad con otros cristianos. No hay duda que nuestra reconciliación y la superación de las barreras étnicas y denominacionales conllevan una inconmensurable recompensa. A medida que «se levanten todos los valles, y se allanen todos los montes y colinas … se revelará la gloria del Señor, y la verá toda la humanidad» (Isaías 40:4-5).
Dios nos prepara para recibir Su esplendor!. Las naciones serán guiadas por su luz, y los reyes, por su amanecer esplendoroso!

Solamente El es Digno
No tema ni se considere así mismo indigno. ¡Por supuesto que lo es! Todos lo somos. Pero es para la gloria de Dios que somos preparados. Él no cometió un error al escogerlo a usted, así como tampoco se equivocó al morir por sus pecados. Él decidió poner su Espíritu en el interior de la vida del creyente. De modo que la carencia de valía personal no es una excusa aceptable. Dios fue el que decidió su destino. ¡Tenga cuidado, no sea que su sentimiento de indignidad se convierta en una bruma que encubra su incredulidad!
La oscuridad, el caos, el vacío que puedan existir todavía en su vida no son un impedimento mayor para el Todopoderoso que el terrible vacío que le esperaba en el principio, antes de la creación. Sin duda alguna, ¡su génesis individual de las tinieblas a la luz no será demasiado difícil para Dios!
Aun en este momento, el Espíritu de Dios desciende y revolotea sobre usted, y lo cubre con sus alas. La voz del Señor le ordena a la «nueva creación» que usted es:
 « ¡Levántate! ¡Resplandece! Sacúdete la depresión en la que te mantienen las circunstancias! ¡Estás en el umbral de la gloria de Dios!».

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El mensaje precedente fue adaptado de un capitulo en el libro de Francis, Los Días de Su Presencia  publicado en Espanol por  Asociación Editorial Buena Semilla bajo su sello Editorial Desafío disponible en su versión impresa y en formato electrónico.
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En el Umbral de Gloria

Antes que Jesús venga para ser glorificado en la tierra, El viene para ser glorificado en la iglesia.

Nuestra salvación nos concede más que simplemente nuestra membrecía en la iglesia o una perspectiva conservadora. En verdad, nos hemos convertido en uno con Cristo. El Señor Jesús es nuestra cabeza; nosotros somos Su cuerpo. El es nuestro esposo; nosotros Su novia. El es la vid verdadera de la cual nosotros , Sus pámpanos, recibimos nuestra vida y virtud. Estas imágenes, y muchas más, hablan clara y apasionadamente de nuestra unión eterna con el Hijo de Dios.

Aun así a nivel personal, solo durante breves instantes hemos vislumbrado Su poderoso trabajo con nosotros. Oramos, pedimos, sufrimos dolores de parto; pero dimos a luz, si se quiere, solo “ viento” (Isaías 26:18). La mayoría de nuestros enfermos reciben simplemente la gracia suficiente para soportar el sufrimiento; no están sanados. A nivel nacional, solamente durante las cimas de avivamientos y despertares espirituales la iglesia ha visto el brazo del Señor revelado y la sociedad significativamente transformada.
No obstante, mientras el día del regreso de Cristo se aproxima, esta aparente ausencia de poder esta en un proceso de cambio dramático. Ciertamente, la promesa del Padre al Hijo, la cual será cumplida a su más alto nivel antes del regreso del Señor, es que el pueblo de Dios “voluntariamente se ofrecerá en el día de Tu poder” (Salmo 110:3a).

Hay un “día de…poder” inminente. Y aún, no solamente esto, sino acompañando este tiempo de poder habrá una santidad gloriosa, un resplandor que también aparecerá sobre el pueblo de Dios: “En la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora Tienes tú el rocío de tu juventud." (Salmo 110:3b). Al acercarse el día del Señor, brillaremos como el rocío encendido por los primeros rayos de la mañana milenaria.
Al final de la los tiempos, el mundo vera al Señor Jesucristo guiando a Su iglesia en crecientes demostraciones de gloria. Gran poder de Dios descansara sobre aquellos que eligen ahora humillarse delante de El. Sin exageraciones ni auto-promoción, la presencia de Dios será nuevamente revelada entre Su pueblo.

El Dios de Gloria
Prácticamente cada Cristiano que conozco cree que estamos en las horas finales de esta era. Cuan cerca del fin, nadie sabe; y nadie presume una conjetura de cuando Jesús regresara. Si nuestra esperanza ha venido verdaderamente del cielo, entonces la iglesia hambrienta y en oración de Jesucristo esta a punto de entrar en una estación de extraordinarias manifestaciones de la gloria de Dios. Estamos a punto de involucrarnos en lo que los eruditos de la Biblia llaman un movimiento de "dispensasional" del Espíritu de Dios. Durante tales tiempos, el Señor siempre se ha manifestado en gloria.

Es verdad que nadie ha visto la gloria del Padre, pero Dios el Hijo se ha manifestado El mismo en gloria, numerosas veces en el pasado. Abraham vio la gloria de Cristo mientras estaba en Mesopotamia. Isaías Lo contemplo en el año que el rey Urias murió. Ezequiel cayo delante del que Vive junto al Rio Quebar, Daniel, David, Habacuc, Salomón, Zacarías y Hageo todo vieron la gloria del Señor. ¡En verdad, la Biblia fue escrita por personas que habían visto la gloria de Dios!

Moisés Le contemplo, luego Aáron, Nadab, Abiú, y así como también los setenta ancianos Hebreos. El libro de Éxodo nos dice que estos hombres “vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había una especie de pavimento de zafiro, tan claro como el cielo mismo” (Éxodo 24:10). De su encuentro con el Todopoderoso, leemos, “y vieron a Dios, y comieron y bebieron” (Éxodo 24:11).

Piense en ello: "¡Ellos vieron a Dios!" ¿Puede algo ser más maravilloso? ¿No siente usted celos por esa experiencia---de realmente mirar a Dios? Contemplar la gloria del Señor no es solamente escritural sino típico durante tiempos dispensacionales del mover de Dios. El hecho es que, más de tres millones de Israelitas vieron la gloria de Dios en el Monte Sinaí. Jóvenes, Ancianas y niños ---gente de toda edad y condición física --- ¡todos vieron “la gloria del Señor [mientras ella] reposaba sobre el Monte Sinaí” (Éxodo 24:16)!

Y aun, aquella revelación de la gloria no se detuvo en el Sinaí. La nación Hebrea entera siguió a la nube de gloria de día y fue iluminada por un pilar ardiente de gloria parecido a un fuego por la noche. ¡Esto ocurrió no solamente una vez o dos sino cada día durante cuarenta años! ¿Cuanto más el Señor de gloria se manifestara a Si mismo a nosotros al final de los tiempos?

Jesús dijo que el más pequeño en el reino de los cielos, es mayor que aquellos bajo el viejo pacto (ver Mateo 11:11). ¿En que forma son los seguidores de Cristo “mayores”? Aquellos en el Antiguo Testamento vieron Su gloria a la distancia, pero ¡El ha elegido revelar Su gloria en y a través de la iglesia! ¿No esta escrito, El viene “para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron” (2 Tesalonicenses 1:10)?

Ciertamente, Jesús no solo nos ha dado Su nombre y Sus palabras (ver Juan 17: 6,14), El asimismo nos ha ¡concedido participar de Su radiante esplendor! La misma gloria que fue manifiesta en el Antiguo Testamento, El ha depositado ahora en los espíritus de aquellos lavados y purificados en Su sangre. El dijo, “La gloria que me diste, yo les he dado” (Juan 17:22).

Sí, Dios revelara nuevamente Su gloria al final de los tiempos. Su integridad divina así lo requiere. El mundo inconfeso recibirá de Dios una última, legitima oportunidad de elegir, no simplemente entre la iglesia y el pecado, sino entre el resplandor del cielo y los horrores del infierno. En verdad, al final de los tiempos, ambos reinos serán manifestados en plenitud en la tierra.

Este artículo fue tomado del libro Los Días de Su Presencia, -versión en ingles- por Francis Frangipane. Mientras el despertar del Espíritu Santo comienza a desplegarse, este libro será un provechoso compañero para el serio seguidor de Jesucristo.


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De Visitación a Habitación

No había habido un profeta en Israel por más de 400 años. Ahora, en el espíritu y poder de Elías, Juan el Bautista se paraba en el desierto de Judea. Relámpagos salían de sus ojos mientras su mensaje sonaba con estruendo atravesando el terreno de las almas humanas delante de el. ¡La Tormenta de Dios había regresado!

Los Historiadores nos cuentan que el penetrante ministerio de Juan trajo alrededor de un millón de personas al bautismo de arrepentimiento . Fue el comienzo de un tiempo de visitación sin precedentes. Fue en esta electrificada atmosfera de despierta fe que vino Jesús, trayendo milagros no vistos previamente en la historia de Israel. La presencia del Dios vivo había venido a través de Cristo; Su mensaje fue incomparable: ¡el reino de los cielos se había acercado!

Aun, a pesar de todas las multitudes, milagros, señales y maravillas, increíblemente, Jesús se lamento por la nación. Lloro porque, de acuerdo a Su punto de vista, ellos fallaron en reconocer “el tiempo de [su] visitación” (Lucas 19:44).

¿De que modo ellos perdieron este mover de Dios? Ciertamente, vastas multitudes respondieron al llamado al arrepentimiento de Juan. Claramente, las personas estaban atemorizadas de lo sobrenatural: ¡lo incurable había sido curado y los endemoniados liberados! ¿Y, qué de las multitudes que siguieron a Jesús en el desierto, que Él alimentó con los panes y los peces---no reconocieron ellos la unicidad de esta hora?

Obviamente, las multitudes estaban muy familiarizadas con la sanidad y las dimensiones milagrosas de una visitación (ver Lucas 4:14-19; Isaías 61: 1-2). Aun así, cuando Dios viene con visitación El busca el despliegue de dos realidades: destruir las obras del diablo y entonces edificar Su reino en las vidas de los recién curados. El no viene a sanarnos para que regresemos a la deriva de nuestra vida anterior. El nos sana para poder transformarnos a Su imagen. De hecho, a los mismos cautivos que libera entonces El les da el poder para “reedificar las ruinas antiguas…levantar los asolamientos primeros y…restaurar las ciudades arruinadas” (Isaías 61:4).

Ignorar o minimizar este objetivo de transformación es algo serio. Cuando se nos da mucho, mucho se nos requiere. Vea, la palabra visitación no solamente significa un tiempo de sanidad; también se refiere a un tiempo de inspección, de ser examinado minuciosamente. Dios no solamente participa en el gozo de nuestra liberación, El esta asimismo examinándonos para ver si ahora responderemos con mayor obediencia.

Nuestra obediencia realmente crea para nosotros un futuro diferente, uno que es bendecido. Así, si no respondemos, también nos esperan calamidades. El dice a los recién sanados, “no peques mas” para que no te venga una cosa peor (Juan 5:14). A los que fueron libres les advierte que, si sus almas permanecen vacías luego de que sus vidas fueron limpiadas y puestas en orden, el “postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero” (Mateo 12:45).

Vea, en el mismo momento que Dios remueve nuestras cargas, esta también removiendo nuestras excusas. Habiendo sido ahora liberados de opresión, el Señor espera que dejemos de lado nuestras diferencias, que nos reconciliemos y unamos como una comunidad celestial, y comencemos a transformar nuestro mundo.

Una nueva estación de Derramamiento
Durante los pasados años, el Señor ha levantado una armada internacional de ministerios de intercesión. Como resultado del movimiento de oración, especialmente “The Call” y otras asambleas solemnes, están surgiendo los comienzos de una visitación. Casi semanalmente llegan informes sobre manifestaciones sobrenaturales y avivamiento. Muchos sienten que estamos cerca de un despertar espiritual.

Yo personalmente he estado siguiendo el avivamiento de Lakeland en God. Tv. Si, hay cosas menores que yo podría hacer diferente, pero he sido conmovido por el hambre espiritual de la gente y también por los notables milagros y las conversiones. Pero sobre todo, he sido conmovido por la presencia de la gloria de Dios. Aun, mientras mi corazón se ensancha con gozo, también temo. Porque cuando clamamos por una visitación santa, estamos clamando por el reino de Dios---que el propio reinado de Dios sea hecho en la tierra como en el cielo. Mi preocupación es, cuando rogamos al Todopoderoso por su Reino, ¿estamos verdaderamente prontos para rendir el nuestro?

La mayoría en el primer siglo no entendieron el propósito de una visitación; fueron bendecidos; tocados y sanados, pero no lograron alcanzar el propósito de Dios, y por ellos Jesús lloro. Sin embargo, en Pentecostés, de hecho, los discípulos de Cristo, llevaron la visitación a su designado propósito: la iglesia primitiva se convirtió en la morada de Dios en la tierra. La iglesia de la ciudad estaba unida, comprometida con la oración y enfocada en Jesús. (Ver Hechos 3:1). Los milagros eran algo común, así como lo era dar de forma extravagante al pobre. La iglesia primitiva estableció el estándar para la visitación: señales, milagros y conversiones, pero también unidad Cristo céntrica tanto entre los lideres de la iglesia y entre los creyentes.

Si no hay unidad Cristo céntrica funcional entre las Iglesias en su ciudad, entonces comencemos orando por los líderes. Si, regocijémonos con los comienzos del avivamiento. Pero, con sobriedad, mantengamos en mente que el objetivo de una visitación de Dios es que nos volvamos en la habitación de Dios.


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¡Así en la Tierra como en el Cielo!

Lo hemos recitado en privado y también orado públicamente al unísono con otros; lo hemos aun cantado con reverencia en especiales de Domingos. Ha sido una oración conocida en lúgubres eventos culturales. Aun así me pregunto si realmente alcanzamos a comprender lo que hubo en el Corazón de Jesús cuando dijo a Sus discípulos las palabras “la Oración del Señor.”

Recuerde, ellos le habían pedido, “Señor, ensénanos a orar” (Lucas 11:1). Contrariamente a sus costumbres más típicas el Señor no les dio a Sus discípulos una oración para ayudarlos a sobrellevar. Lo que les dio fue casi militante en naturaleza; fue vibrante, no pasivo.

Durante muchos siglos las santas realidades de esta oración han sido oscurecidas por tradiciones de incredulidad religiosa; su potencial fue trasladado estrictamente para la eternidad, y así excluido de afectar las condiciones en la tierra. En anos recientes, su verdad esta nuevamente llenando las palabras de este himno celestial: ¡Venga tu Reino! ¡Hágase tu voluntad!

Estas son declaraciones enfáticas. Deberían ser puntualizadas con signos de exclamación. Esta oración es la Promesa de Lealtad del cielo.

Esta no es una oración limitada al Milenio. Es un decreto de que la voluntad de Dios, a través de nuestra unión viva con Cristo, debe ser alcanzada hoy en la tierra. ¿Donde hay lugar a transigencia en esas palabras? Jesús esta diciendo que, con poder milagroso, abundante gozo e inquebrantable misericordia, ¡la voluntad de Dios esta destinada a ser cumplida en la tierra, así “como en el cielo”!

Nosotros la llamamos La Oración del Señor, pero mas apropiadamente, debería ser llamada La Oración de los Discípulos o La Oración del Reino, porque es algo que Jesús dio para encender el fuego en el corazón de Sus seguidores. Sin duda, esta oración es revolucionaria. Es el tipo de oración que un extremista espiritual oraría.
Palabras de Combate Nosotros hemos sido muy educados con Dios. No quiero decir que debemos ser irrespetuosos o irreverentes; estoy diciendo que la Oración del Señor no es una débil, suplicante oración. Si , hay un tiempo de suplicar a Dios, pero esta es una oración profética. No hay ningún “por favor” en ella. Jesús enseño a Sus discípulos a orar con poder, no simplemente a suplicar.

Nosotros ya sabemos que le “ha placido al Padre” darnos Su reino (Lucas 12:32). Jesús no nos esta instruyendo a rogar por una bendición o dos; nos esta ordenando clamar para que el reino de Dios gobierne la tierra. Esta es una oración de autoridad. El Hijo de Dios quiere que oremos como fuimos creados para traer el cielo a la tierra. Nuestra oración simplemente nos alinea con lo que ya le ha placido a Dios, darnos.

Por supuesto, es vital que abracemos arrepentimiento tanto por nuestros pecados como por los pecados de nuestros antepasados. Pero hay otro tipo de oración que construye sobre el arrepentimiento. ¡Es la oración de aquellos comprometidos con la visión de Dios! Encarna la extensión de lo que Jesús vino a establecer. A pesar que hombres y mujeres, están llamados ambos a proclamar las palabras de este decreto, esta es decididamente una oración masculina. Estas son palabras de combate.

Recuerde, este tipo de oración no es mi idea, es la idea de Cristo. El le dijo a vacilantes, torpes, con frecuencia pecaminosos discípulos que oraran como si fueran victoriosos guerreros maduros. El no dijo esta oración debe ser hecha solamente una vez que se hayan vuelto perfectos. No. El estaba diciendo así es como debemos orar ahora mismo, aun mientras somos imperfectos. Si, nos humillamos; si, confesamos nuestros pecados. Pero todavía, debemos aprender a orar con desenvainada autoridad espiritual, con heroica fe, y con el fuego de posibilidades divinas ardiendo en nuestras almas.

Amados, un tiempo viene en el que el pueblo de Dios habrá alcanzado la profundidad de su arrepentimiento. Rodillas dobladas y cargando el peso de prolongados tiempos en esa posición lentamente estarán en una situación difícil. Las cabezas se levantaran, y luego las manos. Como el rugir de un volcán ya no más dormido, el clamor Venga tu Reino comenzara a juntarse y a elevarse luego desde dentro del espíritu interior del redimido.

Si, incluso ahora, los ejércitos de Dios en el cielo están comenzando a unirse con los ejércitos de Dios en la tierra. Alegría, como poder esta comenzando a llenar la espina dorsal del redimido. De cada nación, un pueblo santo estará de pie delante del Altísimo. En sus labios estarán las palabras enseñadas por el Hijo de Dios mismo: ¡Venga tu Reino! ¡Ellos serán hechos en la tierra como en el cielo!


 
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Cuando Hombres Comunes Siguen a Cristo

Antes de que dudemos si somos o no del calibre de los primeros discípulos, he aquí una compilación de mas de 200 Escrituras del Nuevo Testamento concernientes a aquellos a quienes Jesús llamo primero.

LOS DISCIPULOS... vinieron a Cristo, creyeron en El, Lo siguieron.

Ellos...
cenaron con El, sintieron hambre con frecuencia, y con frecuencia no tenían tiempo de comer, alimentaron a las multitudes dos veces.

Ellos...
recibieron autoridad especial para sanar y liberar, se volvieron en confidentes de Jesús, fueron corregidos y reprendidos con frecuencia, se les confió los misterios del Reino de Dios.

Ellos...
hicieron lo contrario a la ley en el Sabbat, rompieron con las tradiciones de los ancianos, ingresaron al Reino de Dios y caminaron en el poder de Dios.

Ellos...
Estuvieron atemorizados, cayeron sobre sus rostros, sintieron mucho miedo, quedaron atónitos, se maravillaron, se indignaron y se regocijaron.

Ellos...
se volvieron débiles en varias ocasiones, se quejaron y retrajeron, algunos dejaron de caminar con Jesús; incluso después de la resurrección todavía algunos dudaban, escribieron el Nuevo Testamento y murieron por su fe.

Ellos...
Fueron enseñados a orar para que el Reino venga y por obreros para la cosecha, aun así durmieron mientras Jesús oraba; pasaron diez días en continua oración antes del Pentecostés , y oraban corporativamente cada día después de las 3:00 p.m.

Ellos...
se olvidaron de las provisiones, tomaron compromisos que no pudieron mantener, individuos les suplicaban que sanaran a personas a quienes no pudieron sanar, intentaron exorcizar demonios que no se fueron, reprendieron a padres por traer hijos para ser bendecidos, abandonaron a Jesús en Su mas profunda necesidad, sintieron celos y ambición con frecuencia, y trastornaron el mundo luego de la resurrección.

Ellos...
tenían la tendencia a inventar doctrinas, intentaron ordenar que cayera fuego sobre los Samaritanos, pusieron limites a cuantas veces perdonar, presumieron que Juan no moriría, quisieron edificar tabernáculos para Jesús, Moisés y Elías, se convirtieron en el tabernáculo de Dios en la tierra luego del Pentecostés.

Ellos...
prepararon ciudades para la llegada de Jesús, prepararon la Pascua para la ultima cena, y fueron preparados por Dios para representar a Cristo; finalmente, fueron preparados para morir por el Señor.

Ellos...
recordaron lo que Jesús les enseño, recibieron la gran comisión, enfrentaron terrible oposición de principados y potestades, Judíos y Gentiles, y aun hicieron discípulos de todas las naciones.

Leamos las palabras de Cristo como si estuviéramos sentados a Sus pies aprendiendo. ¿Que dijo Jesús respecto al amor, a la autoridad espiritual o al poder de la fe? No es tiempo de ser abrumados por nuestros defectos y debilidades. Antes bien, obedezcamos todo lo que Jesús enseño y seamos transformados por el poder del Espíritu Santo, al igual que lo fueron Sus primeros discípulos.


 
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El Justo Precio

El Rey David y los ancianos de Israel estaban todos vestidos de cilicio. Habían venido, cada uno de ellos lamentándose en profundo arrepentimiento, a una montaña en particular que daba a Jerusalén. David había pecado al hacer un censo no autorizado. Su corazón se había deslizado de su perdurable confianza en Dios a confiar en la fuerza y el número de hombres. Esta fue una seria rebelión para un hombre como David. Peor aun, el pecado de David había despertado la ira del Señor y la nación se encontraba bajo juicio severo. ( ver 1 Crónicas 21)

Aun así, el ángel del Señor se le apareció a David y a sus hombres y les instruyo que edificaran un altar al Señor en una era cercana. Este no es simplemente un evento más en la historia de Israel; David estaba a punto de entrar en un momento fundamental de la voluntad de Dios en la tierra. Porque este monte en particular era en realidad el Monte Moriah, el lugar mismo donde siglos atrás Abraham, el padre ancestral de Israel, vino a ofrecer a Isaac en un acto de suprema adoración a Dios. Es probable que David estuviera realmente parado a un paso del propio lugar donde Abraham habría ofrecido a Dios a Isaac si el Señor no lo hubiera detenido.

Por tanto David no estaba de pie simplemente en cualquier Montaña, sino sobre el Monte Moriah donde Dios probo y comprobó la devoción de Su siervo ( ver Génesis 22). Seis siglos habían pasado, y aunque nada visible permanecía en el altar de Abraham, la memoria del viaje de Abraham e Isaac a Moriah en incuestionable adoración es una realidad viva ardiendo luminosamente en el Corazón de Dios.

Los Jebuseos
Cuando el ángel dice a David que edifique un altar en el terreno cercano; debe notarse que la tierra y la era pertenecen a un hombre identificado como Ornán ( 1 Crónicas 21:18; “Arauna” en 2 Samuel 24:18). Notablemente, Ornán es un Jebuseo. El es uno de los pocos jebuseos sobrevivientes quienes fueron enemigos permanentes de Israel durante largo tiempo, y está viviendo fuera de Jerusalén en el Monte Moriah.

Cuando David se convirtió en rey, conquisto a los Jebuseos, capturando al jefe de la ciudad, Jebus, y re- bautizándola Jerusalén. Solo unos pocos Jebuseos vivían todavía en el área; entre ellos Ornán, quien era dueño de la era cercana a donde David estaba parado. Ornán estuvo mirando al Rey David junto a los ancianos de Israel, cuando se postraban al suelo delante de Dios. Increíblemente, este Jebuseo también contemplo al ángel del Señor, con la espada en la mano, suspendido en el aire entre el cielo y la tierra.

Debe haber sido una escena increíble. Aterrorizado ante ambos, el ángel y el rey, Ornán sale sigilosamente de la era y se postro a tierra delante del rey, ofreciéndole por voluntad propia no solo la era, sino también “ los bueyes para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para la ofrenda” Ornán dice, “Yo lo doy todo” (1 Crónicas 21:23). Aun así David se negó.

Recuerde, Ornán es un Jebuseo, no un Judío. El no tenia derecho a esta tierra, especialmente desde que Dios se la había dado toda a Israel, incluyendo la tierra de los Jebuseos.(ver Éxodo 13:5). Como rey conquistador, David podía justificar tomar la era, pero escuche cuidadosamente las palabras de David. El le esta hablando a un Jebuseo cuando dice, “efectivamente la compraré por su justo precio; porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste.” (1 Crónicas 21:24).

Al igual que Abraham antes que el, David no ofrecería a Dios aquello que no le costara nada. El pagaría el justo precio.

El Templo de Dios
" Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo” (2 Crónicas 3:1).

Cuando Salomón edifica el templo, elige este sitio: el lugar donde Abraham ofreció a Isaac y donde David, vestido de cilicio, pago “el justo precio”. Hoy en día, para los verdaderos cristianos, Cristo mismo es nuestro templo. Ciertamente, de todos los hombres, Jesús pago “el justo precio ¨.

Además, a través de nuestra unión con Cristo y de la unión de unos con otros, nosotros también nos hemos convertido en el templo de Dios. Y así, no nos midamos con estándares menores, porque Dios revela el AND espiritual del templo como se manifiesta en la historia – en Abraham, en David y en Cristo, quienes todos pagaron el justo precio de rendición. Tal es el estándar para nosotros también.

Hoy, el templo espiritual de Dios esta siendo reedificado en el Mesías, Jesucristo, y Judíos y Gentiles se están uniendo en una habitación santa del Señor. Mas aun, esta unidad no es una simple reunión de personas, sino la ascensión de las naciones al monte santo del Señor (Salmo 15, 24; Isaías 2:2). Como nuestros antepasados ejemplificaron, no ofrezcamos a Dios aquello que es superficial o que nos cueste nada. Por Jesús mismo, presentémonos a Dios como sacrificio vivo, el cual es nuestro culto racional (ver Romanos 12:1).

En un mundo intoxicado de auto- gratificación y engaño, estoy diciendo que hay costos para volvernos a semejanza de Cristo. No le ofrezcamos a Dios aquello que es de otro ni presentemos a Dios sacrificio que nos cueste nada. Si, la salvación es gratuita, pero para poseer la vida de Cristo, dejemos de lado una vida de compromiso. Por la gracia de Dios, paguemos el justo precio.

Señor Jesús, deseo entregarme totalmente a Ti. Perdóname por ofrecer dones prestados que poco me cuestan. Yo quiero pagar el justo precio. Señor, hazme un sacrificio voluntario. Que mi vida sea un verdadero sacrificio, nacido de Tu gracia y apropiado para la edificación de Tu casa. Amen.


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Cuando los Reyes salen a la Guerra

Cuidado con un Espíritu de Pasividad
Hay muchos ejemplos del valor de David. Siendo joven, por ejemplo, mientras otros temblaron, David estaba pronto y deseoso de enfrentar a Goliat. David es un ejemplo de uno a quien Dios elije, cuyas pasiones por Dios lo sostuvieron durante la mayor parte de su vida.

Aun así, David también proporciona un ejemplo de lo que ocurre a buenas personas al volverse pasivos cuando deberían estar luchando. Pues hubo una ocasión cuando David no fue detrás de sus enemigos y las consecuencias fueron graves. Sucedió porque permitió que un espíritu de pasividad dominara su voluntad.

Aun así, David también proporciona un ejemplo de lo que ocurre a buenas personas al volverse pasivos cuando deberían estar luchando. Pues hubo una ocasión cuando David no fue detrás de sus enemigos y las consecuencias fueron graves. Sucedió porque permitió que un espíritu de pasividad dominara su voluntad.

“ Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén ” (2 Samuel 11:1).

Durante tiempo de guerra, el rey permitió que un espíritu de pasividad inmovilizara su alma. Prontamente encontramos a este gran rey guerrero casi incapaz de resistir el ataque espiritual desplegado.

“ Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa” (2 Samuel 11:2).

La mujer fue Betsabé, la mujer de Urias. Desde el momento en que David acepto la influencia de ese espíritu de pasividad, su resistencia fue debilitada; su conciencia se paralizo. La Escritura dice que “ al caer la tarde, … se levantó David de su lecho”. Quizá era habitual descansar en la tarde, pero me suena a inconsecuente que David estuviera tomando una siesta mientras sus hombres luchaban. Es posible que esta siesta no fuera en respuesta a una necesidad de su cuerpo físico sino la expresión del adormecimiento que asió a su alma. El estuvo en la cama hasta “caer la tarde”.

Esta pesadez en el alma de David era realmente parte de un más grande y sincronizado ataque espiritual. La otra parte de esa batalla fue la incitación interior que movió a Betsabé a bañarse en un lugar donde David podría verla. Finalmente, incapaz de resistir, y desafiando a sus nobles cualidades, “ envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella” (2 Sam. 11:4).

Querido amigo, recuerde: Este terrible fracaso moral no fue inducido por la lujuria de David o su flagrante rebelión contra Dios. ¡Un espíritu de pasividad llevo a David a su pecado! El problema simplemente fue que en el tiempo en que los reyes iban al frente a la guerra, David se quedo en casa.

Nosotros mismos estamos en tiempo de guerra. El Espíritu de Dios nos esta llamando a pelear tanto por nuestras almas como por nuestras familias, ciudades y naciones. Efectivamente, la Palabra de Dios revela que “ Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos” (Isaías 42:13).

¿Está en usted esta lucha santa? ¿Hay un clamor de guerra en su espíritu? Si usted ha nacido de nuevo, ese clamor esta dentro suyo, aun cuando haya sido enmudecido por el letargo.

Nunca tendremos éxito como vencedores sin llevar en nuestros espíritus el grito de guerra de Dios. Debemos dejar de resistir el llamado a la oración; debemos abrazar la realidad de la guerra espiritual; y debemos pelear con las armas de guerra que Dios nos ha dado, tanto para nuestro propio progreso como también a favor de aquellos que amamos.

Sepa, sin embargo, que cuando usted acepta un espíritu de pasividad, usted debe esperar que una tentación apropiada a su debilidad pronto le seguirá. Puede que no sea Betsabé; puede ser pornografía en la Internet. O puede ser una compañera de trabajo quien comienza a parecerle atractiva en un tiempo en el cual usted y su esposa están con luchas. Cualquiera sea el área de debilidad en su vida, Satanás atacara esa área. Probablemente esto no será un audaz ataque frontal; si primero usted baja la guarda y descansa de su lucha, el lo desarmara con un espíritu de pasividad. Si el enemigo tiene éxito en este ataque, usted se encontrara envuelto en algo que puede desbastarlo a usted y a sus seres queridos.

Alguien puede argumentar, “Yo estoy caminando con Dios. Soy un fiel siervo del Señor. No soy vulnerable.” Recuerde lo que el Señor advirtió a la iglesia en Tiatira: “ Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos” (Apocalipsis 2:20) .

Jesús estaba preocupado, no solamente por la influencia corrupta de Jezabel en el mundo; El estaba preocupado que los líderes de la iglesia se habían vuelto tolerantes. Mas aun, sus seducciones no solamente apuntaban a los caprichosos o a los nuevos creyentes, sino que ella llevo por el mal camino a los siervos de Dios.

A pesar de que no identifica a este espíritu de seducción por nombre, el libro de Proverbios nos advierte de las tentaciones del espíritu de Jezabel. Hablando de “la mujer insensata”, ella llama

“a los que pasan por el camino Que van por sus caminos derechos. Diciendo a todo ingenuo: «Ven acá»” (Ver Proverbios 9:14-18).

¿Detrás de quien va este espíritu? Detrás de aquellos que “van por sus caminos derechos.”

Amado, es primavera aquí en el hemisferio norte. Es aquella época del año cuando la seducción comienza a llamar “a los que pasan por el camino.” No nos volvamos pasivos en tiempo de guerra. Antes bien, peleemos por nuestra nación, nuestras ciudades, nuestras familias y, especialmente, por nuestras propias almas.

Es tiempo que los reyes salgan a la guerra.

El mensaje precedente ha sido adaptado de un capítulo del libro de Francis, “This Day We Fight” (publicado por Chosen Books), publicado en español por Editorial Peniel bajo el nombre "Alístese junto al Señor de los Ejércitos". Por permisos para imprimir por favor contacte a la editorial. 


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Un Dios Celoso

¿Alguna vez ha sentido una resistencia espiritual, como sino un poder mas grande que usted estuviera oponiéndose deliberadamente a su éxito? Con frecuencia asumimos que es el diablo quien esta luchando contra nosotros. Permítame sugerir que, en algunas ocasiones, lo que esta interponiéndose en su camino puede para nada ser un enemigo; en realidad puede ser el Dios celoso.

¿Es el Todopoderoso celoso para con nosotros? Si. El señor con frecuencia en la Biblia se describe a si mismo como “un Dios celoso” (Éxodo 20:5, 34:14; Deuteronomio 4:24, 5:9, etc.). Podemos esperar que El sea celoso dado que realmente hemos sido creados para Su deleite. Mientras que Su amor nutritivo y protector nos acepta tal como somos, llega un tiempo cuando El comienza a confrontar los dioses falsos, los ídolos, que rigen en nuestros corazones. Ciertamente, cualquier cosa en nosotros que le niegue completo acceso a nuestras almas, que se interponga entre nuestros corazones y el de El, se convierte en Su enemigo.

La revelación de que Su celo peleara contra nuestros ídolos ocultos puede ser atemorizante si estamos determinados al pecado, pero puede ser liberador si deseamos intimidad con El. Porque El no permitirá que encontremos perdurable realización en algo mas que no sea El.

Escuche a Su mandamiento en Éxodo: “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.--- Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éxodo 34:12-14).

Oh, escuchemos el Corazón de Dios en tembloroso temor. El nombre mismo del Señor es Celoso. El ser Celoso es central en Su naturaleza. Ciertamente, es una abominación que dioses falsos ocupen nuestros corazones, porque somos templo de Dios.

Una tierra de Ídolos
Israel cometió muchos pecados, pero el peor de ellos involucro la adoración de ídolos; la idolatría, más que otros, probó el Corazón de Dios. Usted se pregunta ¿que tiene que ver con nosotros? No tenemos otros dioses en nuestra sociedad. Si, tenemos. A pesar de que no se erigen en las plazas de nuestra ciudad (usualmente), los ídolos en nuestra tierra son igualmente exigentes. En efecto, nuestra nación esta llena de dioses falsos que influencian tanto nuestras acciones como nuestros pensamientos. Dado que cada uno de nosotros fuimos creados para adorar a Dios con un foco puro, Dios debe confrontar los ídolos en nuestros corazones. Ciertamente, desde Su punto de vista, la idolatría es infidelidad.

Recuerde la palabra del Señor, “Nadie puede servir a dos maestros”. Uno de los ídolos más dominantes en nuestra cultura es la obsesión con la riqueza. A pesar que nuestra moneda dice “Confiamos en Dios” con frecuencia dependemos del dólar, no de Dios. De hecho, mientras billones de pobres pasan hambre, somos adictos a gastar nuestra riqueza egoístamente en nosotros mismos.

Jesús dijo en Mateo 6:24, de acuerdo a la versión King James en ingles “No puedes servir (inclinarte) a Dios y a mamón”. “No podéis servir a Dios y a las riquezas” Reina Valera 1960. Dios y no el dinero debe ser nuestro amo. Si diezmamos, damos a los pobres, y no dejamos que el dinero nos rija la riqueza ciertamente puede convertirse en nuestro siervo, y así también en una bendición para nosotros y para otros. Pero si permitimos que las finanzas nos rijan, mamón puede ciertamente convertirse en un Dios falso que añada stress y codicia a nuestra existencia. Pero recuerde: Jesús no dijo que no podíamos tener dinero; dijo que no podíamos servir al dinero. La voz de mamón debe ser callada si es que solo el Señor va a ser nuestro Amo.

Desposados con Un Señor
Considere la poderosa influencia que la industria del entretenimiento, los deportes, la moda, el alcanzar éxito y el materialismo tienen sobre la sociedad estadounidense. Si el Señor tiene que competir con nuestras pasiones, entonces estamos permitiendo ídolos en nuestros corazones. El temor es también un poderoso ídolo que rige a muchas almas, especialmente en esta época.

Debemos ver el celo de Dios como Su deseo de amarnos y cobijarnos a través de la vida. Este celo carece de la oscuridad y de los elementos diabólicos que el celo humano tiene. Pero aun con nuestro limitado entendimiento, sabemos que el celo es la respuesta hacia la infidelidad en un ser querido. Una vez que el celo humano se despierta, puede fácilmente convertirse en fuego consumidor. Si esto le ha ocurrido a usted, entonces puede de alguna manera saber como nuestra infidelidad afecta al Corazón del Señor. Ciertamente Pablo estaba pensando en esto cuando escribió, “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Cor. 11:2).
Santiago 4:5 dice, “El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” Todavía, Santiago dice, “¡¡ Oh almas adúlteras!! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (James 4:4).

El Señor celoso anhela nuestro espíritu; El nos llama a ser uno con El, donde vivimos sin temor y radiantes como Su novia en la tierra. A veces, cuando busco al Señor, Lo llamo por Su nombre “Celoso”. Esto tiene un profundo efecto en mi corazón. Yo se que El me conoce y me ama. Al rendirme a El, en realidad voy mas profundo dentro de las secretas cámaras de Su amor. Y aun, cuando debo buscar otras cosas a expensas de mi tiempo con El---incluso el escribir mismo---siento el fuego de Su celo. Soy rodeado e incapaz de moverme con éxito hacia ningún otro lugar excepto hacia El mismo

El Ídolo de lasciva Inmoralidad
Hemos discutido el ídolo mamón y hemos mencionado otros ídolos como el miedo y la mundanalidad. Pero déjeme también hablar honestamente sobre otro falso dios: el poderoso ídolo de sexualidad desenfrenada.

Recuerde, leímos previamente en Éxodo 34 el mandamiento del Señor de cortar las imágenes de Asera. Asera era la diosa de la fertilidad adorada en los antiguos países paganos que rodeaban a Israel. Eran demonios que habían infestado la sexualidad humana, pervirtiéndola hasta que en realidad el sexo se convirtió en el objeto central de la adoración.

En Norteamérica, hoy, puede que no tengamos a Asera o imágenes de fertilidad en las esquinas, pero ciertamente la esfera de la sexualidad humana ha sido explotada por un reino demoniaco. La sexualidad es el cebo utilizado para vender una miríada de productos que, en si mismos, no tienen nada que ver con el sexo. Es un poder demoniaco en nuestro mundo que está corrompiendo a millones de personas.

Permítame ser bien claro: Si usted mira películas o cualquier otro medio que glorifique la lascivia o la perversión sexual, usted esta sirviendo a un ídolo demoniaco. Amigos, no transijamos con la industria del entretenimiento inmoral. No transija con la sensualidad que emana de la mayoría de la industria de la moda y de la música. Ponga un filtro en su computadora para no caer. Elimine del cable los canales de películas que traen inmoralidad a su hogar. Una cosa lleva a la otra y prontamente estará bajo el poder de una corrupta y adictiva influencia que literalmente consumirá su alma.

El Señor creo la sexualidad con el propósito de reproducción natural. La reproducción es el diseño de Dios, si. Pero Satanás ha manipulado el propósito de Dios a fin de atar a las personas a su identidad carnal. Una vez atados, nos encontramos atrapados en un casi irresistible e insaciable hambre por crecientes formas perversas de sexualidad, ninguna de las cuales tiene propósito en la reproducción o en la realización del matrimonio.

Amados, no toleren puertas abiertas a inmundicia inmoral. Capture las primeras inclinaciones hacia la sensualidad, porque lleva a la destrucción y muchas vidas han sido destruidas por este ídolo. No “albergue” pensamientos perversos que lo impulsen hacia el adulterio o hacia un estilo de vida homosexual. Si cae, levántese, arrepiéntase y póngase nuevamente de pie. (Ver Miqueas 7:7-8) Recuerde, Dios quiere que destruya el idolo de lasciva sexualidad, no que él lo destruya a usted. ¡Debe ser agresivo, levantarse y pelear!

Antes de que oremos, recapitulemos: El Dios celoso anhela su Corazón. Está buscando personas que sean fieles a El en sus espíritus. Y, nos llama a derribar y destruir los ídolos interiores que mantienen influencia sobre nosotros.

Señor Jesús, Someto mi Corazón a Ti. Quiero un Corazón sin ídolos, sin falsos dioses, sin amos demoniacos. Padre, me arrepiento de haber permitido ídolos en mi Corazón. En el nombre de Jesús, tomo autoridad sobre cada espíritu inmundo que ha ganado acceso a mi vida a través de mi transigencia. Señor, se Tu el único Dios que se siente en el templo de mi Corazón”.


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El Bautismo de Amor

Meditar en Dios
Es difícil para nosotros en esta era de ansiedad y temor, aquietar nuestras almas y verdaderamente meditar en Dios en nuestros corazones. Podemos comprometernos con estudios bíblicos u otros actos de obediencia; a distintos niveles sabemos como testificar, exhortar y bendecir. Sabemos como analizar estas cosas, y aun perfeccionarlas; pero elevar nuestras almas por encima de este mundo material y meditar conscientemente en Dios mismo parece mas allá del alcance de nuestra experiencia Cristiana.

A pesar de eso, comprender verdaderamente la sustancia de Dios es entrar al lugar espiritual de inmunidad; es recibir en nuestros espíritus la victoria que Cristo gano para nosotros, la cual es la unidad con Dios en Cristo.

Así, no podemos conformarnos simplemente con las tareas que somos llamados a llevar a cabo. Mas allá de todo, descubriremos que estudiar y concurrir a una iglesia son solo formas que tienen poco de satisfacción en si mismas. Estas actividades deben convertirse en lo que Dios ha ordenado que sean: medios a través de los cuales buscamos y encontramos a Dios. Nuestro placer se encontrara en la mecánica de disciplinas espirituales, pero que estas disciplinas nos coloquen mas cerca a Dios.

El clamor de Pablo fue, “¡A fin de conocerle!” (Filipenses 3:10). Fue este deseo de conocer a Jesús que produjo el conocimiento de Pablo sobre la salvación, el orden en la iglesia, evangelismo y los eventos de tiempos finales. De la pasión en su Corazón por conocer a Dios vino revelación, escritura de la Palabra y conocimiento del Eterno. El conocimiento de Pablo estuvo basado en su experiencia con Cristo.

Por otra parte, nos hemos conformado no con buscar el rostro de Dios, sino con estudiar los hechos de Dios. Estamos satisfechos con una religión sobre Cristo sin la realidad de Cristo.

La Biblia es el archivo histórico de las experiencias del hombre con el Todopoderoso. A partir de encuentros personales con el Dios vivo, se han desarrollado nuestras perspectivas teológicas. Pero el conocimiento sobre Dios es solo el primer paso hacia el entrar en la presencia de Dios. Tanto como la Biblia es un libro de verdades, es también un mapa para Dios. Como cristianos, nosotros estudiamos y debatimos el mapa para aun así con frecuencia fallamos al hacer el viaje.

El Amor Excede al Conocimiento
Hay un lugar mayor que el conocimiento; es un simple y aun eternamente profundo lugar donde realmente habitamos en el amor de Cristo. Este es, sin lugar a dudas, el abrigo del Altísimo.

Recuerde, la oración del apóstol fue que, cada uno llegara a “conocer el amor de Cristo” el cual “excede a todo conocimiento.” Tan importante como el conocimiento es; el amor “lo excede”. El conocimiento doctrinal es el marco, el vehículo que abre la puerta a las realidades divinas, pero el amor hace que seamos “llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:19).

Hay una morada de amor a la que Dios desea que entremos. Es un lugar donde nuestro conocimiento de Dios es llenado por la sustancia de Dios. Escuche la traducción en la versión en ingles amplificada de la Biblia a este versículo: “¡Pueda Cristo a través de su fe [realmente] morar (establecerse, habitar, hacer Su hogar permanente) en sus corazones! Pueda ser profundamente arraigado en amor y firmemente encontrado en amor, que pueda tener el poder y ser fuerte para alcanzar el entendimiento y comprender con todos los santos [el devoto pueblo de Dios, la experiencia de ese amor] cual es la anchura y longitud y profundidad y altura [de el];[para que puedan realmente llegar] a conocer [ prácticamente, a través de experimentar] el amor de Cristo, el cual largamente excede al mero conocimiento [sin experiencia]; que puedan ser llenos [en todo su ser] hasta la plenitud de Dios [puedan tener las mas rica medida de presencia divina, y volverse en un cuerpo totalmente lleno e inundado con Dios mismo]!” (Efesios 3:17-19).

¿No es esta nuestra meta, ser profundamente arraigados en amor, para conocer la anchura, longitud, altura y profundidad del amor de Dios y conocer por nosotros mismos el profundo, personal amor de Cristo? ¿Puede algún propósito ser más maravilloso? ¡Sin lugar a dudas, ser lleno e inundado con Dios mismo es la esperanza misma del evangelio!

Vea, Dios no puede verdaderamente ser conocido sin, de alguna manera, ser también experimentado. Si nunca hemos visto un amanecer o una noche estrellada, ¿puede alguna descripción sustituir el contemplar por nuestros ojos tal expansiva belleza? Sobrecogimiento viene como consecuencia del ver y encontrar, no simplemente del conocer que en algún lugar existe un cielo hermoso.

De la misma manera, para verdaderamente conocer a Dios debemos buscarle hasta que traspasemos la exterior esfera de información sobre Dios y realmente encontremos la viva presencia del Señor mismo para nosotros. Este es el “supremo llamado” de Dios en Cristo Jesús. Nos atrae a través de nuestras doctrinas hacia la inmediatez de la presencia divina. El viaje nos deja en el lugar de rendición trascendente, donde escuchamos Su voz y, del escuchar, ascendemos a Su amor.

El ultimo gran mover de Dios será distinguido por un derramamiento de irresistible deseo por Su pueblo por parte de Cristo. Su aparición vendrá a aquellos que en verdad lo anhelen, en crecientes olas, de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (ver Hechos 3:19-21). Intimidad con Cristo será restaurada a su más alto nivel desde el primer siglo.

Muchos desde afuera de este mover de Dios, así como aquellos tocados y sanados por el, miraran y se maravillaran: ¿De donde obtuvieron estas simples personas tal poder? Porque ellos verán Milagros similares a cuando Jesucristo camino en la tierra. Multitudes serán llevadas al valle de la decisión. Para ellos, verdaderamente, el Reino de Dios se habrá acercado. Pero para aquellos a quienes el Señor atrajo a Si mismo, no habrá misterio en cuanto a como El les invistió de poder. Habiendo regresado a la simplicidad y pureza de la devoción a Cristo, ellos habrán recibido el bautismo de amor.


El mensaje que antecede fue adaptado de un capitulo en el libro de Francis,  El Refugio de Dios.


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Dios Te Toma en Serio

La gente entrega su vida a Jesucristo por muchas razones. Algunos necesitan sanidad física o emocional; otros están en busca de paz o perdón. Cualquiera sea nuestra condición, Dios nos encuentra en el valle de nuestra necesidad. De hecho, el Señor se revela al hombre como la respuesta del cielo a nuestras necesidades. El es un “padre” para los huérfanos y un defensor para las viudas. El incluso prepara “un hogar para los solitarios” y “conduce a los cautivos a prosperidad.”(Salmo 68:5-6 – Biblia de las Américas).

Dios usa nuestra necesidad para atraernos a Cristo. Aun así, la conciencia de nuestra necesidad reduce nuestra revelación de Dios, limitando Su actividad en nuestras vidas a los límites de nuestras luchas. Así, muchos cristianos nunca se despiertan espiritualmente al profundo llamado de Dios, el cual es obtener la semejanza a Cristo. Somos perdonados, sanados y bendecidos, pero experimentamos un techo en nuestro crecimiento espiritual.

A pesar de esto, el Espíritu de Dios permanece comprometido con nuestra transformación personal. Si nos despertáramos espiritualmente a la visión de la semejanza a Cristo, la atención de Dios se acercaría a nosotros de una forma singular y poderosa. Ciertamente, dos cosas ocurrirán, una, leeremos las escrituras con revelación; el trabajo de Dios nos hablara de manera mas profunda mientras descubrimos la razón por la cual existimos.

La segunda realidad que se desplegara es esta: nuestras vidas comenzaran progresivamente a enfrentar desafíos mayores. Vea, nosotros pensamos que tener un deseo sincero de ser como Jesús es en si mismo un logro, y lo es. Pero es solo el comienzo. Si somos serios acerca de nuestra transformación, Dios se vuelve serio en satisfacer nuestra búsqueda. Nos colocara en situaciones que están diseñadas para matar nuestra vieja naturaleza, forzándonos con frecuencia a la semejanza a Cristo simplemente para sobrevivir la batalla.

Considere los héroes que ha estudiado en la Biblia: cada uno de ellos enfrento conflictos antes de que alcanzaran cierto nivel espiritual, y con frecuencia experimentaron conflictos mayor después de haber disfrutado irrumpimientos importantes. Observe lo que experimento José antes de alcanzar su destino. O considere lo que David tuvo que conquistar antes de llegar a ser rey. Dios no tiene aprensión sobre probar nuestro carácter. Su meta es crear en nosotros la vida de Jesús mismo.

Considere lo que Jesús enfrento en el Rio Jordán. Primero, fue investido de poder por el Espíritu Santo. Podríamos pensar que esta investidura del Espíritu lanzaría a Cristo a Su ministerio público, pero en cambio fue llevado por el Espíritu al desierto. ¿Porque? La Biblia dice, “para ser tentado [o puesto a prueba] por el diablo.” Por cuarenta días Jesús ayuno y oro. Al final de este tiempo, esperaríamos un gran irrumpimiento espiritual, pero realmente ocurrió lo opuesto. De hecho, el primer ser espiritual que se le apareció a Jesús después de Su ayuno no fue Dios, sino el diablo.

El carácter de Cristo fue puesto a prueba por Satanás mismo tres veces. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la historia de Cristo en el desierto (Mateo 4:1-11), pero recuerde: Jesús enfrento estas tres tentaciones sin haber comido durante cuarenta días. En debilidad, la prueba fue mas intensa. He aquí lo que quiero enfatizar. Si nosotros somos serios acerca de nuestra transformación personal, prontamente nos daremos cuenta que cuando pasamos la prueba, la vida no necesariamente se vuelve más fácil. De hecho, lo que ocurre es que prontamente nos graduamos hacia algo más difícil. Y es aquí, en las pruebas más difíciles, que nuestra búsqueda por la imagen de Cristo es contestada.

Quizá estas enfrentando un conflicto que va mas allá de tu comprensión. Te preguntas, ¿“Porque estoy en esta batalla.? ¿Que he hecho para merecer este conflicto?”. Es posible que toda la razón del aumento en tu lucha espiritual es porque has orado, sinceramente, “Padre, yo quiero ser como Jesús”. Dios te toma en serio.


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Cuando el Señor Guarda la Ciudad

" Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. " (Salmo 127:1)

Antes de que discutamos este versículo, es importante explicar una característica particular hallada a menudo en las escrituras hebreas. Frecuentemente, los escritores del Antiguo Testamento transmitían una verdad repitiendo un mismo pensamiento desde dos ángulos diferentes. En especial, esto se aprecia en los Salmos y en los Proverbios. Un ejemplo seria: “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios” (Proverbios 18:20). El mismo concepto es presentado dos veces en dos maneras. Otro ejemplo es, "Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos" (Salmo 78:2). La verdad es transmitida utilizando una ritma poética que es tanto hermosa como funcional, una forma de comprimir dos pensamientos correspondientes en un mismo idioma.

Con respecto a esto, cuando el Salmista advierte: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajaran los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”, (Salmo 127:1), el esta diciendo la misma verdad en dos formas. Lo que sea que estemos haciendo para protegernos o asegurarnos , a menos que incluyamos al Señor en el proceso, “ trabajamos en vano”.

Aun así, el lado positivo de esto es que, cuando el Señor edifique la casa, sus cimientos serán firmemente colocados sobre la roca de verdad eterna; y permanecerá. Y, cuando el Señor guarda la ciudad, El, sobrenaturalmente se alineara con nuestros esfuerzos, y la ciudad que El guarda estará protegida.

Note, la casa del Señor es una casa de oración: la intercesión trae la presencia de Dios a la ciudad; suelta obreros para la cosecha (ver Lucas 10:2), y trae reconciliación entre los enemigos. De hecho, la verdad resumida es esta: cuando el Señor edifique la casa, entonces el Señor guardara a la ciudad. Las especificaciones de diseño de Su plano de construcción requieren que Su pueblo este orando, amando e invirtiendo ellos mismos en sus ciudades. ¡Investidos de poder por la unción de Dios, la casa del Señor puede transformar comunidades!

Jesús confirma esto en Su promesa, "edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). El esta afirmando que, cuando Su casa es edificada en obediencia a Su palabra, las fortalezas del diablo sobre los individuos, vecindarios y comunidades serán golpeadas y destruidas.

Cuando el avivamiento irrumpe en una ciudad, ¿Que ocurre con los poderes de las tinieblas en los lugares celestiales? ¿Adonde van? La respuesta es: ¡son desplazados por la plenitud del Espíritu de Dios en la iglesia de la región!

Pablo nos dice que es “por medio de la iglesia” que la multiforme sabiduría de Dios es revelada “a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10). ¿Y que está sucediendo en el reino espiritual? ¡La Iglesia es bendecida con “toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3)! La influencia que prevalece sobre la sociedad no es la anarquía y el mal, sino el poder del cielo. Amados, regocijémonos en la promesa de que, a pesar de la creciente maldad en el mundo, donde la iglesia esta en obediencia y enfocada en Cristo, ¡allí el Señor guardara la ciudad!

No obstante, cuando la iglesia no es edificada de acuerdo a las instrucciones de Cristo, sino que permanece egoísta y dividida, los principados y potestades tienen acceso en un mayor grado a las almas de los hombres. En tales ciudades, la maldad espiritual es la que guarda a los vecindarios y comunidades.

Uno no necesita tener mucho discernimiento para ver esta verdad. En el próximo viaje que usted haga desde el campo a la ciudad, note una inconfundible nube de opresión a medida que entra en la ciudad. Esa barrera invisible marca la influencia de los espíritus gobernantes, los cuales manipulan la vida y pensamientos de la gente. El poder demoníaco de esa área de influencia, es el “hombre fuerte armado” que “guarda su palacio”, y “en paz esta lo que posee” (Lucas 11:21).

Pero cuando la iglesia es obediente a Cristo, estará unida con otros creyentes y no podrá ser detenida por los poderes del infierno. Las puertas del infierno no pueden prevalecer contra la iglesia que Cristo edifica, porque por medio de su oración, su amor y su acción, el Señor guardara la ciudad.

Señor, guíame a otros en mi ciudad que tengan un corazón dispuesto a orar juntos. Ayúdame a ser un medio para ver Tu casa edificada en nuestra comunidad. Señor, Yo creo que cuando Tu edificas Tu casa, tu guardaras nuestra ciudad. Amen.


* * * * *

El mensaje que antecede fue adaptado de un capítulo en el libro de Francis, La Casa del Señor.

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El Factor Credibilidad

Yo valoro y defiendo los orígenes de nuestras muchas denominaciones. La mayoría nacieron cuando hombres piadosos pelearon contra el pecado y la apostasía espiritual de sus épocas. Su heroica determinación preservaron (o en algunos casos, restauraron) la verdad de Dios en un mundo de otra manera en tinieblas. De corazón, doy gracias a Dios por nuestra herencia en denominaciones.

Hoy, sin embargo, la necesidad de permanecer divididos de otras congregaciones evangélicas es injustificada. Podemos permanecer siendo iglesias únicas con llamados únicos y con una herencia espiritual única, y aun podemos estar unidos espiritualmente, y aun funcionalmente, con otras congregaciones en nuestras comunidades.

Sabiendo que Cristo ha llamado a la unidad en Su iglesia, muchos líderes hoy están re- examinando la legitimidad de la división en la iglesia. Los héroes de hoy no se aíslan de otras iglesias; antes, están trabajando con otros para reparar los muros, buscando edificar la iglesia de la ciudad solamente sobre el fundamento de Cristo.

Aun así, nuestras tradiciones de división se han puesto vestiduras de ortodoxia; se ven bíblicos, pero no lo son. Las divisiones varias en la historia de la iglesia fueron etapas en restauración pensadas para preservar la verdad, no aislarla.
¿ Está Dividido Cristo? Cada verdadero cristiano cree que la Biblia es la sagrada y eterna palabra de Dios. Sin lugar a dudas, cielo y tierra pasaran, mas la palabra de Dios permanecerá para siempre. Lo que fue relativo y poderoso en el primer siglo debería ser tan poderoso hoy. Escuche, por tanto, lo que Pablo escribió a los cristianos en Corinto:

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? " (1 Corintios 1:10-13a)”.

Que extraño que consideramos engreídamente las divisiones en la iglesia de Corinto. Audazmente criticamos su carnalidad. Pero ¿porque fue equivocado decir en el primer siglo, “soy de Pablo” (o de Apolos), pero admisible en estos últimos días decir, soy de Lutero o de Wesley o de los Bautistas o Pentecostales?

Nuevamente, por favor recuerde, no estoy sugiriendo que debemos esforzarnos por lograr la unidad con iglesias que no creen en Cristo o en la palabra de Dios o en el Espíritu Santo o en el nacimiento de la virgen o en la segunda venida de Cristo. Sin embargo, estoy diciendo que, dentro de la esfera de la iglesia nacida y viva de Jesucristo, las divisiones son equivocadas y no bíblicas.
El apóstol continuó mas adelante, "porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" (1 Cor 3:3).

La Credibilidad de la iglesia es que no somos “simplemente hombres,” criaturas nacidas de mujeres sin visión espiritual o destino. Hemos nacido de nuevo de un Espíritu superior. En nuestros espíritus está la verdadera sustancia espiritual de Cristo mismo.

"¿ No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Cor 3:16).

Somos el templo de Dios. Nuestras Iglesias, como las piedras del templo, deben colocarse una al lado de la otra, siendo nosotros “juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22).

Pablo expreso luego una advertencia que todo Cristiano debería atender. El dijo,

"Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Corintios 3:17).

Hemos intentado utilizar este versículo para condenar cosas como el fumar cigarrillos y los vicios sexuales, y sobre una base individual, si, hay consecuencias para estos pecados. No obstante, Pablo esta hablando aquí acerca de algo mas que los pecados de exceso y placer inmoral. El apóstol esta advirtiendo contra el permitir la división en el templo de Dios, la iglesia. El dice, “si alguno destruyere el templo de Dios” (a través de celos y sectarismo), "Dios le destruirá a el." El contexto está claramente hablando con ¡respecto a las divisiones en la iglesia!

Cuando el Cristianismo puro degenera en campos divididos de personas ambiciosas, destruye literalmente la armonía, el poder y la bendición del “templo de Dios”. El individuo que introduce o apoya tales divisiones carnales se ha colocado a si mismo en un lugar muy peligroso delante de Dios. El Templo de Dios es santo. Nuestra unidad es santa. El amor que tenemos entre nosotros es santo, porque el Padre mismo mora en donde hay actitudes de cariño y relaciones de amor. Colectivamente, somos la morada de Dios en la tierra.

La advertencia es severa: "Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a el."

Si, hay veces cuando los lideres de iglesia pecan y la confusión entra en la dinámica de la vida de la iglesia. Por tanto, demos lugar a caídas y transiciones. Pero no perdamos de vista el hecho que el Dios vivo es un Dios de orden; El no morara en ruinas! Por cuanto El es un Dios de amor, El trabajará con nosotros para reedificar, pero El no aprobara nuestra caída condición con poder. El no prestara Su credibilidad a nuestro desorden.
¿Como te afecta la falta de Unidad? Cuando Nehemías, que estaba viviendo entre los Judíos exiliados, oyó de la condición de Jerusalén y su templo, el “se sentó y lloro”, e “hizo duelo por algunos días, y ayuno y oro delante del Dios de los cielos” (Nehemías 1:4). Los Judíos de hoy en día también lloran apoyados contra el Muro de los Lamentos, lamentándose por las ruinas de su templo. Pablo se lamentó cuando vio la condición en ruinas en que se encontraba la iglesia de Corinto. El dijo, “Pues me temo…que haya entre vosotros contienda, envidia, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desordenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado” (2 Corintios 12:20-21). Y Jesús mismo lloro sobre las divisiones de Jerusalén, lamentándose, “Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste” (Mateo 23:37).

Este lamento concerniente a la desunida condición de la casa del Señor debe estar también en nuestros corazones. Y aun, la mayoría de nosotros, no solamente hemos fallado en lamentar nuestra situación, sino que ni siquiera hemos comprendido que nuestra falta de unidad, celos y disputas ¡son un estado decadente! ¡Cuan bajo hemos caído y cuan poco lo sabemos!

Mientras la redención del hombre era lo que motivaba siempre a Jesús, recuerde, Su deseo mas ferviente era Su celo por la casa de Su Padre; ese celo lo consumía (ver Juan 2:17). Edificar la casa del Señor---la renacida iglesia de la ciudad, que ora, que ama---es todavía la mas alta prioridad de Cristo. El mundo es Su cosecha; la iglesia es Su novia. Su amor por la iglesia fue la base de su última oración registrada en la biblia: que seamos uno. Todavía esa es su mayor pasión hoy. Porque, mientras no estemos unidos en Él y entre nosotros, a nuestro testimonio le falta credibilidad. El mundo no creerá que Dios ha enviado a Cristo si nuestras vidas están infectadas con las mismas divisiones que asolan a los no - Cristianos (ver Juan 17:20-23).

El Privilegio de Ser Semejante a Cristo
Hubo muchas razones por las cuales Jerusalén cayó ante Babilonia durante el día de Jeremías, pero la principal era la apostasía espiritual de los líderes religiosos. Dios mismo hubiese defendido a una ciudad humilde y que orara, pero en Jerusalén los líderes espirituales eran corruptos. Escuchen, por tanto, la atemorizante revelación de Jeremías:

“ Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén. Es por causa de los pecados de sus profetas, y las maldades de sus sacerdotes” (ver Lamentaciones 4:12-13).

¿ Vemos esto? Los enemigos de Israel entraron a Jerusalén porque los líderes espirituales estaban llenos de pecado y sin arrepentimiento. Oh Dios, ayúdanos a ver y a aceptar que el futuro de nuestras ciudades está en la relación corporativa que los lideres espirituales tienen contigo y entre ellos. Jesús dijo que cada ciudad, cada casa “dividida contra si misma no permanecerá” (Mateo 12:25). El lugar de protección de una comunidad tiene sus orígenes en la calidad de vida que hay en el liderazgo espiritual de esa comunidad. En otras palabras, una iglesia unida, vibrante y que ora moverá a esa ciudad hacia la bendición de Dios; un liderazgo lleno de pecado y dividido permitirá al adversario entrar por las puertas de la ciudad.

El camino se estrecha para los que somos líderes hasta que nuestra única opción es ser semejantes a Cristo en todo. ! Un liderazgo semejante a Cristo en la iglesia puede transformar el mundo a su alrededor! Vea, nuestras ciudades están desordenadas porque la iglesia está en desorden. Santiago nos dice que donde hay celos y contención, “allí hay perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3:16).

Nuestras egoístas ambiciones han quitado nuestros ojos de la voluntad y propósitos de Dios para nuestras ciudades. Tenemos celos unos de otros. En consecuencia, el “desorden”, la anarquía, y “toda obra perversa”, que vemos en nuestra sociedad están, al menos en parte, arraigadas en el suelo de una mal encaminada y distraída iglesia de la comunidad.

Por esa razón, la iglesia ha perdido mucha credibilidad. ¿Como podemos esperar que el mundo escuche nuestro mensaje de amor cuando nosotros, como Cuerpo de Cristo, fallamos en amarnos unos a otros? No tenemos derecho a condenar al mundo por su orgullo y arrogancia cuando nosotros, el Cuerpo de Cristo, todavía nos rehusamos a humillarnos y trabajar con otras iglesias en nuestros vecindarios.

Amados, a través de los años el mundo ha visto muchos ministerios increíbles. No obstante, el tiempo de lo “increíble” ha pasado; la hora de lo creíble esta siendo establecida.



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El mensaje que antecede está tomado de un capitulo en el libro de Francis, La Casa del Señor


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