Un Corazón que No se Ofende

(English)
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. (Ezequiel 36:26)

Dios tiene un nuevo corazón para nosotros que no se puede ofender, un corazón “inatendible.” Amados, poseer un corazón que no se ofende no es una opción o un lujo; no es una cosa pequeña. Un corazón ofendido está en peligro de tornarse en un “corazón de piedra.”

Considerad: Jesús nos advierte que, a medida que nos acerquemos al final de los tiempos, la mayoría de las personas se ofenderán de tal manera que se apartarán de la fe. Escuchad con atención su advertencia:

“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán... y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:10-12).

“Muchos… se ofenderán.” ¿El resultado? El amor de “muchos” se enfriará. Mi oración es que escuchemos Sus palabras con temor santo.

Cuando permitimos que una ofensa permanezca en nuestros corazones, provoca consecuencias espirituales graves. En el versículo antes citado, Jesús nombró tres resultados peligrosos: traición, odio y amor frío. Cuando alguien nos ha ofendido, incluso alguien que nos importa, debemos acudir a ellos. Si no hablamos con ellos, comenzaremos a hablar sobre ellos. Traicionamos esa relación, hablando con malicia a sus espaldas, descubriendo sus debilidades y sus pecados.

Tal vez enmascaramos nuestra traición diciendo que estamos solamente buscando consejo, pero cuando volvemos la vista atrás vemos que hemos hablado de forma negativa a demasiada gente. Nuestro verdadero objetivo no era buscar la ayuda espiritual para nosotros mismos, sino buscar la venganza hacia aquel que nos ofendió. ¿De qué manera tal acción no es una manifestación de odio? Para un alma ofendida, el amor frío, la traición y el odio son un camino hacia las tinieblas.

La mayoría de las personas no se tropiezan con las rocas; tropiezan con piedras, cosas relativamente pequeñas. Tal vez la personalidad de alguien en autoridad nos molesta y muy pronto nos ofendemos. O, un amigo o un familiar no cubre nuestras expectativas, y la ofensa entra en nuestra alma. Amado, si queremos “perseverar hasta el fin”, tenemos que confrontar las cosas que nos molestan.

Cuando Jesús nos advierte que nos hace falta perseverancia, nos está diciendo que es más fácil comenzar la carrera que terminarla. Entre ahora y el día en que usted muera, habrá muchas ocasiones para que se ofenda, y necesitara vencerlas. Tal vez este usted en un momento así ahora mismo. ¡No subestime el peligro de guardar una ofensa!

Nadie planifica apartarse; nadie dice, “Creo que hoy voy a desarrollar un corazón duro y frío.” Tales cosas entran en nuestras almas sigilosamente y es ingenuo suponer que nunca nos puede ocurrir a nosotros. Conozco muchas personas que se han ofendido de forma constante acerca de esto y aquello. En lugar de tratar con las ofensas, orar sobre ellas y entregárselas a Dios, las llevan consigo hasta que su peso imposibilita su caminar con Dios. Quizás hoy va bien, pero puedo garantizarle que mañana ocurrirá algo que, inevitablemente, le decepcionará o dañara; le golpeará alguna injusticia, exigiendo que reaccione en la carne. ¿Va a encontrar más amor, y por tanto, continuara su crecimiento hacia la semejanza a Cristo? ¿O va a permitir que esa ofensa consuma su vida espiritual?

La Raíz de la Ofensa
Una ofensa puede atacar nuestras virtudes o nuestros pecados, nuestros valores o nuestro orgullo. Puede penetrar y herir cualquier dimensión del alma, tanto el bien como el mal. Una vez prediqué una serie de sermones acerca del chisme. La mayoría de las personas vieron su pecado y se arrepintieron, pero un núcleo de chismosos se ofendieron mucho y, finalmente, dejaron la iglesia. Cuando el Espíritu Santo expone el pecado en el alma de alguien, si rechazamos la oportunidad de arrepentirnos, a menudo nos ofendemos con la persona que trajo la enseñanza. Para decir la verdad, la mayoría de las veces, no tengo ni idea de quien, específicamente, necesita escuchar lo que estoy enseñando, pero Dios sí lo sabe.

Pablo insta a Timoteo a “redargüir, reprender; exhortar” (2ª Timoteo 4:2). El no dijo “exhorta, exhorta, exhorta,” pero en la mayoría de las iglesias lo único que recibimos es exhortación. Por supuesto, necesitamos que se nos anime, pero también hay momentos en los que necesitamos ser redargüidos y reprendidos. Hoy en día hay predicadores que tienen miedo de predicar la verdad por temor a la reacción de la gente, y que dejen la iglesia. El resultado final es una iglesia de personas que se ofenden fácilmente y no pueden crecer más allá de su incapacidad de recibir corrección.

Las personas no cambian únicamente por medio de la exhortación. En todos nosotros hay áreas que necesitan ser confrontadas y disciplinadas. El pastor que se niega a disciplinar y corregir a los que están en pecado, está desobedeciendo a Dios. Es incapaz de llevar a las personas hacia cambios en sus vidas que realmente los transformarán; no van a “perseverar hasta el fin” si no se les puede corregir (Mateo 24).

Necesitamos convertirnos en un pueblo que dice, “Señor, muéstrame donde necesito cambiar.” Estoy hablando de madurar. El necio menosprecia el consejo de su padre: Un hombre sabio recibirá una reprimenda y prosperará. “Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.”(Prov. 15:5).

La Ofensa Personal
Con frecuencia es nuestro orgullo el que sufre ofensas más fácilmente. El orgullo nos lleva a esperar más de lo que merecemos. El orgullo es una forma de auto-adoración. Dios debe destruir nuestro orgullo, y para hacerlo, permitirá que las ofensas expongan lo que nos falta en humildad. No está mal esperar aliento por nuestras buenas obras, pero no podemos ofendernos cuando no ocurre así en el tiempo que esperamos.

Años atrás, cuando era un pastor novato, participe de una conferencia donde el líder principal decidió saludar personalmente a cada ministro y su esposa. Saludó a la pareja que estaba a nuestra derecha y luego giró hacia un miembro de su equipo para hacerle una pregunta.  Un momento después volvió la mirada, pero nos pasó de largo y se dirigió a la pareja a nuestra izquierda. Todos los que estaban a nuestro alrededor vieron que fuimos salteados. Nos sentimos avergonzados y ofendidos. Pero mi mujer, sabiamente, observó que podíamos permitir que esta situación nos dañara, o lo podríamos utilizar como una inversión para aprender a ser sensibles a los sentimientos de otros. Esta ofensa nos enseñó como otros se sienten cuando son ignorados. ¿Pueden ver esto? Usted debe hacer que la ofensa se convierta en una oportunidad para ser más como Cristo.

Las ocasiones para sentirnos ofendidos son casi interminables. De hecho, a diario se nos brinda la oportunidad de ser ofendidos o de poseer un inofendible corazón. La promesa del Señor es que nos ha dado un corazón nuevo: un corazón blando, vulnerable que se puede ser lleno de Su Espíritu y abundar en Su amor.

Señor, perdóname por sentirme ofendido con tanta facilidad y por cargar ofensas. Padre, mi corazón es necio y débil. Concédeme el corazón de Jesús que no se ofende. Amén.
~ ~ ~ ~ ~ ~

Este vital mensaje del Pastor Frangipane fue adaptado de una lección en su escuela en línea, Centro de Formación a Imagen de Cristo. Oprima por mas información.

~ ~ ~ ~ ~ ~
Acuerdo de Reimpresión
Su interés en duplicar y re enviar este material es un gozo para nosotros. Solo le pedimos que provea la información del sitio en la red de los Ministerios Francis Frangipane.  Como única excepción si el artículo es en realidad un extracto de un libro publicado por otra editorial. En este caso ellos nos han pedido ser nombrados como referencia.  Finalmente, cualquier pregunta sobre las enseñanzas de Francis Frangipane puede ser enviada a mensajes@frangipanehispano.org.

Francis Frangipane Derechos de Autor 2011
Todos los Derechos Reservados
Traducción y Edición Gabriela Rabellino

Programa a Imagen de Cristo - Ahora disponible en forma gratuita

Querido seguidor de Jesucristo

¡Saludos!  

Programa a Imagen de Cristo
Como probablemente usted ya lo sepa, la visión de este ministerio es poseer la naturaleza de Cristo. Ha sido con esto en mente que hemos desarrollado el Programa de Formación a Imagen de Cristo. La versión completa de este curso en línea de seis meses provee 44 lecciones en un periodo de 24 semanas (aproximadamente dos por semana), más la opción para aquellos con habilidad bilingüe de 39 mensajes de audio vía CD o MP3. Sus exámenes son corregidos y aquellos quienes aprueban reciben certificación.

¡ICIT está ahora en forma Gratuita!
Hemos intentado que este curso fuese lo más accesible posible; más aun, nos damos cuenta que durante épocas como estas puede ser difícil pagar incluso los gastos básicos de vida. Y todavía, el Espíritu Santo ha puesto en mi corazón una carga acerca de que hay muchos que Dios desea entrenar y capacitar – personas que en la actualidad están atravesando desiertos financieros de todo tipo.

Para ayudar a cada persona que sinceramente desea volverse como Cristo, hemos decidido ofrecer todo el material en sus lecciones escritas en forma gratuita. Mientras que este regalo no incluirá rendición de exámenes, oportunidad de mensajes de audio opcionales o diploma, pondrá directamente en sus manos este poderoso programa cada semana.

Si usted ha deseado llevar su caminar cristiano al próximo nivel, he aquí su oportunidad. Usted recibirá 44 exclusivos capítulos durante 24 semanas. Estas constituyen algunas de las más poderosas enseñanzas que Dios ha puesto en mi corazón – verdades provenientes de más de 40 años de llamado, pruebas y triunfos. Estas son realidades espirituales concernientes a la búsqueda de la semejanza a Cristo, humildad, oración, y el poder de una unidad Cristo céntrica.  Líderes quienes han hecho pasar a su congregación a través de este programa han manifestado que sus Iglesias nunca más fueron las mismas.

Nuestra pasión es ver a muchos cientos de miles de cristianos con la visión y la habilidad de volverse más como Cristo. Considere esta comunicación como mi invitación personal a usted. Pregúntele al Señor si es este el momento de inscribirse en el Programa de Formación a Imagen de Cristo.

Gracias por su tiempo
Francis Frangipane
Por mas información sobre el programa, oprima aquí.

La Reunión de todas las Cosas en Cristo

(English)
"dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra" (Ef. 1:9-10).

Dios y el Tiempo Están de Mi lado
Pablo nos dice que el precio que Jesús pagó no solo trajo salvación a la iglesia, sino que el pacto de Cristo traerá también redención a toda la creación.  El apóstol explica que esta singular estación ocurrirá al final de los tiempos. Durante los últimos años de esta dispensación Dios en realidad comenzara a reunir “todas las cosas en Cristo, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.”



Esta gran reunión de todas las cosas no es tanto un evento en particular sino una serie de iniciativas divinas. Así, la palabra traducida “reunión” era un término usado por los griegos antiguos. Simplemente describe la secuencia o suma utilizada para llevar elementos separados a un único total.  Aquellos quienes Lo aman serán consumidos por El en amor; aquellos quienes Le odian serán consumidos en juicio.  Sea como sea, Dios no dejara nada más que la plenitud de Cristo permeando el universo.


Lo que es para nosotros importante saber es que estamos en esa estación de la cual habló Pablo en las Escrituras.  Ciertamente, incluso ahora mismo hay una energía, un poder, de parte de Dios que ha comenzado el proceso de reunión. Vemos evidencia de Su poder mientras reúne a Israel de regreso a su tierra y a la iglesia a su unidad y destino. Esta es una verdad profunda. El mundo está siendo llevado hacia una realidad que en última instancia será llenada con Cristo. Sea que tome cinco o cincuenta años, este es el gran “misterio de la voluntad de Dios” que ocurrirá al final de los tiempos.


Para ganar nuestra guerra por la justicia debemos permanecer enfocados en esta mayor perspectiva cósmica de un mundo consumido en Cristo. Sí, el mundo permanece oscurecido en su caída condición. Más aun, cada vez que oramos, “Venga Tu reino,” le estamos pidiendo al Espíritu Santo que nos invada, y que luego nos use para redimir y transformar cada entenebrecida faceta de la existencia humana.


Observamos el sistema del mundo y creemos que está más allá de la esperanza. Miramos a la industria del entretenimiento, por ejemplo, y creemos que Dios debe destruirla para que no contamine al resto del mundo. Pero qué si, en este momento, ¿el plan de Dios no es destruir al mundo, sino invadirlo y transformarlo? ¿Qué si él quiere reunirlo en Cristo? Debemos orar como si viniera un tiempo cuando las películas piadosas sean algo corriente, donde el mundo sea ministrado por la moral cristiana que revela a Jesucristo. Imagine un día en el cual el poder de la cruz permee tanto la industria del entretenimiento   que se le conocerá como “Holywood” (Holy en ingles, santo/a, wood del ingles, Madera – santo madero) en vez de “Hollywood.”


Puede que miremos a los gobiernos del mundo con el mismo cinismo e incredulidad, pero recuerde que Dios va a reunir “todas las cosas” en Cristo. El tiempo está llegando cuando toda rodilla se doblara y toda lengua confesara que Jesucristo es el Señor (Fil 2:10-11). Por tanto, debemos aprender a mirar a la maldad del mundo con la visión del reino de Dios. Porque en algún momento, en todo el mundo, será proclamado con grandes gritos de alegría, “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo” (Apoc 11:15c).


El plan de Dios para el fin de los tiempos es invadir cada dimensión de vida y reunir todas las cosas en Cristo. Lo que sea que se niegue a someterse a Cristo será destruido; y lo que se someta a Él será transformado. Este es el misterio de la voluntad de Dios. Este es el panorama general.


Cuando escucho sobre terrible desastres naturales tales como los que hemos visto en Japón y otros lugares en los años recientes o cuando miro los turbulentos trastornos en el mundo Árabe, oro como si, de alguna manera, el resultado de lo que veo va a ser en última instancia cumplido en Cristo. Cuando oro sobre la maldad en el mundo, no miro a la ilusión de permanencia que parece proteger al diablo; miro por encima de ello al día del reino de Dios. Yo veo lo que está mal, pero asimismo estoy diciendo, que la voluntad de Dios es reunir las cosas en Cristo. Oro como si Dios y el tiempo están de mi lado.


Viniendo a ser Como Cristo
El panorama general, es que todas las cosas en última instancia serán reunidas en Cristo. Por cierto, el Señor utilizara muchas poderosas maneras de cumplir este gran plan.  No obstante, hay una dimensión integral al proceso de consumación divina que nos pertenece directamente a nosotros. Pablo escribe, “
Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres... se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2:5-8).

Pablo dice, “Haya en vosotros esta actitud…” ¿Qué actitud? La actitud que Cristo demostró cuando vio el pecado y la maldad de la humanidad.  El no los destruyo. El no se aisló a sí mismo de la maldad humana. El no se sentó en el cielo criticando al hombre. Cristo, quien “existía en forma de Dios,” tomo sobre sí mismo la forma de hombre. Se identifico completamente con la humanidad, incluso al punto de hacerse semejante a los hombres.


En Cristo vemos el modelo de como transformar nuestro mundo: Entramos, tomamos sobre nosotros su forma, y al volvernos siervos (no jueces), nos entregamos a lo que sea para redimirlo.  Para entender esto mejor, sustituya la idea de Cristo de “hacerse semejante al hombre” con esta: El tomó sobre sí mismo “la forma de la necesidad.”


Asique, a pesar que Cristo existió en forma de Dios, El supo que no podría transformar al mundo sin tomar la forma del hombre. Siendo Dios, El pudo destruir a la humanidad, pero no hubiese podido redimirla. Mantenga esto presente: Usted no puede transformar nada desde afuera. Tiene que entrar y tomar su forma a fin de traer redención.


La Biblia clara y repetidamente afirma que Jesús no está solo en la misión de redención. El comenzó solo y estableció el modelo, pero El es también el primogénito entre muchos hermanos. Al igual que Cristo entró a nosotros a fin de redimirnos y transformarnos, así aquellos a quienes El levanta al fin de los tiempos harán lo que El hizo, pero a menor escala. Ellos verán la necesidad, tomaran su forma, y trabajaran desde adentro para traer redención.


Por ejemplo, miremos al campo de la política. Como cristianos, rápidamente juzgamos y pensamos que todo el sistema es irremediablemente corrupto.  Aun así, Cristo desea que personas con Su naturaleza ingresen al sistema y sean allí luz. La transformación es un trabajo desde adentro. La iglesia, sin embargo, ha tomado una postura externa hacia la necesidad, quedando al margen del mundo que necesita redención. Nuestra única contribución ha sido juzgar y criticar lo que está mal.


 Cuando sin orar al respecto o sin buscar transformación, simplemente juzgamos, podemos permanecer aislados de la naturaleza y el modelo de Cristo.  Sino hasta que tengamos la actitud que estuvo primero en Cristo, no empezaremos a crecer verdaderamente en nuestra experiencia cristiana.  Debemos permitir a Cristo manifestarse a través de nosotros. El área de necesidad misma que vemos y remediamos, es la “tierra de nuestra unción,” donde la naturaleza de Cristo tiene la oportunidad de ser revelada a través de nosotros.


2 Corintios 5:21 dice, "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."  Nuevamente aquí, el modelo de Dios es identificarse con la necesidad, no colocarse el mismo por encima de ella, sino sacrificarse a sí mismo por la redención de esa necesidad.  El mismo le pone el hombro a la necesidad. Esta es la naturaleza de la cruz.  Cristo se hizo pecado por nosotros. El se identificó con nuestra necesidad para que pudiéramos transformados por Su justicia.  Sea en la escuela, el vecindario o un lugar de trabajo, Dios desea que nos identifiquemos con esa necesidad y traigamos luz a ella.

Por tanto el panorama general es que todo será reunido en Cristo.  Y el movimiento en aumento dentro de ese panorama se mide en cada uno de nosotros, viendo la necesidad del mundo que nos rodea, identificándonos con las personas que se encuentran atrapadas en el pecado, y llevándoles libertad mediante la revelación de Cristo. Una vez que usted se haya identificado con la necesidad, no juzgara más.  Como parte de ello, usted deseara su redención antes que la ira de Dios. Usted orara por ello como ora por usted mismo.


Dios nos libre de hacer oraciones de juicio y destrucción. La voluntad de Dios no es juzgar o destruir, sino redimir. El escucha nuestras oraciones si oramos de acuerdo a Su voluntad. ¿Por qué entonces oraríamos de otra manera?  Por tanto ore, Señor Dios, levanta gente desde adentro para transformar (mi escuela o nuestro gobierno o la industria del entretenimiento).


Debemos de dejar de pensar y orar negativamente. Hoy Dios está haciendo algo que es tan maravilloso y hermoso que El dice: si os contara, no creeréis. Imagine tabernas, convirtiéndose en Iglesias. Iglesias trabajando juntas para ver ciudades cambiadas. Este es el misterio de la voluntad de Dios, ver todas las cosas reunidas en Cristo.  No miremos a cosa alguna como que no puede ser transformada.  Antes bien, recordemos que en lo que deseamos ver redención, eventualmente todas las cosas serán realizadas con Cristo.  Dios y el tiempo están de nuestra parte.
~ ~ ~ ~ ~ ~
Este particular mensaje, sobre la reunión de nuestras vidas en Cristo, es un tema central en nuestro programa A Imagen de Cristo. Oprima aquí por más información.
~ ~ ~ ~ ~ ~
Acuerdo de Reimpresión
Su interés en duplicar y re enviar este material es un gozo para nosotros. Solo le pedimos que provea la información del sitio en la red de los Ministerios Francis Frangipane.  Como única excepción si el artículo es en realidad un extracto de un libro publicado por otra editorial. En este caso ellos nos han pedido ser nombrados como referencia.  Finalmente, cualquier pregunta sobre las enseñanzas de Francis Frangipane puede ser enviada a mensajes@frangipanehispano.org.

Francis Frangipane Derechos de Autor 2011
Todos los Derechos Reservados
Traducción y Edición Gabriela Rabellino

“Dadles vosotros de comer”

(English)
 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial – Hechos 26: 19


 Lo que yo he llegado a creer respecto a la gloria del Señor y su manifestación en la iglesia está respaldado por muchas escrituras.  Más todavía, fue a través de una visión durante de la noche en 1971 que Dios me concedió entendimiento dentro de Su plan. En este encuentro espiritual, vi una gran metrópolis languideciendo bajo el peso de profundas y terribles tinieblas. Grabado sobre los rostros de aquellos en esta desdichada sociedad estaba la imagen de la desesperanza. El lugar estaba desolado y sin vida real, y el tiempo para una recuperación parecía haberse pasado.


Yo estaba con un grupo fuera de la ciudad.  Nosotros no éramos parte de las tinieblas, sino que habíamos sido “bautizados” en una gloriosa y poderosa luz.  Durante la visión, yo experimente en realidad el poder de este resplandor vivo levantándose desde mi ser interior.  Nos recorrió pasando a través de nuestras manos como torrentes de rayos laser; un visible esplendor brillo desde nuestros cuerpos, especialmente en nuestros rostros.


De pronto, desde la ciudad, la gran multitud comenzó a buscar a tientas su camino hacia nosotros – miles de personas.  Rápidamente todos invocaban el nombre del Señor.  Al imponerles nuestras manos y orar sobre ellos, ellos recibieron también la luz.


La visión termino, y a pesar que permanecí en la cama, no me volví a dormir. Cuando el amanecer llego, abrí el libro de Isaías. Como un cristiano novato, era esta la primera vez que yo leía la Biblia. Gire la pagina de mi lectura del día anterior y ahí,   por primera vez, leí Isaías 60. Las palabras se fijaron en mi mente como un relámpago, luego sacudieron mi interior como un trueno:


Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz,
 y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra,
y oscuridad las naciones;
 mas sobre ti amanecerá Jehová,
y sobre ti será vista su gloria.
Y andarán las naciones a tu luz,
y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
 —Isaías 60:1–3

El texto decía, “tinieblas cubrirán la tierra.” ¡Esto era exactamente lo que vi en la visión! Proclamaba, “sobre ti amanecerá Jehová y sobre ti será vista su gloria.” ¡Describiendo con precisión lo que yo había visto en la visión! Era como si verdaderamente hubiese entrado al futuro y sido testigo del cumplimiento de esta profecía.  El Espíritu Santo y la Palabra, trabajando en simetría divina, revelaron que, la gloria del Señor seria manifiesta en Su gente al fin de la era, y que “naciones,” actualmente languideciendo en tinieblas, ¡vendrían a Cristo!


Hoy en día muchos están expectantes respecto a la cosecha. Sin embargo, a comienzos de los setenta y a través de los ochenta la idea de multitudes viniendo a Cristo no era una expectativa común.  Con la amenaza permanente de una guerra nuclear, la mayoría de los cristianos no pensaban, ni oraban, ni actuaban como si viniera un avivamiento. Lo más esperado era una guerra nuclear con la Unión Soviética y no el rapto de la iglesia o el comienzo de la gran tribulación.


Fue contradiciendo esta siniestra marea de miedo e incredulidad que el Señor me hablo de la cosecha. Hoy, varios cientos de miles de almas vienen a Cristo en todo el mundo.  Y todavía, incluso esto es poco comparado con lo que Dios va a hacer en los días venideros.


Tan importante como lo es la cosecha, sin embargo, el enfoque primario de la visión no era ganar a los perdidos; estaba en la ascendiente presencia de Cristo en la iglesia.  La prioridad de Dios es que el Señor Jesús sea exaltado: ¡La gran cosecha que viene será el resultado de la Presencia de Cristo! No serán nuestros programas o métodos que traerán esta cosecha a los graneros de Dios; será la gloria Señor.  


Un Tercer Testigo
La visión soltó dentro de mi expectativa para el futuro, mientras el texto en Isaías afirmo mis pies en el camino firme de la eterna Palabra de Dios. Más todavía, el Señor no había terminado conmigo, y un nuevo testigo estaba por llegar. Luego de leer Isaías, mi próxima lectura del día me llevo a Mateo, capítulo 14.  Al leerla, me detuve al final del verso 15, el cual dice, “se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud” 


Esta Escritura recuerda el tiempo cuando Jesús milagrosamente alimento a las multitudes. Cuando lo leí, note similitudes entre la visión de las multitudes en tinieblas y esta escena de los Evangelios.  Ambas describían un lugar de desolación, y ambas transmitían la sensación de que la situación no tenía remedio.  Aun así a pesar de la aparente desesperanza de cada uno, las multitudes fueron ministradas en ambos casos.


Por supuesto, no hubo una obvia conexión teológica entre los dos textos; ni siquiera el más imaginativo cristiano referiría Mateo 14:13–21 con Isaías 60:1–3.  Y aun así, el Señor estaba hablando algo que personalmente me afectaría por el resto de mi vida. En respuesta al instar de los discípulos a Jesús a que hiciera ir a las multitudes, El respondió,


“¡No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer!”   Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.   El les dijo: Traédmelos acá.”

El resultado fue que “tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud” (Mateo 14:16–19). 


Jesús cuando hubo tomado el pan, lo bendijo y entonces lo partió. Otra vez, yo me detuve. Esta vez debido a una particularidad respecto a mi apellido: en italiano, Frangipane significa “partir el pan.”  Me pregunte ¿estaba el Señor usando el significado de mi nombre para conectar de alguna forma la alimentación de las multitudes con las multitudes que vi en la visión?


Más tarde esa mañana, le relate la visión y la promesa del Señor en Isaías mi esposa, Denise.  Le dije luego sobre la alimentación a los cinco mil.  Le mencione como me sentí, que durante el último tiempo, cuando gran parte del mundo parecería desolado y perdido, el Señor nos usaría como lo hizo con los panes para alimentar las multitudes.  Entonces, en un esfuerzo por realmente asombrarla, por primera vez en nuestra joven vida de matrimonio le explique que nuestro apellido Frangipane, en realidad significaba “partir el pan.”  Fue en ese momento que mi esposa me hizo saber el significado de su apellido de soltera, Piscitelli. Increíblemente, su nombre significaba “peces pequeños.” 


Con Jesús lo poco es mucho
Mucho antes de que Dios llamara a Noé, Abraham, Moisés y muchos otros en la Biblia, El había confirmado Su propósito eterno en el significado de sus nombres. Con nosotros, hizo lo mismo: ¡Revelo el ADN de nuestro destino en el significado de nuestros apellidos!


Con la visión, el texto en Isaías, y el significado de nuestros apellidos, tengo la convicción de que un periodo de gran gloria y cosecha aguarda a la iglesia.  Mediante el relato de la alimentación de las multitudes por parte de Cristo, el Señor también nos advirtió que esperáramos que personas sin una visión similar intentaran desalentar nuestros espíritus. A este respecto, puede que usted haya leído críticas a este ministerio en la Internet. Cada uno de los críticos está enojado con nuestra doctrina primaria: la enseñanza que presento de que hay un último gran derramamiento viniendo antes de que la iglesia sea arrebatada. ¡Me encanta el hecho de ser perseguido por una visión de Dios! ¡Aleluya! El hecho es, mientras los críticos buscan distorsionar y difamación, la visión de Dios y la gran cosecha sigue ocurriendo en naciones alrededor del mundo.


Así, cuando los cristianos se quejan de que el tiempo de la cosecha “ya paso,”  o que la sociedad  está  demasiado “desolada,”  cualquiera de nosotros que  mediante  palabras, doctrinas o acciones, le pidiera  al Señor que “ despida a las multitudes,”  cometería  un error. El Señor lo ha dejado claro: no será demasiado tarde o desolado para El.


El Señor ha demostró muchas veces que, como cristianos, no necesitamos almacenar recursos antes de intentar lo “imposible.”  Mientras permanezcamos “bendecidos y quebrantados” en las manos del Maestro, nuestros pocos panes y peces, serán suficientes. Lo que hemos aprendido es que Jesús no necesita mucho para obrar Su milagro; El requiere simplemente que le demos a El todo lo que tenemos. 


La Escritura No Puede Ser Quebrantada
Para mi esposa y para mí, los significados proféticos de nuestros apellidos nos dicen que los propósitos de Dios son ordenados de antemano.  Sin embargo, con todo lo que estas cosas significan para nosotros personalmente, es sobre las Escrituras que nuestra fe debe descansar. Sueños, visiones y coincidencias sobrenaturales siguen siendo experiencias subjetivas que deben ser confirmadas y establecidas por la palabra escrita de Dios.  Descansamos sobre la palabra de Dios porque Jesús dijo, “La escritura no puede ser quebrantada.”  (Juan 10:35).


Así, el Señor nos asegura que Su palabra “... no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos” (Isa 55:11 NVI). A pesar de la actual condición espiritual del cristianismo, cada promesa que Dios hizo relacionada con Su gloria en la iglesia, Su propósito con Israel, y la cosecha al final de los tiempos, -¡cada palabra tendrán su día de cumplimiento! Con el Todopoderoso nunca se trata de si Su Palabra se cumplirá o no, sino de cuándo y con quien. 


Si, la hora es avanzada; cierto, nuestras sociedades están desoladas. Más todavía Jesús aun habla poderosamente a mi espíritu.  Por poco calificados que podamos ser, si en verdad le damos nuestro todo a Cristo, El nos bendecirá y quebrantara, y luego nos llenara con Su gloria para alcanzar a las multitudes. Ciertamente, lo que El dijo a Sus discípulos, nos dice a todos: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.  

                                  ~~~~~~~~~~~~~~~




El mensaje precedente fue adaptado de un capitulo en el libro de Francis, "Los Días de Su Presencia” editado en español por Asociación Editorial Buena Semilla bajo su sello Editorial Desafío.



 




                                     ~~~~~~~~~~~~~~

Acuerdo de Reimpresión
Su interés en duplicar y re enviar este material es un gozo para nosotros. Solo le pedimos que provea la información del sitio en la red de los Ministerios Francis Frangipane.  Como única excepción si el artículo es en realidad un extracto de un libro publicado por otra editorial. En este caso ellos nos han pedido ser nombrados como referencia.  Finalmente, cualquier pregunta sobre las enseñanzas de Francis Frangipane puede ser enviada a mensajes@frangipanehispano.org.

Francis Frangipane Derechos de Autor 2011
Todos los Derechos Reservados
Traducción y Edición Gabriela Rabellino