"¡Y Qué!"

(English)
Durante cuatro años en el liceo me senté entre las dos mismas personas: Michelle Fochi y Tony Finn. Michelle era una muy dulce y amigable chica mientras Tony, hmmm, ¿como puedo decir esto? Permítame simplemente decir, Tony no fue votado como el “Mas amigable” en el libro del ano del liceo.



El problema era que sin importar lo que yo dijera, Tony respondía con las dos mismas deprimentes palabras, “Y Que.” No era un breve, “Y Que”; era un prolongado “Y Quueee” que me hacía sentir como pidiendo disculpas por estar vivo.



El primer lugar al que acudía al llegar a la escuela era mi aula y sentarme junto a Tony. Muchas veces yo diría algo como: “Hey Tony, viste: ¡Los Yankees llegaron a la serie mundial!” El respondería, “Y que.” O, “¿Escuchaste la nueva canción de Elvis? El respondería, “Y que.”



Durante cuatro años Tony me hizo sentir completamente insignificante, como si nada de lo que yo dijera importase. 



Mientras la vida continuaba, deje el liceo y puse muchos anos y experiencias entre mi y Tony Finn. Me volví un pastor, funde algunas Iglesias y estaba sirviendo como ministro en Iowa. Pero tengo que admitir, esta congregación de Iowa era diferente.  Caí bajo un montón de ataques espirituales; críticos y buscadores de faltas en todo lo que hacía.  No se trataba simplemente de la gente; era spiritual. El diablo atacaba mi mente y yo era atormentado.



Luego de varias semanas de clamar al Señor, tuve un sueño. En el, quien creen que se apareció, Tony Finn. Allí estaba con el mismo gruñido, las mismas humillaciones y el profundo desprecio por todo lo que yo era.


 “Señor,” Ore, “¿Aquí estoy luchado con esta batalla espiritual y ahora en mi sueño se aparece Finn? ¡Esto es como enviar a los amigos de Job a confortarme!”



Inmediatamente, el Señor interrumpió mi angustia. Dijo, “¿Te acordas como te sentías cuando las palabras de Tony te desinflaban?”



 “Si, Señor,” respondí.




“Bueno, de la manera en que Tony fue contigo, se tu con el Diablo.” El dijo, “Cuando el diablo te amenace con que la gente te va a lastimar nuevamente, toma tu papel de Tony Finn.  Dile, “Y que.”  Cuando intente intimidarte, diciéndote que las personas hablaran sobre ti de forma negativa, di, “Y que.”



Asique obedecí al Señor. Fue increíble como un simple decir “Y que” a las amenazas del diablo las desinflo. He estado intentando atravesar la vida sin tener que sufrir. ¿Sufrir? He hecho demasiado acerca del ataque del enemigo.  Necesitaba desdeñar al enemigo como lo hizo Tony conmigo. Asique que si me herían o era calumniado. Qué gran cosa, ¿se trataba de recibir una pequeña herida cuando en realidad estoy llamado a cargar la cruz?



El Señor utilizó mi recuerdo de Tony para minimizar el ataque del enemigo y liberarme. Ahora, que acerca de usted.  ¿Usted sabe como Satanás ha estado amenazándole con temores e intimidación?  Usted necesita desinflar las palabras del diablo. Inténtelo ahora mismo. Piense en aquello que lo preocupa y diga, “¡Y qué!” Asegúrese de pronunciar ese “quuuee” como un gánster italiano. Tampoco le hará mal levantar su mano derecha apretar sus puños mientras los dice.  



Para todos nosotros que hemos sido alterados por el diablo y preocupados por las noticias de nuestra época, he aquí mi consejo: Dele al Diablo un Tony Finn. Dígale, ¡Y Que!



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Traducción y Edición Gabriela Rabellino
   
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