Cuando Se Establece la Confianza

Herido al Ir en Pos de la Unidad
La Biblia dice, “Buscad la paz con todos los hombres.” (Heb. 12/14). Buscad significa que agresivamente tomamos la iniciativa de hacer las cosas correctamente.  Quiere decir que actuamos a favor del Cielo antes de permitir que el enojo de otro sirva al propósito del infierno.

No obstante, debemos ser realistas. Cuando nos extendemos a una persona profundamente ofendida, es probable que nuestros primeros esfuerzos sean rechazados.  La Escritura nos dice, “El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza (Prov. 18:19). Si una persona ha sido herida, necesitara confianza para ser restaurada, y este proceso de recuperar la confianza puede realmente se doloroso para ambas partes. Una persona herida puede atacar. Usted puede sentir que el precio de restaurar la confianza de la persona ofendida es simplemente demasiado alto como para pagar.

Permítame compartir una revelación que recibí sobre la naturaleza básica de las relaciones y reconciliaciones. Mi esposa y yo estábamos cuidando un pájaro de nuestra hija mayor. Este tipo es la mitad del tamaño de un loro y con colores similares. No obstante, esta criatura era hostil. Cada vez que yo tocaba la jaula, chillaba e intentaba morderme. Luego de muchos intentos de ser bueno, llegue a la conclusión, “¿Quien necesita de esto?” Si voy a ser atacado, puedo ser atacado en la iglesia.” Asique por dentro concluí que se nos había dado un “pájaro asesino.” Obviamente, me dije, este pájaro proviene del lado equivocado.

Mi esposa, sin embargo, decidió que lo iba a amar. A pesar de que era tan agresivo con ella como lo era conmigo, Denise implacablemente se abrió hacia la pequeña India. Cada vez que la alimentaba con la mano, la atacaba, arrancando piel de sus dedos con cada mordida. Denise gritaba del dolor, e instantáneamente volvía a hablarle suavemente, llevandole comida a la jaula. Luego de una semana, finalmente el pajarito comenzó a relajarse.  Sus instintos de sobrevivencia, basados en la suave respuesta de mi esposa al ser atacada, convencieron a India que mi esposa no era un depredador sino un amigo.  Prontamente, Denise pudo acceder a la jaula sin ser atacada, y un par de días después descubrí que este pequeño devorador de dedos descansaba cariñosamente sobre el hombro de mi esposa, y su pequeña y redonda cabeza se acurrucaba contra su cuello y arrullaba en su oído.

Denise se ganó el corazón de este pequeño pájaro:  la amó, porque Denise la amó primero.  Vea, el problema con el pájaro no era la agresión, sino el miedo.  Mi esposa se permitió ser lastimada para que la confianza pudiese ser establecida; herida ella, no tomó represalias. Se ganó el corazón de este pequeño pajarito una lastimadura a la vez.

Mientras observaba esto desarrollarse, ví algo básico, más aun profundo, respecto a la relación de Dios con nosotros. La confianza no es algo accidental, es el resultado de un amor que paga el precio.



¿No es esta la manera del Señor con nuestros propios corazones? El vino a nosotros, mas aun repetidamente nosotros lo herimos. En vez de tomar represalias, Jesus oró, “Padre perdónalos.”. Vez tras vez El mostró que Su amor era seguro, que Él no era nuestro enemigo.



Con tanta frecuencia Él nos muestra misericordia; incluso cuando nos revelamos y pecamos, trabaja para restaurarnos hacia Él.  Es Su bondad, dice la Escritura, que nos guía al arrepentimiento (Rom. 2:4). Repetidamente se muestra a Si mismo digno de confianza, misericordioso y amoroso. El sabe que, a su tiempo, vendremos a descansar en Su bondad. Y mientras lo hacemos, le permitimos poner Sus manos dentro de nuestras jaulas; nos subimos a Su mano, y Él nos carga sobre Sus hombros.



Como ha sido Él con nosotros, así quiere que seamos nosotros hacia otros, incluso aquellos quienes pueden parecer hostiles y alienados de nosotros. El apóstol Pablo nos dice, “El amor es sufrido” (1 Cor. 13:4). Debemos estar dispuestos a permitir ser heridos, incluso repetidamente si es necesario, en pos de sanar relaciones. Debemos probar, no solamente de palabra sino en hechos, que nuestro amor es real y nuestros corazones son dignos de confianza. Sea que enfrentemos división en nuestras familias, Iglesias o conflictos raciales que vemos hoy día, solamente cuando se establece la confianza, puede comenzar la sanidad.



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Traducción y Edición: Gabriela Rabellino


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