El Deleitarse en Permanecer Oculto


El deseo de ser reconocido y apreciado por otros es básicamente naturaleza humana. Después de sanar a diez leprosos, Jesús mismo pareció perturbado cuando, solamente uno regresó a darle las gracias (vea Lucas 17). Sin embargo mientras el deseo de ser ocasionalmente apreciado no es pecado, puede convertirse en pecado cuando nuestro objetivo cambia de buscar la gloria de Dios a buscar el elogio del hombre. Debemos determinar que nuestro servicio a la humanidad este guiado por una más elevada y enfocada obediencia a Dios.



Jesús vivió solamente para la gloria de Dios. Nosotros, sin embargo, con demasiada frecuencia buscamos la alabanza del hombre. A pesar del hecho de que Jesús repetidamente afirmó que el Padre, quien ve en secreto, nos recompensará. (Vea Mateo 6), permanecemos ofendidos si no recibimos crédito por nuestras buenas obras. Esta búsqueda de reconocimiento puede convertirse en una fuente de motivos falsos y fracasadas expectativas; puede dar lugar a celos, orgullo y ambiciones egoístas si no tenemos cuidado.



Quisiera poder decir que yo nunca caminé en este tipo de debilidad humana, pero eso no sería verdad. De hecho, experimente algo años atrás que, aunque doloroso en aquel momento, finalmente se torno en una revelación maravillosa concerniente a la naturaleza del Espíritu Santo.



Sin embargo, antes de seguir adelante, déjeme decir que para compartir esto públicamente es necesario que yo deje ver mis propias debilidades ante usted. Así que por favor, concédame su gracia.



El escenario fue la convocatoria de pastores “Promise Keepers “en Atlanta en el año 1996. Este evento fué la más grande reunión de pastores en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica – mas de 40,000 ministros unidos provenientes de una gran variedad de orígenes y culturas. Se destacaron dos temas en los cuales yo había estado muy activo: la unidad y la reconciliación. Aunque yo había sido instrumento para unir a miles de pastores y líderes en cientos de ciudades, y de haber aprendido algunas revelaciones importantes a lo largo del camino, no me habían pedido que contribuyera a la conferencia.



No le mencioné mi dilema a nadie, más aun la falta de reconocimiento estaba profundizando una creciente molestia en mis pensamientos. Al mismo tiempo, no obstante, el gozo de ver una unidad mas allá de denominaciones manifestarse en oración y arrepentimiento me impulso a participar. Confiándole al Señor mi conflicto interno, sentí que quizá podría haber una manera de que yo sirviera durante el desarrollo de la conferencia.



Pero ninguna puerta se abrió. Pastores quienes estaban familiarizados con mi trabajo preguntaban: ¿Por qué no estás predicando en esta conferencia? Yo sonreía y respondía, “Esto debe crecer y yo debo disminuir.” Mientras mi respuesta era humilde y sincera, yo estaba desarrollando mucha más humildad de lo que yo había planeado.



El hecho era, que yo me hacia la misma pregunta: ¿Por qué yo no voy a hablar? Espíritus de rechazos pasados comenzaron a manipular mis temores. Así que mientras asistí a la conferencia y ciertamente me regocijé en la unidad que había, me sentí asimismo separado de ella. Vi una visión espiritual que llevaba en mi alma, emerger y tomar forma, solamente para encontrarme flotando, como en un sueño, fuera de su realización. Estaba grandemente bendecido y al mismo tiempo minuciosa y completamente miserable.



Finalmente, yo desnude mi alma a varios amigos. ¿Qué debo de hacer?”les pregunté. Si me promociono a mí mismo, Dios se levantará en mi contra; si permanezco en silencio sacrifico mi contribución a este histórico evento”. Sin mas, supe que el Señor estaba crucificando mi orgullo y mi ambición carnal.



 La conferencia tuvo lugar y termino, pero la lucha interna se quedo conmigo. Después de varios meses enterré exitosamente el conflicto debajo de mis pensamientos diarios. Continué con mi vida. Sin embargo, en mayo, el asunto resurgió.  Estaba en una reunión de Misión América en Washington, DC, escuchando como un amigo a la hora del almuerzo compartía una historia acerca de cómo el Señor usó a otros líderes para poner cimientos en su vida. Mientras hablábamos, comencé a ver que yo no estaba fuera de lo que Dios estaba haciendo, sino por debajo. Mis labores en Cristo (y de aquellos otros muchos) eran parte de una cimentación divina sobre la cual este trabajo actual se estaba desenvolviendo.



Los esfuerzos de aquellos quienes sirven en alta exposición hoy, probablemente serán los cimientos para grandes obras de otros en el mañana. Sentí que estaba empezando a entender mi rol en el desenvolvimiento del reino de Dios. Me fue posible mirar a mi propia vida y ver individuos cuyas enseñanzas y ejemplos espirituales habían venido a ser cimientos en mí – personas a quienes yo tampoco nunca les había dado las gracias ni reconocido.



La Naturaleza del Espíritu Santo
Mi necesidad de ser reconocido había disminuido grandemente, sin embargo el Espíritu Santo tenía algo vital que añadir.  Esa noche confesé al Señor mi pecado de buscar reconocimiento. Inmediatamente el Espíritu Santo habló a mi corazón con una simple pregunta concerniente a El mismo. Me preguntó: “¿Conoces Mi Nombre?”



Este fue un momento especial, y pude sentir la inundación de la presencia del Espíritu, acercarse. ¿Su nombre?  Yo conocía la revelación primaria de que el Nombre del Padre, era Yahweh y que el Nombre del Hijo, por supuesto, es Jesús (Yeshua). Recordé todos los “nombres” de Dios en la Biblia, pero otra vez, no podía identificar el nombre específico del Espíritu Santo. Me di cuenta que “Espíritu Santo” o “Espíritu de Verdad” eran mas nombres descriptivos que nombres propios en sí; no eran nombres como Jesus o Yahweh. . El término “Consolador” (o Paracleto en Griego, “uno que viene al lado a ayuda”) tampoco no es tanto un nombre como una función.





Lo que estoy por decir aquí puede que no vaya con la teología de todo el mundo. Pero hubo un momento cuando Moisés, de pie delante del fuego del Omnipotente, pregunto conocer el nombre de Dios, a lo cual el Altísimo respondió, “ YO SOY EL QUE SOY” ( Ex. 3:13-14). YO SOY fue un nombre propio.  De nuevo, hubo una vez cuando el arcángel Gabriel le dijo a Maria que ella debía llamar a su hijo Jesus (Lucas 1:31). Ambos, el Padre y el Hijo tienen muchos nombres descriptivos, pero en la tierra son conocidos por un nombre en particular.  De igual manera, el Espíritu Santo tiene muchos títulos y funciones, pero no pude recordar una vez en la Biblia donde el específico nombre propio del Espíritu Santo fuera revelado.



Lo que quiero señalar es esto: cada buena obra, cada milagro de gracia, cada virtud que se ha manifestado en la tierra, ha ocurrido a través de la obra del Espíritu Santo. Aun así, El nunca atrae la atención hacia Sí Mismo, eligiendo en cambio inspirar nuestra alabanza hacia el Padre o el Hijo. Mientras permanecí en este increíble momento, rápidamente recorrí con mi memoria las Escrituras. Nuevamente, no pude recordar ninguna escena o versículo donde el nombre propio del Espíritu Santo fuera revelado - desde la pre-creación del universo hasta el fortalecimiento del Hijo del Dios en la cruz, y al levantamiento de Jesus de la muerte, al ser derramado durante el Pentecostés, a obrar milagros de redención en expandir el Evangelio alrededor del mundo a millones de vidas – ¡El nunca revelo Su nombre!



Contrariamente, en este mundo todos tratamos de promover nuestro nombre y hacernos un nombre a nosotros mismos, especialmente en el mundo occidental. La naturaleza del Espíritu Santo está en marcado contraste con nuestros deseos humanos de ser vistos, elogiados y reconocidos por otros hombres.



Verdaderamente, el Espíritu Santo apasionadamente se deleita en permanecer oculto. Luego vi que las dos grandes pasiones del corazón del Espíritu Santo son ver a Jesus glorificado y el cumplimiento de la voluntad del Padre en la Tierra.  Esta fue la humildad perfecta – el modelo de Dios que me guiaría al reposo espiritual y la madurez.





Amado, si estuviéramos llenos con el Espíritu, deberíamos deleitarnos nosotros en ver a Jesus glorificado y en hacer el trabajo que Dios nos llama a realizar. Dios ve y conoce nuestros motivos. Si vamos a guiar a otros, debemos hacerlo como siervos del Cielo.  Busquemos por tanto, la plenitud del Espíritu Santo y trabajemos puramente para ver a Jesus glorificado y la voluntad del Padre cumplida.



Señor, perdóname por buscar reconocimiento de hombre. Ayúdame, bendito Espíritu Santo, a ser lleno de Tu substancia – Tus pensamientos y motivos, Tu contentamiento y poder. Vive Tu maravillosa vida oculta a través de mí. 



-- El precedente mensaje ha sido adaptado de una capitulo en el curso de Humildad del Programa de Formación a Imagen de Cristo.



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Traducción y Edición: Gabriela Rabellino



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Despertando el beneplácito de Dios


ICIT

Las clases de Nivel I comienzan el 6 de Julio de 2012
Inscripciones extendidas hasta el 2 de Julio de 2012

Hay cualidades del corazón que en realidad atraen el beneplácito de Dios. Si poseemos una fe que no se ofende en nuestra búsqueda de la semejanza de Cristo; si caminamos humildemente con nuestro Dios; si nos colocamos en la brecha de intercesión; y si permanecemos en unidad Cristo céntrica con el cuerpo de Cristo local – atraeremos el beneplácito de Dios, y cuando despertamos Su complacencia, Su poder prontamente le sigue. Inscríbase hoy en nuestro próximo periodo de clases del Programa a Imagen de Cristo que comienza el 6 de Julio. www.frangipanehispano.org

El Programa de Formación a Imagen de Cristo es un curso en línea de seis meses desarrollado por el Pastor Frangipane. Está basado en 40 años de buscar a Dios, estudio y revelación. Estas son verdades que rompen cadenas y nos conducen al poder en nuestro caminar Cristiano.

El Programa provee enfocada formación en cuatro esenciales etapas del desarrollo espiritual:

La visión de alcanzar la semejanza a Cristo,
Poseyendo la humildad de Cristo,
Desarrollando una vida de oración poderosa
y volviéndonos uno con otros creyentes en Cristo.

El Programa de Formación a Imagen de Cristo llega directamente a su casa por correo electrónico y mensajes de audio – esto último cuando corresponda- y está diseñado para elevar su enfoque hacia la verdadera presencia de Jesucristo. El curso completo no solamente incluye 44 lecciones y 39 mensajes de audio (audios solo disponibles en ingles y por tanto a aquellos con habilidad bilingüe), sino que el estudiante con discernimiento encontrara realmente al Señor utilizando las lecciones semanales para generar oportunidades que profundicen las verdades encontradas en el programa.



Para aquellos actualmente limitados en sus recursos, la versión de texto completa está disponible en forma gratuita. Simplemente inscríbase y elija la opción Plan Gratuito.

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Las clases comienzan el 6 de Julio de 2012






La Estrella de la Mañana


(English)
El día del Señor, como la alborada de cualquier otro día del calendario, no irrumpirá abruptamente. No ocurre que esté oscuro a las seis menos un minuto y luego, repentinamente, brille la mañana al siguiente instante. El cielo nocturno gradualmente da paso a los nacientes rayos del sol. Aún antes de que el gran astro aparezca, el lucero de la mañana fielmente pregona la llegada del alba y anuncia al mundo todavía en tinieblas que la luz está por llegar.

Las Escrituras utilizan el cuadro del lucero de la mañana para representar referirse a la imagen profética de la Iglesia al final de la era. Ciertamente, esta imagen bien muestra la realidad que nos espera.

En relación con los últimos tiempos, el apóstol Pedro escribió:

«Esto ha venido a confirmarnos las palabras de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones» (2 Pedro 1:19).

Los antiguos estaban bien conscientes de que el lucero de la mañana aparecía mientras todavía era de noche. El lucero de la mañana, que en realidad es el planeta Venus, está situado en el cielo justamente arriba del horizonte oriental. Es en ese lugar en donde refleja la luz del sol antes de la alborada. La luz del lucero de la mañana es una vista previa muy pequeña pero hermosa del día que viene. Aquí, Pedro dice que antes de que el día del Señor irrumpa, el lucero de la mañana alumbrará en nuestros corazones.

Nosotros no producimos luz, no tenemos luz propia. Es solamente nuestra posición al final de la era la que nos capacita para reflejar el día que llega, pero toda la gloria le pertenece a Jesús. Él mismo es «la brillante estrella de la mañana» (Apocalipsis 22:16).Esta manifestación de Cristo naciendo en su pueblo, como el lucero de la mañana antes del alba, es perfectamente coherente con lo que leímos anteriormente en Isaías: «Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti» (Isaías 60:1 RVR-60).

¿Cuándo nacerá la gloria? Justamente como el lucero de la mañana se levanta cuando todavía es de noche, así la gloria de Dios nacerá en nosotros cuando las «tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones» (v. 2 RVR-60).

¿Esta pronto para la manifestación de la gloria del Señor? ¿Esta preparándose para ser lleno de la plenitud del Señor?



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El mensaje que antecede ha sido adaptado de un capitulo en el libro del Pastor Francis, “Los Dias de Su Presencia"  disponible para la venta en www.arrowbookstore.com.







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Un Lugar para Él Descansar


(English)
En el Reino, no hay grandes hombre de Dios, simplemente hombres humildes a quienes Dios ha escogido para usar grandemente. ¿Cómo sabemos cuando somos humildes? Cuando Dios habla, temblamos. Dios está buscando un hombre (hombre/mujer) que tiemble a Su Palabra. Este hombre encontrará el Espíritu de Dios reposando sobre él (ella); se convertirá en el lugar de habitación del Altísimo.



Entrando en el Sabbat de Reposo de Dios


“El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies. ¿Donde está la casa que me habréis de edificar y donde el lugar de mi reposo?”

  Isaias 66:1




Dios no pide nada más que nosotros. Nuestras preciosas iglesias, nuestros morbosos profesionalismos, todo es casi inútil para Dios. El no desea lo que tenemos; El desea lo que somos. El busca crear en nuestros corazones un santuario para El mismo, un lugar donde El pueda descansar.



En las Escrituras, este reposo se llama “el Sabbat de reposo” (Heb. 4:9). Sin embargo, no se trata de guardar el Sabbat, porque los judíos guardaban el Sabbat, pero nunca entraron en el reposo de Dios. El libro de Hebreos es bien claro: Josué no les dio a los Israelitas descanso (reposo) (véase versículos 7-8). Después de un largo periodo de guardar el Sabbat, las Escrituras continúan, “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios...” (v. 9).



 La pregunta, entonces, es: “¿Qué es este Sabbat de reposo?” Exploremos Génesis en búsqueda de nuestra respuesta. “Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:3). Antes de que Dios descansara en este día, no había nada especial o santo en el séptimo día. Si el Señor hubiera reposado en el tercer día, ese día hubiese sido santo. El reposo no está en el (Sabbat), sábado está en Dios. El reposo o descanso es una cualidad prevaleciente de Su totalidad.



Apocalipsis 4:6 describe el trono de Dios teniendo delante, como un “un mar de vidrio, semejante al cristal”. Un mar de vidrio es un mar sin olas ni ondas, un símbolo de la imperturbable tranquilidad de Dios. Vamos a captar este punto: el Sabbat no era una fuente de descanso para Dios; El era la Fuente de descanso para el sábado. Como está escrito, “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio...” (Isaías 40:28). Y así como el sábado se hizo santo cuando Dios reposó en él, así nosotros nos volvemos santos cuando abandonamos el pecado, a medida que la plenitud de Dios se deposita y reposa sobre nosotros.



 En nuestro estudio, no estamos asociando el reposo de Dios meramente en el sentido de ser reedificados o rejuvenecidos, lo cual obviamente necesitamos y asociamos con el reposo humano. El reposo que buscamos no es un rejuvenecimiento de nuestra energía, es el intercambio de energía: nuestra vida para Dios, a través de la cual el vaso de nuestra humanidad es llenado de la presencia Divina y de toda la suficiencia de Cristo mismo.



Envueltos E Impregnados con Dios

La palabra Hebrea para reposo era “nuach”. Unas de las muchas definiciones eran: “descansar, permanecer, estar callado”. También indicaban “una envoltura y por lo tanto impregnación”, como cuando el espíritu de Elías “descansaba” en Eliseo, o cuando la sabiduría “descansa en el corazón de aquel que tiene entendimiento.” Dios no está buscando un lugar donde El simplemente pueda terminar Sus trabajos con los hombres. El busca una relación donde pueda “completamente envolver y así impregnar” cada dimensión de nuestras vidas; donde El pueda " habitar con nosotros, permanecer y estar tranquilo dentro de nosotros”.



Cuando el reposo de Dios mora sobre nosotros, vivimos en unión con Jesús en la misma forma que El vivió en unión con el Padre (vea Juan 10:14-15). La vida de pensamiento de Cristo era “completamente envuelta y así misma impregnada” con la Presencia de Dios. El hizo solamente aquellas cosas que El vio y oyó a Su Padre hacer. El declaró, “el Padre, que mora en mí, el hace las obras.” (Juan 14:10). Ahí hay reposo porque es Cristo obrando a través de nosotros. ¡Es vanidad pensar que nosotros podemos hacer milagros, amar a nuestros enemigos, o hacer cualquiera de las obras de Dios sin tener a Jesucristo obrando a través nuestro!



Por esto es que Jesús dijo: “Venid a Mí… y Yo os hare descansar” (Mateo 11:28). En un barco envuelto en una tormenta en el mar de Galilea, los discípulos de Cristo, aterrorizados, vinieron a El. Sus gritos eran gritos de hombres a punto de morir. Jesús reprendió la tempestad e inmediatamente el viento y el mar se “calmaron perfectamente” – tan calmados como El mismo. (Mateo 8:26). ¿Qué programa, qué grado de profesionalismo en el ministerio puede compararse con la vida y el poder que recibimos a través de El?



Fíjese, nuestros esfuerzos, no importa lo mucho que le dediquemos, no pueden producir el descanso o la vida de Dios. Debemos de venir a El. Muchos líderes han trabajado ellos mismos casi hasta agotarse buscando servir a Dios. Si ellos dedicaran la mitad del tiempo con El en oración y esperando ante El, podrían encontrar Su acompañamiento sobrenatural obrando poderosamente en sus esfuerzos. Podrían convertirse en pasajeros en el vehículo de Su voluntad, un vehículo en el cual El mismo es capitán y navegante.



Deje de Esforzarse por Hacer, Conozca , Entonces Obedezca

Para entrar en el reposo de Dios requiere que permanezcamos en una entrega total a Su voluntad, en perfecta confianza en Su poder. Aprendemos a descansar de nuestras obras “como Dios descansó de las Suyas” (Hebreos 4:10). Sin embargo, para entrar en el reposo de Dios se requiere diligencia. (Vea Hebreos 4:11). “Descansar de nuestras labores” no significa que dejemos de trabajar; significa que nos abstengamos de las arduas obras de la carne y el pecado. Significa que hemos entrado en las obras eternas las cuales El hace a través de nosotros.



El desorden o alboroto causado por la incredulidad, es llevado al descanso por fe. La lucha, arraigada en la falta de perdón es removida por amor. Nuestros pensamientos de temor, El toma control de ellos a través de la confianza; nuestras muchas preguntas son contestadas por Su sabiduría. Tal, es la mente que ha entrado en el reposo de Dios.



La iglesia necesita poseer el conocimiento de los caminos de Dios, porque es aquí que entramos en su reposo (vea Hebreos 3:8-12). Ganamos tal conocimiento a través de la obediencia a la Palabra de Dios durante los conflictos. Mientras obedecemos a Dios a través de las pruebas de la vida, aprendemos a cómo tratar con situaciones de acuerdo a como lo haría Dios. Y en consecuencia, es de sumo valor oír lo que Dios nos esta hablando y especialmente cuando la vida parece ser un desierto de aflicciones y pruebas.



Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: “Si oyeres hoy Su Voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto… A causa de lo cual me disgusté contra esa generación y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido Mis caminos, por tanto, juré en mi ira: No entrarán en Mi reposo.”

(Hebreos 3:7-8, 10-11)





El dice: “Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido Mis caminos… No entrarán en Mi reposo.” Entendamos: El conocer los caminos de Dios nos lleva a Su reposo.



Es necesario ver que no hay reposo en un corazón endurecido. No hay reposo cuando nos rebelamos contra Dios. Nuestro reposo viene al volvernos honestos acerca de nuestras necesidades y permitiendo a Cristo que nos cambie.

Por eso Jesús dijo: “Aprended de Mí… y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mateo 11:29) ¡Para de pelear con Dios y aprende de El! Permite que Su Palabra mate los tormentos de la naturaleza del pecado. Cesa de luchar, cesa de luchar en contra del Único Bendito. ¡Confía en El! Porque eventualmente Su Palabra despojará las defensas de tu corazón! ¡Comprométete a tu entrega! Con el tiempo El no usará más la adversidad para alcanzar tu corazón, porque te deleitarás en ser vulnerable a El. Continúa rindiéndote diligentemente hasta que aún Su susurro traiga un temblor dulce a tu alma. Mucho más precioso que los hombres de cientos de naciones, es un hombre perfectamente entregado al Espíritu de Dios. Este hombre es el tabernáculo de Dios, al que Dios mira… y se siente satisfecho.



El dice, “El cielo es Mi trono, y la tierra el estrado de Mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar y dónde el lugar de Mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron” (Isaías 66:1-2) Sin embargo, increíblemente, un hombre con una cualidad de corazón captura la atención y la promesa de Dios. “Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a Mi palabra.” (v.2)



Dios mira al hombre que tiembla cuando El habla. Porque en él, el poder santo del Altísimo, sin esforzarse, habita en perfecta paz. El ha aprendido los caminos de Dios; él se deleita en obediencia. El ha escogido dar a Dios lo que El pide: nada menos que todo lo que es él. A cambio, ese hombre se convierte en un lugar, un lugar santo, donde Dios mismo puede reposar.



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El mensaje que antecede ha sido adaptado de un capitulo en el libro del Pastor Francis, “Santidad, Verdad y La Presencia de Dios"  disponible para la venta en www.arrowbookstore.com.



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Uno de Ustedes es un Chismoso

(English)
“El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos” (Proverbios 16:28)


Jesús hizo una notable declaración referente a Judas cuando dijo: “‘¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?’ Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque este era el que le iba a entregar, y era uno de los doce” (Juan 6:70 – 71).


¿A qué se refería Jesús cuando identifico a Judas Iscariote como “un diablo”? ¿Estaba hablando en sentido figurado o literalmente? Esta diciendo que un ser humano puede no solo “tener” un espíritu demoníaco viviendo en su alma, sino también convertirse en un demonio real?



Algunos enseñan que Judas llego a estar tan perfectamente poseído por Satanás que realmente perdió su humanidad. Antes de aceptar esta interpretación, recordemos que después que este apóstol caído entrego a Jesús sintió tal remordimiento por haber traicionado a Cristo, que se suicido. ¿Podía un demonio sentir tal clase de remordimiento? Yo no lo creo.


Lo que yo creo que Jesús identifica en Judas Iscariote como un “diablo” es algo que existe ignorado entre muchos cristianos: la calumnia y la difamación. En el nuevo testamento, la palabra griega, diábolos que es traducida como “diablo” en este texto, se traduce en los demás textos como “falso acusador” “calumniador” o “chismoso malicioso”. De hecho, 1 Timoteo 3:11 y 2 Timoteo 3:3 traducen diábolos como “calumnia”


En otras palabras, en mi opinión, Jesús no quiere decir “uno de ustedes es un diablo” en sentido literal o teológico, sino “uno de ustedes es un calumniador”, un “chismoso malicioso”. Asique, mientras los discípulos hicieron casi alarde de su lealtad a Cristo, Jesús los corrigió, en efecto, diciendo: “Yo los escogí, pero aun entre ustedes hay uno que es un chismoso o calumniador malicioso, cuyas palabras finalmente me traicionaran”.



En los últimos días
El apóstol Pablo nos dice que este problema del chisme, la calumnia y la difamación en la iglesia, durara hasta el final de los tiempos. Mire con cuidado lo que le escribió a Timoteo acerca de los últimos días: “Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno”


(2 Timoteo 3:2-3). En medio de esta lista de grandes pecados de apostasía, el apóstol incluye la “calumnia”. Esta es exactamente la misma palabra mencionada en Juan 6:70 como “diablo”.

Tal vez usted conoce individuos que siempre tienen algo negativo para decir respecto a otros, que siempre intercalan en su conversación información negativa de otras personas. Yo le pido al Señor que Su Espíritu Santo nos revele la estrecha relación de la “calumnia” y su parentesco con la naturaleza misma de Satanás.

Las escrituras nos dicen que seremos justificados o condenados por nuestras palabras. (Mateo 12:36-37). Si, nuestras palabras, aun aquellas habladas en secreto con una esposa o un amigo respecto a otros, son usadas por Dios para medir nuestra obediencia a Su voluntad. Santiago escribe, “Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.” (Santiago 3:2).



Las palabras tienen poder. La Escritura revela que “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). Nuestras palabras, expresadas como confesión de fe, nos llevan a la salvación; pero las palabras sin fe pueden llevarnos junto con otros a la destrucción y al dolor. Santiago 3:8 nos advierte que, “la lengua es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal” (Santiago 3:8). “La lengua” – sigue diciendo- “es un fuego, un mundo de maldad” (versículo 6). Escuche cuidadosamente como Santiago nos revela un pensamiento más profundo. El dice que “la lengua…contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (versículo 6).



¡Satanás gana acceso a nuestro mundo para destruir todo lo que en el es bueno y santo, a través de nuestra lengua! ¡El curso mismo de nuestra vida, la dirección y calidad de nuestra existencia terrenal es “prendida fuego por el infierno” a través de las palabras que hablamos! Si hablamos negativamente sobre alguien, con calumnia, el fuego destructor del infierno se desata a través de lo que hablamos. ¡Señor, ayúdanos a entender el poder de nuestras palabras!


¡Yo creo que Dios quiere quebrar el poder del chisme y el hablar negativamente de en medio de la Iglesia! Podemos tener un análisis perfecto de lo que está mal y de lo que es del diablo, aun así, si todo lo que hacemos es hablar al respecto, todavía nos queda por repudiar nuestra fidelidad al infierno. Dios nos llama a ser una casa de oración para todas las naciones- una comunidad espiritual madura, plenamente capaz de ver lo que está mal, pero adoptando una posición que suelte redención al mundo.



Si Pablo visitara su Comunidad
Imagine lo que ocurriría si el apóstol Pablo visitara una de nuestras típicas ciudades. ¿Sabe lo que diría acerca de nuestras divisiones? Probablemente lo mismo que les dijo a los corintios en el siglo primero de nuestra era: “Pues me temo que cuando llegue…haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desordenes…” (2 Corintios 12:20).


¿Le recuerda esto algunas Iglesias, en algún lugar? ¿Contienda? ¿Celos? ¿Chismes y calumnias? ¿Como podemos acercarnos a Dios teniendo en nosotros estas cosas? Yo estoy convencido de que Dios quiere darle a la iglesia un enfoque totalmente nuevo. Sin embargo, no podemos asirnos del futuro a menos que antes dejemos ir el pasado.


Quizá esté pensando, “Fulano y sultano deberían leer esto”. Sí, pero mi esperanza es que comencemos con nosotros. Los pastores deben dejar de hablar negativamente de la gente; deben abstenerse de “filtrar” los problemas de la gente en sus sermones; los intercesores deben dejar de murmurar acerca de la gente por la que tendrían que orar. Si hablamos de lo que está mal por diez minutos, oremos durante veinte minutos por redención.


No juzgue
¿Como responde usted a las imperfecciones de la vida? ¿Chismea? Cuando oye hablar de las faltas o del fracaso de una persona ¿corre a difundir las malas noticias? Si Jesús mirara a las personas con las cuales usted tiene compañerismo, ¿les diría lo que les dijo a sus apóstoles que “uno de vosotros es diablo?”


Pero aunque usted no sea un chismoso o un calumniador, debe tener cuidado y evitar el “compañerismo” con quienes lo son. La crítica es contagiosa. Pablo advierte que “un poco de levadura leuda toda la masa”. Si andamos con los sabios, llegaremos a ser como ellos. Por eso es que Jesús dijo “pongan atención” (NVI) de lo que oyen, porque aquello sobre lo cual fijamos nuestra atención lo absorbemos en abundancia” (Marcos 4:24).



Por eso, no debemos siquiera escuchar el chisme. Cuando Dios nos muestra lo que está mal es para que oremos por redención no para esparcir las malas noticias en todo el pueblo. La oración tiene un enfoque muy positivo. La gente que tiene el amor de Cristo posee una visión espiritual que la capacita para ver el potencial que aguarda en el futuro - y oran hasta que ven ese potencial hecho realidad, mas allá de las imperfecciones y limitaciones del mundo presente.


 
Recuerde, ninguno de nosotros es perfectamente recto. Cada vez que juzgamos a alguien, nos colocamos en posición de ser juzgados también. De hecho, continuamente nos inclinamos a nuestras debilidades. Solo por la gracia de Dios somos guardados para no caer. En el momento que comenzamos a juzgar o chismear sobre otros, sobre sus fracasos y caídas, nos acercamos un poco más a nuestra propia caída.


 
Sean nuestras acciones y palabras motivadas por misericordia. Si debemos hablar de una situación o de un individuo, no le demos cabida a la malicia o a la mala voluntad. Que la redención sea nuestra guía, no la venganza. Guardémonos de convertirnos en aquellos que traicionan la obra de Cristo en la tierra. Mantengámonos lejos de la maledicencia, el chisme y la calumnia.



Señor, purifica mis labios con fuego de Tu santo altar. Padre, perdóname por mis palabras que no siempre han sido redentoras. Señor, libra a la Iglesia de desparramar chisme a desparramar gracia. Ayúdanos a ser una casa de oración. En el nombre de Jesus. Amén.

El mensaje que antecede ha sido adaptado del libro del Pastor Francis, No Dividamos mas la Iglesia, disponible en www.arrowbookstore.com


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Traducción y Edición: Gabriela Rabellino

ICIT En Español - Escuela en Línea

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Para Que Los Sueños Se Hagan Realidad


No simplemente por el hecho de que caminamos y hablamos esto significa que estamos verdaderamente despiertos. Zacarías no estaba durmiendo cuando un ángel “me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.” (Zacarías 4:1).

¡Quizá nosotros también necesitamos ser sacudidos de nuestro sueño a fin de poseer las promesas de Dios! Increíblemente, a pesar de todas las señales, maravillas y advertencias anunciadas de que verdaderamente estamos en los últimos días, Jesús también dijo que hay una misteriosa somnolencia a la que tenemos que sobreponernos. Ciertamente, inmediatamente después de enfatizar las varias evidencias del fin (Mateo 24), El compara a la iglesia con las vírgenes que “cabecearon todas y se durmieron” (Mateo 25:5).

Vírgenes durmiendo al final de los tiempos: Esto parece incomprensible con todas las señales en los cielos y maravillas sobre la tierra, sin mencionar la creciente presencia de Cristo. Aun así, este fenómeno es algo que cada uno de nosotros batalla: la tendencia a volvernos espiritualmente somnolientos y perder nuestro foco mientras esperamos el regreso del Señor.

Hay una sutil actividad del enemigo que embota nuestra percepción y seduce nuestro celo. Nuestra visión queda relegada con detrás de otros aspectos menos importantes de la vida. Desde el comienzo, la voz de Satanás ha tenido este adormecedor efecto sobre la humanidad. La excusa de Eva por la desobediencia fue, “La serpiente hizo que me olvidara” (Génesis 3:13 – tomado de la versión en ingles de la Young’s Literal Trans.).

Esta sensación de olvido espiritual, de adormecimiento, es la nube de ceguera que cada uno de nosotros debe discernir y sobreponerse a. Fue respecto a esto que el Espíritu Santo hablo a mi corazón a través del siguiente sueño.

Había un templo en un campo. Yo lo veía de costado desde una distancia aproximada de 200 yardas. No podía ver su frente, aun así debía estar completamente abierto ya que una gran luz se proyectaba hacia afuera desde su interior; palpitaba como un relámpago, y aun era solida como la luz del sol. El bloque de luz se expandía directamente, y yo sabía que esta luz era la gloria de Dios.

El templo estaba tan cerca que yo supe que con un pequeño esfuerzo podía entrar a la gloria de Dios. Su santa presencia estaba claramente a mi alcance. Había asimismo otros enfrente de mí que reconocí como personas de la iglesia. Todos parecían muy ocupados. Y mientras el templo y su luz eran visibles y completamente accesibles a todos, cada cabeza estaba inclinada hacia abajo y dados vuelta lejos de la luz; cada uno ocupado con otras cosas.

Escuche a una persona decir, “Debo lavar la ropa”. Otra dijo, “Debo ir a trabajar.” Pude ver gente leyendo diarios, mirando televisión, y comiendo. Estaba seguro que todos podían ver la luz si quisieran – aun más seguro que todos sabíamos que Su gloria estaba próxima.

Había incluso algunas pocas personas leyendo la Biblia y orando, pero todos mantuvieron la mirada fija hacia abajo; cada uno tenía una barrera mental de algún tipo entre ellos mismos y el lugar de la presencia de Dios. De hecho, ninguno parecía capaz de ponerse de pie, darse vuelta, y caminar firmemente hacia la muy cercana gloria de Dios.

Al mirar, de pronto vi a mi esposa levantar su cabeza y contemplar el templo en el campo. Se puso de pie y camino sin detenerse hacia el frente abierto. Al acercarse a la luz, un manto de gloria se formo y se hizo más denso a su alrededor; cuanto más se acercaba, más densa se hacia la luz que la rodeaba hasta que se paro en frente del templo volviéndose completamente hacia la resplandeciente cara de Dios.

Oh! ¡Cuan celoso me sentí! ¡Mi esposa había entrado a la gloria de Dios antes que yo! Al mismo tiempo me di cuenta que no había nada que me detuviera de acercarme a la presencia de Dios – nada excepto la pila de cosas para hacer y las responsabilidades que, en verdad, gobernaban mi vida mas que la voz de Dios.

Quitándome con fuerza el peso de estas presiones, me determine a levantarme y entrar al templo yo mismo. Pero, para mi gran pesar, en mi sueño cuando me levante, ¡de pronto me desperté!

El anhelo y la desilusión dentro de mí parecieron insoportables. Había estado tan cerca de entrar a la presencia de Dios. ¡Como quise entrar al templo y ser tragado por Su Gloria!

Llore, “¿Señor, porque me permitiste despertar?”

Instantáneamente, la palabra del Señor respondió a mi clamor. El Dijo, “No hare que la vida de mi Siervo sea realizada por un sueño. Si querés que tu sueño se haga realidad, tenés que despertarte.”

Quebrando la Pasividad; Estableciendo las Prioridades
Amados, hoy, Dios esta despertándonos a la realidad de Su presencia. Las promesas que el Señor nos da en las Escrituras deben convertirse para nosotros en mas que sueños reservados solamente para aquellos en el más allá. ¡Moisés frecuento la Gloria de Dios! Los setenta ancianos de Israel comieron y bebieron en la resplandeciente gloria de Dios (ver Éxodo 24: 9-11). ¡Jesús revelo la gloria de Dios en el Monte de la Transfiguración! Pablo dijo que todos nosotros podemos contemplar la gloria de Dios y ser transformados por ella (ver 2 Corintios 3:18).

Por esta razón, la Escritura dice, “¡Despiértate, tú que duermes! Levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará" (Efesios 5:14).

Si realmente queremos que Cristo “brille” sobre nosotros, debemos prevenirnos de las distracciones que nos sepultan en letargo y oscuridad espiritual.

En este mismo momento, la presencia del Dios vivo está lo suficientemente cerca como para escuchar el susurro de tu corazón. Pero si queremos que nuestro sueño de pararnos en la presencia de Dios se haga realidad, debemos despertarnos.
Despierta mi Corazón, Señor. Abre mis ojos a todos lo que Tú eres y a todo lo que podemos ser juntos. Guíame a Tu Presencia y muéstrame como mantenerte verdaderamente primero en mi vida. Muéstrame aquello con perdurable significado. ¡Quiero todo de Ti, y quiero experimentar Tu gloria!

El artículo precedente fue adaptado de un capitulo en el libro de Francis, “I Will be Found by You”.  Disponible solamente en idioma ingles (no publicado aun en Espanol) en www.arrowbookstore.com.


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