Lo que el espíritu de Jezabel aborrece

Tal vez en ningún otro momento de la historia el espíritu de Jezabel ha tenido tal acceso a una cultura. Este espíritu inmoral se ha fijado el objetivo de corromper a generaciones enteras. Jesús mismo advirtió acerca de tolerar la influencia de este espíritu. De hecho, Él prometió: "A que venciere... le daré autoridad sobre las naciones" en la era por venir (Apocalipsis 2:26).

El espíritu de Jezabel aborrece el arrepentimiento. Su peor temor es que una congregación comience a lamentarse por sus pecados.  la gente llegue al arrepentimiento. Aunque este espíritu puede intelectualmente adoptar doctrinas verdaderas, el corazón de la persona rechazara el abrazar verdadero arrepentimiento. 

Jezabel odia la humildad. Jesús enseñó que la grandeza en el reino se mediría en la honradez infantil de corazón, no en lo que aparentamos ser delante de otros. Un verdadero ministro es se siente deseoso y está pronto a someterse y responder a otros ministros, porque la espiritualidad se mide en mansedumbre, no en control.

Jezabel aborrece la oración. La oración intercesora le quema y hace que saque los dedos del corazón y del alma de los hombres. Esa oración libera a las personas en el espíritu. Cuando oramos, atamos ese espíritu. Cuando oramos contra la inmoralidad, la paralizamos. Cuando oramos pidiendo un corazón sumiso, es como cuando el caballo de Jehú pisoteó su cuerpo.

Jezabel aborrece a los profetas, pues los profetas hablan contra ella. Los profetas son sus peores enemigos. Cuando Jezabel pelea, lo hace para agitar al pueblo contra el mensaje de la iglesia profética. Más que a los profetas mismos, aborrece la palabra que ellos hablan. Su verdadero enemigo es la Palabra hablada de Dios.

El odio final y último de Jezabel es contra Dios mismo. Ella aborrece la gracia que Dios derrama sobre sus siervos, incluso después que éstos pecan. Aborrece el hecho de que Dios tome al más débil y al más bajo y los use para derribarla.  Aborrece la santidad y la pureza de corazón que vienen de Dios y rodean a quienes sirven en Sus atrios.

Oremos. Padre, nos sometemos a ti y a tu patrón de justicia. Pedimos pureza, mansedumbre y santidad de corazón. Perdónanos nuestra tolerancia con el espíritu de Jezabel, tanto en nuestra mente como en nuestras obras.

Padre, porque nos sometemos a ti, tenemos tu autoridad para resistir al diablo. En el nombre de Jesús, atamos los principados de Jezabel. Oramos contra las fortalezas de sus pensamientos sobre nuestra comunidad y sobre nuestro departamento. Vamos contra las fortalezas que este demonio ha levantado en el ámbito espiritual en estas áreas, y pedimos al Espíritu Santo que suelte a los cautivos y saquee la casa de Jezabel y distribuir sus bienes.

También oramos por fidelidad de ojos y de corazón a los esposos y a sus esposas. Soltamos pureza del corazón y gracia a cada miembro del cuerpo de Cristo en nuestra iglesia y comunidad, sea soltero o casado. Cubrimos a tu pueblo con la sangre de Jesus.  Desatamos el gozo de un espíritu humilde y sumiso y derribamos las imaginaciones de ambición y orgullo egoista. En el nombre de Jesus. ¡Amén!


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El artículo precedente sobre el espíritu de Jezabel fue tomado de Los tres campos de la lucha espiritual, por Pastor Frangipane. Visite nuestra librería en línea por precios especiales.

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