Dos juegos de libros




(English)
No fue un sueño. Fue simplemente un pensamiento en medio de la noche, pero llego a mi mente con tal claridad que me despertó de mi sueño. El dijo, “El mantiene dos juegos de libros: uno exacto y el otro indulgente.”


Apenas tuve tiempo de preguntarme “quien” era que mantenía los dos juegos de libros cuando la  historia de Jesus acerca del hombre rico y su derrochador mayordomo surgió en mi mente. La parábola, la cual procede de Lucas, capitulo 16, nos habla de un mayordomo quien estaba a punto de ser despedido por despilfarrar la riqueza de su empleador. “¿Qué haré?,” dijo para sí el mayordomo, “ Porque mi amo me quita la mayordomía?”(vs 3).

Para asegurar su futuro, sagazmente contacto a los deudores de su empleador. Al que debía 100 barriles de aceite le dijo, “Escribe cincuenta.” (vers.6).  Redujo la deuda de otro de 100 medidas de trigo a ochenta. Su plan fue tan hábil que incluso el amo del mayordomo lo alabo por haber actuado sagazmente, con sabiduría y prudencia (vs 8).


La parábola se vuelve aun más significativa cuando consideramos que, en el antiguo Israel, el sueldo de un mayordomo  era una escondida comisión que se agregaba al total de la deuda. Es probable que el mayordomo en realidad estaba cancelando parte de lo que se le debía a el. Al cancelar su parte de la factura, se hizo para sí amigos, y al hacerlo, se preparo a sí mismo un futuro.

Dios nos está llamando a dar cuentas
En muchas formas, el cristianismo norteamericano ha sido como este derrochador mayordomo. Nuestro Maestro nos ha dado gran riqueza. Con ella, El esperó que Su iglesia cuidara mejor de los pobres; podríamos haber respaldado un ciento más de misioneros. En cambio, hemos despilfarrado mucho de lo que el Señor nos ha dado en nuestras búsquedas personales y posesiones.


El Señor asimismo nos ha dado unos a otros. Pero, nuevamente, en vez de utilizar nuestra diversidad para nuestro bien común, caímos en celos y  ambición egoísta; con ellas “confusión” y “toda obra perversa” han entrado a la iglesia (Santiago 3:16).

Si miramos con honestidad a la iglesia hoy en día, sea respecto a nosotros, nuestras ciudades o nuestro entorno, somos culpables de malgastar las posesiones de nuestro Maestro. Lo que fue escrito de Jerusalén se aplica también a nosotros: “el enemigo y el adversario entraron por las puertas de Jerusalén – por los pecados de sus profetas y las maldades de sus sacerdotes" (Lam. 4:12-13).


Si no hubiésemos desperdiciado nuestros recursos, podríamos fácilmente haber remediado muchas de las necesidades de la sociedad. El Señor, yo creo, esta responsabilizando a la iglesia por aquella parte del declive nacional que se debe a nuestra negligencia. Y Él dice que nuestro futuro depende de cuán sabiamente respondamos.

El arca de Dios: Amistades de pacto
Aunque hemos hecho del pasado un lio, el Señor nos dice que todavía hay esperanza para nuestro futuro. De hecho, a través de la propia parábola del “mayordomo sagaz,” el Señor revela que El anticipo nuestro despilfarro. Utilizando las acciones del mayordomo como nuestro modelo, Jesús ofrece una profunda y aun simple estrategia.  El nos dice, “Haceos amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas “(vs 9).

Quizá hemos estado buscando respuestas para nuestras ciudades que son demasiado sofisticadas. Quizá el antídoto de Dios para sanar los conflictos en el mundo comienza con la sanidad de los conflictos en la iglesia. Quizá al cancelar lo que otros nos deben, estamos en realidad trabajando para crear una “morada eterna” la cual permanecerá cuando la riqueza falle.

De acuerdo a Jesus, la estrategia de Dios es tanto simple como maravillosamente practica: hacer amigos. Yo creo que una oportunidad de sanidad está viniendo del cielo, y está comenzando a sanar las históricas heridas entre las personas en los estados unidos de Norteamérica. Mas el Señor no está solamente interesado en sanar nuestro pasado; El quiere que también nos volvamos amigos de  pacto los unos con los otros. Nuestro futuro depende de cómo cuidemos los unos de los otros.


Mas pronto de lo que imaginamos, las “riquezas injustas” fallaran. (La deuda nacional estadounidense asciende a ¡la exorbitante suma de 17 trillones de dólares!) Cuando lo hagan, la nación tal como la hemos conocido no será ya más. Pero Dios tiene preparado para nosotros un lugar de inmunidad.


Dos Juegos
Es tiempo que comencemos a mantener dos juegos de libros: uno que es exacto hacia Dios; el otro que es indulgente, cancelando lo que otros nos deben. Imagine el resultado: gente de color, blancos e hispanos juntos removiendo la fortaleza de la falta de esperanza de nuestras ciudades, tornándonos en verdaderos amigos. Imagine evangélicos y pentecostales perdonándose unos a otros, unidos en Jesus de acuerdo a 2 de crónicas 7:14, viendo a Dios comenzar sobrenaturalmente a “sanar [nuestra] tierra!”



¿Como llegamos ahí? Debemos  “hacernos de amigos”. En cada ciudad donde los cristianos han cancelado las deudas que se le debían, una “morada eterna” está surgiendo; está hecha de amistades centradas en Cristo. El arca de Dios para nosotros, somos nosotros, unidos en el amor de Jesus, manteniendo dos juegos de libros: uno exacto, el otro indulgente.


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Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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