Cuando Cristo es formado en nosotros

(English)
La oración intercesora del apóstol Pablo no fue solamente una oración por protección o para que unas pocas bendiciones descansaran sobre los santos. El dijo, “Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros," (Gal. 4:19). Pablo estaba en “dolores de parto” para traer el espíritu de Cristo dentro de la iglesia. Permítame decirlo de nuevo: su meta era Cristo, ¡no simplemente el Cristianismo!

Cualquier madre puede comprender acerca de la intensidad de los dolores de parto. Así fue como el apóstol oró por la iglesia, como si estuviera dando espiritualmente a luz  y continuaría en dolores de parto hasta que la persona, el poder y la naturaleza de Cristo mismo fuera funcionalmente formada en los discípulos.


"Teológicamente" sabemos que Jesús está dentro de nosotros. Pero ¿El ha tomado control de nuestra forma? Una cosa es aceptarlo como nuestra fuente de ayuda en tiempo de necesidad; otra dimensión muy distinta es tenerlo morando en nosotros como Dios en Su templo terrenal.

Debemos darnos cuenta que Jesus quiere tener más control sobre nosotros que un ocasional agradecimiento durante la vida o simplemente el derecho a nuestra alma en nuestra muerte.  Nuestro Señor desea ser FORMADO en nosotros – tomar nuestra forma y ser manifestado a través de nosotros. Debemos literalmente, sustancialmente y físicamente volvernos en el cuerpo de Jesus en la tierra.

Jesus dijo, " En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. (Juan 14:12).

Una cosa es tener fe en Jesus; otra cosa tener la fe de Jesus, donde ¡El expresa Su certeza de lo milagroso a través de nosotros! Es maravilloso cuando compartimos con El aislados momentos de cariñosa camaradería, pero ¡otra cosa es cuando Su amor, después de conquistarnos, conquista y libera el mundo a nuestro alrededor!


Debemos percibir esta increíble conexión, el fluir de poder, la unidad que Jesus vino a establecer entre Él mismo y Su cuerpo. ¡A pesar que no está en la tierra en Su propio cuerpo terrenal, está en la tierra en nuestros cuerpos! ¡No hay separación entre Jesus y Su creyente iglesia! (Ver Rom. 8:38-39)

Dios ha preparado un cuerpo
En el capitulo diez de Hebreos vemos de nuevo, en un principio, esta realidad: “Por lo cual, al entrar El en el mundo, dice: ‘Sacrificio y ofrenda no has querido,  pero un cuerpo has preparado para mí; en holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido’. Entonces dije: “He aquí, yo he venido (en el rollo del libro está escrito de mi) para hacer, oh Dios, tu voluntad.” (Heb. 10:5-7).

Cuando el Espíritu de Cristo vino al mundo, vino no solo para cambiar una religión vieja por una nueva. Antes bien, ¡El vino para habitar, verdaderamente tomar la forma de hombre, y “hacer la voluntad” de Dios en nosotros!

 
Nosotros hemos sido “apartados” por Dios no solo para volvernos en buenas personas, sino para tener el amor de Cristo, Su fe y Su poder revelados a través de nosotros. Pablo nos insto a ser “transformados mediante la renovación de nuestra mente” (Rom. 12:2). El evangelio de Marcos nos dice que Jesus “se apareció en forma distinta” a dos de los discípulos (Marcos 16:12). Para Jesus no es algo  raro tomar una forma diferente. Jesús tomó la forma de Pablo, la forma de Pedro, la forma de Juan - Sus discípulos perdieron las limitaciones de lo que eran antes  de que Cristo morase en ellos. Sí, cada uno retuvo  su personalidad única,  apariencia e historia, pero incluso allí la influencia y  la plenitud de Cristo podían ser vistas. ¡Ellos realmente llegaron a ser Su cuerpo, Su templo, Su esposa, Sus ramas – la extensión misma de Si mismo en la tierra!

Jesus quiere tomar nuestra forma también. El quiere darnos una nueva identidad en Él. Esto fue lo que Pablo quiso decir cuando escribió, “con Cristo he sido crucificado[a], y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que[b] ahora vivo en la carne, la[c] vivo por fe en el Hijo de Dios” (Gal. 2:20).

¡Desde el momento en que fue salvo, otra persona, Jesucristo Mismo, entro a su vida! El objetivo del cristianismo no es solamente hacer que usted deje de fumar e ir a club nocturnos, ¡sino llenar su vida con Jesus!  Esta es la razón por la cual la preocupación de Pablo no fue simplemente orar  por el bienestar físico o financiero de los Gálatas. El sabía que el plan de Dios era que Cristo surgiera en ellos. Pablo, estaba en dolores de parto, para dar a luz a Cristo en la iglesia.

Al mismo tiempo, no era realmente Pablo quien estaba en dolores de parto; era Cristo en Pablo quien deseaba surgir en los Gálatas. Por demasiado tiempo hemos mirado a los hombres para que nos guíen, pero al formarse Jesus verdaderamente en Su pueblo, no miraremos al hombre en busca de constante cuidado y guía. Porque Jesus Mismo quiere capacitarnos y llevarnos a Su gloria.


Esta debe ser la meta y oración de cada líder de la iglesia: ver a Cristo tomar control de la iglesia. Debemos ir más allá del  poseer doctrinas acerca de Jesus y volvernos en un lugar para Jesus morar. No debemos detener nuestra búsqueda hasta que Cristo sea formado en nosotros.

 

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Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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