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Conozco bien el poder de la oración de una madre. En la década de los sesenta yo era un hombre muy perdido. Sin embargo, mi querida mamá oraba incesantemente por mí. Finalmente, el poder divino, nacido de manera extraordinaria a partir de sus oraciones comenzó a dar vuelta mi corazón hasta que, en 1970, vine a Cristo bajo el Movimiento de Jesús. Años más tarde le pregunté al Señor acerca de este movimiento. Mi tarea consistía en ayudar a inspirar hacia la unidad y la oración en la iglesia, cosas que preceden al avivamiento. Sin embargo, aparentemente ninguna de estas precedió al movimiento de Jesús. “Señor", le pregunté, " ¿cómo pudo ocurrir un avivamiento sin un movimiento de oración? " El Señor dijo que ciertamente había un gran movimiento de oración. Él había contestado las oraciones de un millón de madres que clamaban por sus hijos. – Programa de formación a imagen de Cristo

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La Biblia nos dice: " Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando fuese viejo no se apartará de él" (Proverbios 22: 6.).
Lo que descubrimos es que entre el "niño" y la " vejez " Dios hace de los padres guerreros de oración.

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Permanezca en su oración. No retroceda. Incluso si está herido o decepcionado de aquellos por quienes está orando o si hay demoras; mantenga el enfoque. Si usted mantiene su fidelidad a pesar de estar herido,  ganara espiritualmente. De hecho, la oración constante del intercesor herido tiene gran influencia sobre el corazón de Dios. – Programa de formación a imagen de Cristo


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Hemos sido demasiado amables con Dios. No quiero decir que debamos ser irreverentes;  estoy diciendo que la oración del Señor no es una débil  oración de suplica. Hay un tiempo para suplicar a Dios, pero lo que Jesús nos dio fue profético. En ella no hay un "por favor". De hecho, le ha placido al Padre  darnos Su reino (Lc 12:32). Así, Jesús no nos está instruyendo a mendigar por el, sino a alinear nuestras vidas con ella y luego anunciarlo. Él nos está mandando a clamar  para que el reino de Dios gobierne en la tierra, en nuestras vidas, iglesias y ciudades. Esta es una oración de autoridad. ¿Lo vemos esto? ¡El Hijo de Dios quiere que oremos como fuimos creados para traer el Cielo a la tierra!


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Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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