"Un mensaje"

"¡En aquel día sólo el SEÑOR será exaltado!" – Isaías 2:11

Normalmente preparo mi sermón del domingo con unos días de antelación, pero esta semana fue diferente. Durante toda la semana los cielos parecieron de bronce. Llego la mañana del sábado y todavía estaba a fojas cero. Nada parecía cobrar vida. Ahora era ya sábado a la noche y me encontraba surcando el suelo en busca de Dios.  “Señor,” pregunté, “¿Cuál es el mensaje para mañana de mañana?” “¿Que tema quieres que trate?”

Una docena de ideas cruzaron mi mente, merodeando momentáneamente en mi imaginación, y desapareciendo sin unción alguna de la misma forma en que llegaron. Me fui a la cama en oración. Al despertar el domingo a la mañana, mi oración aún estaba en mis labios.

Media hora antes de tener que salir para la iglesia, no había dejado de caminar de aquí para allá en mi dormitorio. Por undécima vez, pregunté, “Señor, ¿Cuál es el mensaje?” cuando de pronto en nuestra casa se interrumpió la electricidad, quedó a cero por un momento, y regresó. Esto causó que el contestador automático sobre mi escritorio comenzara a funcionar por sí mismo. En perfecta sincronización con mi oración pidiendo un tema para el sermón, el contestador replico con su voz computarizada; “Usted . . .tiene. . .un. . . mensaje.” 

El lucero de la mañana

(English)
El día del Señor, como la alborada de cualquier otro día del calendario, no irrumpirá abruptamente. No está  oscuro a las seis menos un minuto y luego, repentinamente, un minuto después brilla la mañana. El cielo nocturno gradualmente da paso a los nacientes rayos del sol. Aún antes de que el amanecer aparezca, el lucero de la mañana fielmente pregona la llegada del alba y anuncia al mundo todavía en tinieblas que la luz está por llegar.

Algunos pueden preguntar, ¿no advierte la Biblia  que el día del Señor vendrá como “ladrón en la noche”? Sí, pero su venida como ladrón es sólo para los apostatas y pecadores. Pablo dice: " Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que el día en que iba a adelantar como un ladrón, porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. " (1 Tesalonicenses 5: 4-5).

El bautismo de luz

Como cristianos tendemos a venir de escuelas únicas de pensamiento acerca de los tiempos finales. Algunos creen que el Rapto puede ocurrir en cualquier momento; otros ven a la iglesia pasando por parte, sino por toda la tribulación. Otros están confiando que, cuando sea que se produzca el rapto, estarán preparados.

La Biblia misma se centra en eventos oscuros y futuros que ocurrirán durante las últimas horas de la era. No quiero minimizar ese enfoque, porque es real. Sin embargo, hay más en el calendario de Dios que el rapto o la tribulación. Yo creo que habrá un bautismo de luz para aquellos que verdaderamente siguen a Cristo.

Evidencia de la Presencia de Cristo
Considere lo siguiente: Inmediatamente antes de la transfiguración, Jesús dijo a sus discípulos algo notable. Él dijo: " De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder " (Marcos 9: 1). Jesús dijo claramente que algunos de sus discípulos del primer siglo  verían el " reino de Dios después de que haya venido con poder. "

Quitando la carga de la lamentación

(English)
"¿Por qué desobedecí al Señor?"

"Si solo me hubiese mantenido callado."


"Si tal cosa o tal cosa no hubiese ocurrido, mi vida sería mucho mejor."

El lamentarse. Nada nos encadena a nuestros fracasos del pasado como el lamentarse.

Yo conozco demasiados cristianos que iban bien, sin embargo en algún momento cayeron en pecado. Lo peor es que ellos sabían que estaba mal. Ellos no ignoraban las artimañas de Satanás sin embargo cayeron. El resultado de su caída fue que, en el mismo lugar donde su alegría alguna vez brillaba, ahora en cambio existe una pesada opresión. Esta opresión se ve como  parte del arrepentimiento, pero no lo es. Es demoníaca. Se trata de una visión forjada en los fuegos del infierno.

Caminemos juntos...

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Conozco bien el poder de la oración de una madre. En la década de los sesenta yo era un hombre muy perdido. Sin embargo, mi querida mamá oraba incesantemente por mí. Finalmente, el poder divino, nacido de manera extraordinaria a partir de sus oraciones comenzó a dar vuelta mi corazón hasta que, en 1970, vine a Cristo bajo el Movimiento de Jesús. Años más tarde le pregunté al Señor acerca de este movimiento. Mi tarea consistía en ayudar a inspirar hacia la unidad y la oración en la iglesia, cosas que preceden al avivamiento. Sin embargo, aparentemente ninguna de estas precedió al movimiento de Jesús. “Señor", le pregunté, " ¿cómo pudo ocurrir un avivamiento sin un movimiento de oración? " El Señor dijo que ciertamente había un gran movimiento de oración. Él había contestado las oraciones de un millón de madres que clamaban por sus hijos. – Programa de formación a imagen de Cristo

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La Biblia nos dice: " Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando fuese viejo no se apartará de él" (Proverbios 22: 6.).

Caminemos juntos...

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Sus hijos regresarán

Este mensaje fue escrito por primera vez hace 20 años por Joy, la hija mayor del Pastor Frangipane cuando tenía 19 años.

Por Joy Marion Frangipane

Nadie puede decirme que padres e hijas no pueden tener una relación cercana, y hasta volverse los mejores amigos .La gente tiene casi envidia del amor que mi papá y yo nos profesamos .El único momento que discutimos es para decidir quién ama más a quien. Pero nuestra relación no siempre fue así de cálida .Hubo un tiempo en mi vida en que pensé que había perdido la habilidad de amar a mi padre. Yo era una joven estudiante cristiana asistiendo al secundario público. Mi antecedente cristiano me hacía diferente. Yo era nueva, buscando ansiosamente aceptación. Las reglas de mi padre parecían ser la fuente de mis rechazos.

Alimentada por mis inseguridades, a mis ojos, mi padre era la raíz de mis problemas. Mientras que yo establecí un estándar adecuado de reglas y batallaba para vivirlo, él era estricto. Yo me enojaba porque él se rehusaba a retractarse de los estándares que él sabía estaban bien. El rechazaba condescender a mi ignorancia para mantener mi aceptación.

¡Así en la tierra como en el cielo!

(English)
Lo recitamos en privado y oramos al unísono; incluso lo hemos cantado con reverencia  domingos por la mañana. Ha sido una oración conocida en sombríos eventos culturales. Sin embargo, me pregunto si realmente comprendemos lo que había en el corazón de Jesús cuando Él enseñó a sus discípulos la oración del Señor.

Los discípulos le preguntaron: "Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11: 1). En respuesta, el Señor les dio una oración, no sólo para ayudarles a hacer frente, sino algo que era militante en naturaleza. Esto fue más que una oración – fue una proclamación.

Durante siglos las realidades santas de la oración del Señor han sido oscurecidas por las tradiciones de la incredulidad religiosa, como si la repetición ritual de esta oración acumulara una bendición especial en el más allá. El engaño fue que todo de lo que Jesús estaba hablando se había extinguido en la eternidad, como si esta oración no tuviese la habilidad de afectar  condiciones en la tierra ahora. En los últimos años, sin embargo, la verdad está nuevamente llenando las palabras de este himno celestial, así "¡Venga Tu reino! ¡Hágase Tu voluntad!" está cargada de significado y acción.

Perseverancia Inquebrantable


Si queremos espiritualmente tener éxito, entre todas las otras virtudes necesarias en especial, necesitaremos perseverancia. Tendremos que aprender no sólo cómo luchar, sino a como seguir adelante en la lucha hasta que Dios traiga el irrumpimiento. No estoy hablando de convertirnos en carnales  en nuestra milicia o carnales en nuestra agresión. Estoy hablando de una combinación de discernimiento, autoridad e inquebrantable fe que  es necesario, viva dentro de nosotros, incluso mientras otras virtudes y dones se desarrollan.

Vea, no es suficiente  saber acerca del reino de Dios - estamos llamados a poseerlo. Sí, cuando nacemos de nuevo, nacemos en el reino de Dios. Pero la realidad de haber nacido del Espíritu significa que un nuevo mundo de posibilidades, desafíos y obstáculos  se desplega ahora ante nosotros. En otras palabras, tenemos que superar muchas cosas para poder funcionar como hijos e hijas de Dios. La idea de que la única relación que tenemos con el cielo es la que  experimentamos al morir es simplemente contraria a la Palabra de Dios.