Un hombre agradecido es un hombre humilde


(English) Si usted cree que conoce a Dios, pero no vive su vida en gratitud ante Él, es dudoso que realmente lo conozca. Un corazón agradecido honra a Dios. Demasiado a menudo  cuando decimos que " conocemos a Dios ", lo que queremos decir es que sabemos hechos acerca de Dios. Pero debemos preguntarnos: “¿Realmente Lo conozco?”
Pablo advierte que el saber doctrinas acerca de Dios no es suficiente para entrar en la vida eterna. Él dijo,
“Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.  Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido” (Ro. 1:20-21).

Un corazón agradecido

(English)
La calidad misma de su vida, ya sea que la ame o la odie, está basada en cuan agradecido está usted con Dios. Es nuestra actitud la que determina si la vida para usted es un lugar de bendiciones o de desgracia y miseria. De hecho, mirando a un mismo rosal, algunos se quejaran de que las rosas tienen espinas mientras que otros se regocijaran que las rosas vienen con espinas. Todo depende de su perspectiva.
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Esta es la única vida que usted tendrá antes de entrar a la eternidad. Si usted quiere encontrar gozo, debe primero encontrar gratitud. Ciertamente, el que está agradecido por poco, disfruta mucho. Pero el alma desagradecida es siempre miserable, quejándose en todo tiempo. Vive fuera del abrigo del Altísimo.

Quizá el peor enemigo que tenemos no es el diablo sino nuestra propia lengua. Santiago nos dice, “La lengua esta puesta entre nuestros miembros. . . e inflama el curso de nuestra vida” (Santiago 3:6). Continúa diciendo que este fuego es encendido por el infierno. Considere lo siguiente: ¡con nuestras propias palabras podemos entrar al espíritu del cielo o a las agonías del infierno!

El poder de conversión de la santidad verdadera

(English)
Una de las frases más comunes en el Nuevo Testamento, es la que hablando de Jesús dice: “...y grandes multitudes le seguían.” El evangelio de Mateo solamente menciona alrededor de veintidós diferentes ocasiones cuando numerosas personas viajaron grandes distancias para estar con Cristo. Quienes lo siguieron vieron en él humildad, poder ilimitado y amor perfecto. Si hemos de ganar almas, la gente tiene que ver en nosotros a este mismo Jesús.

Cuando La Gente Vio a Jesús
 “Y Jesús, llamando a sus discípulos dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen que comer...” (Mateo 15: 32).

Hubo dos ocasiones cuando Jesús alimentó a las multitudes. La primera vez ocurrió en una región desolada del desierto de  Judea, y el acontecimiento ocurrió durante un día. En la segunda ocasión la gente había estado con él durante tres días sin alimentos en la falda de una montaña cerca al mar de Galilea.

 El impacto que Cristo produjo en la sociedad local de los judíos no tuvo precedentes. Toda su economía se detuvo. Nadie cosechó ni vendió legumbres en las plazas de mercado, no se ordeñaron las cabras, las huertas no se atendieron,  y los parientes que cuidaron de los niños pequeños no supieron cuando regresarían sus padres. Durante tres días nada marchó normalmente.

Reparadores de portillos

(English)
"Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! Como zorras en el desierto fueron tus profetas, oh Israel. No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Jehová," (Ezequiel 13:3-5).

En contraste con aquellos que simplemente encuentran faltas, el Señor está levantando seguidores de Cristo verdaderos. Cuando ellos ven una necesidad en la iglesia o en sus comunidades o naciones, en vez de simplemente criticar, ellos “suben a las brechas” y se paran firmes en la brecha. Ellos no son solamente críticos; ellos son agentes de redención enviados por el cielo.

Es fácil encontrar faltas y hacer nada. El hecho es que todas las iglesias son imperfectas. El asunto no es si podemos ver lo que está mal, sino si ¿nos pararemos en amor y oración hasta que lo que está mal sea corregido?

Quizás usted puede estar pensando: "No entiendes tengo la revelación del mover de Dios del tiempo final. Esas iglesias escasamente creen en Jesus". Incluso si una iglesia es débil, el corazón del Señor es tal que El no apagara “el pabilo que humeare” (Isaías 42:3).

Los tres campos de la lucha espiritual

Este es un libro sobre la guerra espiritual. Sin embargo, antes de seguir adelante, tengo dos preocupaciones. La primera es nuestra necesidad de sabiduría. Hay un antiguo proverbio europeo que es digno de atención. Dice: “La edad y la perfidia siempre derrotarán a la juventud y al celo.” Antes de comprometernos en la guerra espiritual, deberíamos saber esto acerca de Satanás: es un enemigo viejo y extremadamente pérfido. Por otra parte, la fuerza de casi todos los cristianos está sobre todo en el idealismo y en un fervor que no se ha puesto a prueba. No es necesario que pase mucho tiempo, por lo general de cinco a diez años en el ministerio, y casi todo el celo se habrá desvanecido. Imperceptiblemente, el llamado ministerial se ha deteriorado pasando de un caminar con visión a un mero oficio.

Sucedió que el celo, por sí mismo, desafió la falsedad del infierno y perdió. El brillo de la visión juvenil se empañó bajo los negros nubarrones de los implacables ataques satánicos. Con el peso del desaliento y la frustración creciente, se aumentaron los términos medios y la liviandad, y con ello vino la iniquidad y la atadura espiritual.