Las cosas que contribuyen a la paz

(English)
“Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella" (Lucas 19:41).

Si Jesús viniera hoy y contemplara  las divisiones y la falta de oración en su Iglesia,  ¿lágrimas inundarían  sus ojos como  una vez lloró sobre Jerusalén? Incluso ahora mismo creo yo que las manos del Señor se extienden en  amor hacia la Iglesia en nuestras ciudades. Sabiendo que no podemos ganar la guerra en toda la ciudad aislados, como congregaciones individuales;  Cristo anhela que nos unamos.

La unidad en la iglesia nacida de nuevo no es un informal reflejo  en el corazón de Cristo. Él dijo: " ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!” (Lucas 13:34)

Por favor, escucha la compasión en el corazón del Señor. El suplico, " ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos " Una y otra vez nos ha llamado a humillarnos, y en unida oración, permitirle que sane nuestra tierra. Pero Él afirmo, " ¡no quisiste!”


La falta de bendición en muchas de nuestras ciudades no es sólo por los pecados del mundo. Una cantidad de nuestros problemas son porque nosotros como la Iglesia nos hemos enfocado  en nuestras propias agendas y programas. Tal vez estamos esperando que Dios haga algo que nos una. Tal vez estamos a la espera de un avivamiento antes de realmente obedecerlo. Debemos ver que el avivamiento sigue a la obediencia, no la obediencia después del avivamiento.

La pregunta no es, ¿habrá avivamiento? Más bien, la pregunta es la siguiente: ¿Cuándo vamos a unirnos como pastores e intercesores - incluso sólo como un grupo de dos o tres - y comprometernos en  humildad y  oración para que el avivamiento venga?

La hora de nuestra visitación
Incluso en medio de nuestra caída condición, e incluso cuando  muchos están advirtiendo de los inminentes juicios, el Señor nos repite lo que dijo a Jerusalén:

“¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! " (Lucas 19:42).

Hay cosas que conducen a la paz, incluso en nuestras ciudades y en nuestra generación. Cuando Jesús dijo estas palabras, Jerusalén estaba a punto de ser  destruida! Sin embargo, incluso con la posibilidad de una pronta  destrucción, Él dijo que había cosas que cambiarían la ciudad del mal y traerían paz.

¿Qué eran esas cosas? Podemos verlas más claramente si observamos que, inmediatamente después de que Jesús advirtió a Jerusalén acerca de su destino , El entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían mercancías , diciéndoles: " Escrito está: ' Mi casa será llamada casa de oración ' [' para todas las naciones , " Marcos 11:17 ] , pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones " (Lucas 19:46 ) .

Jesús reprendió a los judíos, porque habían convertido el foco de la casa de su Padre, de la oración e intercesión, reduciéndola a una casa de mercado. Es verdad que no está mal  presentar programas o recursos de formación espiritual, pero hay que tener cuidado de mantener nuestro enfoque en las cosas principales, esas cosas que conducen a  la paz, que, bajo la unción del Señor, pueden ayudar a ver a nuestras ciudades vueltas a Dios y redimidas. Recuerde que nuestras ciudades no son peores que la antigua Nínive. Cuando el pueblo de Nínive se humillo,  arrepintió y oró, se evitó la destrucción.

La casa de oración
Jesús está tratando de llevar a Su Iglesia al lugar donde, incluso en medio de nuestros programas y desarrollo de la iglesia, nos convirtamos en una casa de oración. El Señor pondrá a prueba la resistencia de esta Iglesia nueva en oración, pero el poder de Dios será finalmente lanzado en las ciudades de oración. La extraordinaria presencia del Cristo Vivo hará que los milagros parezcan lo normal. La fe, una vez más descansara en la demostración del Espíritu y no en la sabiduría del hombre; multitudes serán genuinamente salvas.

Vea usted, hay cosas que contribuyen a la paz. Los pastores y sus congregaciones deben ser sanados  de las inseguridades que los han mantenido aislados los unos de los otros. Dios tiene planes maravillosos, impresionantes para nuestras ciudades. Pero la infraestructura de estas " cosas que conducen a la paz " es la iglesia convirtiéndose en una casa de oración.

El extracto precedente fue adaptado del libro  
When the Many Are One  por el Pastor Frangipane.
Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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