¿Qué dice Jesús?


(English)
Gran ganancia

Debemos volver a aprender como pensar. Debemos aprender a hacer una pausa antes de hablar – darnos un momento para entrar al lugar secreto de la presencia de Dios – y luego escuchar lo que Jesús tiene que decir. Al escuchar, creamos la oportunidad para oír la voz del Señor; posicionados delante de Él podemos recibir respuestas, sabiduría y revelación que de otra manera no discerniríamos.

 Ciertamente, al hacer uso del don de discernimiento, podemos contrarrestar el avance del enemigo y revertir las ganancias que de otra manera hubiese el obtenido.  Considere la historia de los evangelios de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:1-11). Como expertos en la ley mosaica, los fariseos supieron perfectamente que la mujer había pecado.  Deseando desacreditar públicamente a Jesús, la trajeron a Él con la esperanza de, quizá, probarlo hereje:

"Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices?” --Juan 8:4-5


Esta es la gran pregunta: ¿Qué dice  Jesús? Todo lo que aprenderemos sobre el discernimiento se encuentra en conocer la respuesta a esta pregunta. Habrá presión para responder. Probablemente nos rodeara agitación. Más aun debemos permanecer guarecidos en la calma de Dios. La mujer es obviamente culpable; testigos la han condenado, al igual que la ley de Moisés.  Piedras aguardan en las manos de sus acusadores.  Pero si realmente vamos a poseer verdadero discernimiento debemos detenernos, escuchar, y en realidad escuchar: ¿Qué dice Jesús?

 Cristo reconoce su pecado. Sin embargo, Sus pensamientos fueron más altos que los de los fariseos.  El vio esta situación como un medio de traer redención a la mujer, arrepentimiento a los fariseos, y gloria a Su padre celestial.  Inclinándose, escribió en la tierra. Luego, mientras los fariseos persistían con sus acusaciones, se enderezo  y dijo,  "El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra” (Juan 8:7).

Los corazones endurecidos de los fariseos fueron profundamente traspasados tal que, “uno a uno se fueron retirando comenzando por los de mayor edad” (v. 9).  La escritura no nos dice lo que Jesús escribió (algunos dicen que  escribió uno de los diez mandamientos o quizá alguna otra escritura). Lo que escribió no se conoce.  No obstante, en la respuesta del Señor Él lo dejó claro: en Su reino, los misericordiosos y puros de corazón deciden cuando, y si las piedras se arrojaran.

El asunto que busco señalar no es que Jesús escribió en la tierra sino que, en la mayor agitación del momento, Jesús se basó en el Padre. Permaneció calmo. Esperó, escuchando en Su corazón oír la voz de Su padre.

Este es el modelo para el verdadero discernimiento: nos negamos a nuestras opiniones y reacciones, y aprendemos a esperar y escuchar al Señor.

 A medida que la Voz viene a mi
Jesús expande esta disciplina de espera enfocada.  Considere Su comentario en Juan 5:


 “Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; [independientemente, de mi propia voluntad – sino solamente como soy instruido por Dios y cuando recibo Sus órdenes].Como oigo, juzgo [decido cuando se me pide que decida. A medida que la voz viene a Mí, doy una decisión] --Juan 5:30 (traducción al español de la versión amplificada de la Biblia en inglés)

Jesús dijo, "A medida que la voz viene a Mí, entonces doy una decisión.” ¡Esta pequeña afirmación desnuda tal gran verdad!

Cuando aceptamos a Cristo en nuestros corazones, Él no entra simplemente como una doctrina. No, Él entra como una voz viviente. Su espíritu trae convicción y dirección; El habla a través de sueños, visiones, revelación, y entendimiento de las Escrituras. El ilumina nuestros corazones, hablando a nosotros de arrepentimiento y renovación de nuestra alma. Él nos levanta, recordándonos las fieles promesas de Dios. 

Y aun su voz – la sagrada voz de Dios – se niega a competir con el clamor de nuestras mentes carnales. Este es Dios, Rey y Creador del universo. ¡Él requiere el honor de nuestra completa atención! El no gritara como si nosotros fuéramos hijos desobedientes y Él una madre frenética. Él no nos perseguirá. El aguarda.

Sí, hay momentos cuando puede que Él nos resista, presionando gentilmente contra nuestros arrogantes esfuerzos. El esperara hasta que detengamos nuestras dañinas actividades.  Nuestro problema no es que Dios no viene a nosotros; es que nuestras almas ansiosas fallan en darle tiempo para hablar. 

Recuerde, Sus pensamientos son “más altos que” nuestros pensamientos (Isaías 55:9). Él nos habla, pero nuestras opiniones monopolizan la conversación. Nuestras ideas y reacciones pre programadas corren fuera de nuestra boca y hacia  el mundo de los hombres. Nos apresuramos por el camino angosto que lleva a Su presencia. Él es dejado fuera de la conversación; Él quiere entrar.

 Jesús enseñó, "
 Cuidaos de lo que oís" (Marcos 4:24). ¿En verdad sabemos cómo escuchar? El discernimiento es el arte de escuchar a Aquel quien no habla audiblemente y percibir lo que es de otra manera invisible. Y la gran pregunta que lleva a todo lo que necesitamos saber es la siguiente: ¿Que dice Jesús? 

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Adaptado de un capítulo del libro de Francis Frangipane Spiritual Discernment and the Mind of Christ; - por el momento solamente en inglés – y disponible  en  www.arrowbookstore.com.


Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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