Un lugar para Él descansar


(English)
En el reino, no hay grandes hombre de Dios, simplemente hombres humildes a quienes Dios ha escogido para usar grandemente. ¿Cómo sabemos cuando somos humildes? Cuando Dios habla, temblamos. Dios está buscando un hombre que tiemble a Su Palabra. Este hombre encontrará el espíritu de Dios reposando sobre él ; se convertirá en el lugar de habitación del Altísimo.

Entrando en el Sabbat de reposo de Dios
“El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies. ¿Donde está la casa que me habréis de edificar y donde el lugar de mi reposo?”
  —Isaias 66:1


Dios no pide nada más que a nosotros  mismos. El no desea lo que tenemos; El desea lo que somos. El busca crear en nuestros corazones un santuario para El mismo, un lugar donde El pueda descansar.
En las Escrituras, este reposo se llama “el Sabbat de reposo” (Heb. 4:9). Sin embargo, no se trata de guardar el Sabbat, porque los judíos guardaban el Sabbat, pero nunca entraron en el reposo de Dios. El libro de Hebreos es bien claro: Josué no les dio a los Israelitas descanso (reposo) (véase versículos 7-8). Y después de un largo periodo de guardar el Sabbat, las Escrituras continúan, “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios...” (v. 9).

 La pregunta, entonces, es: “¿Qué es este Sabbat de reposo?” Exploremos Génesis en búsqueda de nuestra respuesta. “Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:3). Antes de que Dios descansara en este día, no había nada especial o santo en el séptimo día. Si el Señor hubiera reposado en el tercer día, ese día hubiese sido santo. El reposo no está en el (Sabbat) sábado, está en Dios. El reposo o descanso es una cualidad prevaleciente de Su totalidad.

Apocalipsis 4:6 describe el trono de Dios teniendo delante, como un “un mar de vidrio, semejante al cristal”. Un mar de vidrio es un mar sin olas ni ondas, un símbolo de la imperturbable tranquilidad de Dios. Vamos a captar este punto: el Sabbat no era una fuente de descanso para Dios; El era la Fuente de descanso para el sábado. Como está escrito, “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio...” (Isaías 40:28). Y así como el sábado se hizo santo cuando Dios reposó en él, así nosotros nos volvemos santos cuando abandonamos el pecado, a medida que la plenitud de Dios se deposita y reposa sobre nosotros.

 En nuestro estudio, no estamos asociando el reposo de Dios simplemente con el ser  reedificados o rejuvenecidos, lo cual obviamente necesitamos y asociamos con el reposo humano. El reposo que buscamos no es un rejuvenecimiento de nuestra energía, es el intercambio de energía: nuestra vida para Dios, a través de la cual el vaso de nuestra humanidad es llenado de la presencia Divina y de toda la suficiencia de Cristo mismo.

Adaptado de un capitulo en el libro del Pastor Francis,
“La santidad, la verdad y la presencia de Dios"  disponible en www.arrowbookstore.com.


Traducción y Edición: Gabriela Rabellino
www.frangipanehispano.org




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