Rendición del que guarda la visión


(English)
Caminar con Dios es caminar un sendero de entrega/rendición en aumento, y confianza. De hecho, el tiempo está cerca cuando el Señor Jesús confrontará nuestras tendencias de controlarlo a El. No solamente conoceremos doctrinalmente que Cristo es el Señor, sino que también le serviremos a El como Señor.

Cristo en nosotros
Para entender mejor los cambios que Dios está iniciando en la iglesia, vamos a estudiar la vida de María, la madre de Jesús, Más que ninguna otra mujer, Dios bendijo a María. Solo a ella le fue dado el maravilloso privilegio de dar a luz al Hijo de Dios.

Mientras la promesa y el propósito del Señor con María fueron sin igual, en dos formas significantes Su promesa para nosotros es similar. Primero, aún cuando María recibió a Cristo dentro de su cuerpo físico, nosotros hemos recibido a Jesús en nuestros espíritus. Y segundo, mientras ella dio nacimiento a Cristo, nuestra búsqueda es ver a Jesús sin grilletes, ni trabas, de la matriz de nuestra religión acerca de El. Nuestro destino no es solamente llevar a Cristo dentro de nosotros, mas revelar la plenitud de Su gloria en este mundo.

Incluso ahora mismo, habitando en nuestros espíritus, en el fondo y más profundamente que las doctrinas de nuestras iglesias, esta el Espíritu de Cristo mismo. La consecuencia de esta unión del Espíritu de Cristo con nuestros espíritus amplia la creación original de siete días en el octavo día. Nosotros somos nuevas criaturas en una nueva creación. (Vea Gálatas 6:15). En este nuevo comienzo para el eterno plan de Dios, Jesucristo es el primerizo en una nueva raza de hombres (véase 1 Cor. 15:45). 


Así como Jesús fué ambos, Dios y Hombre, así la iglesia es realmente la morada de Cristo en el templo del hombre. No hay un Jesús diferente en nosotros del que mora en los cielos. El es Cristo envuelto en gloria en el cielo; El es Cristo envuelto en nuestra carne humana en la tierra.

Nuestra salvación no es nada menos que el Único Perfecto morando en imperfectos, el Altísimo habitando en el débil, el Todo Suficiente Dios morando entre personas insuficientes. Este es el misterio y la gloria de nuestra salvación: Cristo en Su totalidad se extiende El mismo dentro de nuestras vidas!

Crucial para el éxito de Su misión es nuestra aceptación de estas verdades con fe, determinando que ellas serán nuestra realidad, no solamente nuestra teología. Es aquí, en el llevar la verdadera Presencia de Cristo dentro de nosotros, que compartimos con María el temor reverencial del propósito de Dios para nosotros.

Jesús en sujeción
Mientras José era un buen hombre, fue María quien nutrió a Jesús y continuó criándolo después que José murió. De hecho, veremos que María llegó a ser la matriarca de la familia. Fue únicamente bajo su influencia espiritual que Jesús maduró. Era natural, que a través del tiempo María se considerara “la guardiana de la visión; la guardiana de Aquel que Vendrá”, porque en verdad, lo era.

“Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.” (Lucas 2:51). Este es un pensamiento atónito: Jesús, Señor de los cielos, en sujeción a un humilde carpintero y su esposa. Y aun si pensamos acerca de esto, ¿no es asombroso que el regir de Cristo en Su iglesia esta, por lo menos en parte, sujeto a nuestras iniciativas? El mismo se somete a nuestras agendas y al tiempo de nuestros servicios. El trabaja en medio de las limitaciones de nuestras debilidades y temperamentos. Aún debemos preguntarnos honestamente, ¿será una voz del cielo o las tradiciones de la tierra quien determina qué tiempo le adoraremos los domingos por la mañana?

Si el Señor así lo decide, en un instante El podía revelar Su majestad y atraer la humanidad a un sometimiento temeroso. El ha escogido esconder Su Gloria, no de nosotros, pero en nosotros. Y luego, a fin de perfeccionar nuestro carácter, El se sujeta a nuestras iniciativas de hambre y fe.

Sin embargo, el hecho de que Jesús se acomodara y sujetara El mismo a las condiciones que nosotros le ofrecemos, no quiere decir que El ha aprobado nuestras limitaciones sobre El. La norma de la iglesia no es la iglesia; es Cristo. Y este es nuestro dilema presente: Así como Jesús se sujetó asimismo a María y a José y ellos fueron por un tiempo los “guardas de la visión”, así nosotros hemos asumido que Cristo continuará estando en “sujeción” a nosotros.

El no lo hará. Porque así como Jesús asciende en su Señoría, para salvarnos, así El debe primero librarnos de nuestros esfuerzos por controlarlo.

Un tiempo para soltar
Es significativo que María aún ejerciera la supervisión matriarcal sobre Jesús después que El era un hombre maduro. En las bodas de Caná, encontramos a Jesús, Sus discípulos, y a María, “la guardiana de la visión”.“Ellos no tienen vino”, le dijo María a su Hijo. Jesús le respondió: “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora”. (Juan 2:3,4)A pesar de lo que Jesús respondió, María les dice a los siervos, “haced todo lo que os dijere”. Mientras todavía estoy deslumbrado ante el hecho de que el Padre trabajó a través de la instrumentación de María para este milagro, el hecho es que Jesús no procedió a hacer la voluntad de Su madre, sino la de Su Padre. Era el tiempo de Jesús, el hijo de María, de comenzar Su ministerio como Jesús el Hijo de Dios.

Una significante y necesaria inversión de autoridad fue necesaria en la relación de María con Jesús – un cambio que ella no había anticipado. En su mente, su sentido de influencia era simplemente una continuación de la responsabilidad que Dios le había dado como guarda de la visión.

El problema de control empeoró después del milagro en Caná: “Después de esto descendieron a Capernaum, El, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días.”(Juan 2:12) El versículo lee” “El y Su madre” fueron a Capernaum. ¿Usted ve? María la “guardiana de la visión” había tomado lo que ella creía que era una posición legítima, un lugar ganado de influencia con Cristo.

En defensa de María, ella claramente había estado con Jesús la mayor parte del tiempo; ella pagó el precio más alto. Más que nadie, ella escuchó la Palabra y la creyó; su fe dio a luz a Cristo mismo! Ella sirvió magníficamente los propósitos de Dios. Quizás ella tenía cada derecho de pensar que Cristo podía obrar los milagros mientras ella permaneciera como una guía de influencia. Su continuidad en” el rolde madre” no fue demoníaca, sino natural.

Sin embargo, Dios había determinado que era tiempo para que Jesús fuera desencadenado de toda influencia humana de control. Jesús haría ahora solamente las cosas que El vio a su Padre hacer.

Esto, creo yo, es hacia donde Dios celosamente nos está dirigiendo: Nosotros estamos siendo vaciados de nuestras agendas (normas diarias), falsas expectativas y tradiciones no bíblicas para que solamente Cristo sea Señor sobre la iglesia. Lo que estamos aprendiendo es que, aun cuando hemos servido como guardas de la visión, antes que nuestras esperanzas puedan ser cumplidas debemos rendirnos nuevamente al Señor de la visión.

Adaptado del libro  Los Días De Su Presencia”.

El mensaje ha sido tambien incluido en el Programa de formación a imagen de Cristo.
Disponible en
www.Arrowbookstore.com

Traducción y edición: Gabriela Rabellino


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