Sus hijos regresarán por Joy Frangipane Marion


(English)
[Este mensaje fue escrito por la hija de Francis, Joy en 1995. Sentimos que sería de especial bendición a aquellos de ustedes que estén en oracion por sus hijos. Hoy en día, Joy y su esposo, Steve, tienen dos hijos. Ella es una exitosa mujer de negocios quien continúa siendo una inmensa bendición para sus padres.]
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Nadie puede decirme que padres e hijas no pueden tener una relación cercana, y hasta volverse los mejores amigos .La gente tiene casi envidia del amor que mi papá y yo nos profesamos .El único momento que discutimos es para decidir quién ama más a quien. Pero nuestra relación no siempre fue así de cálida .Hubo un tiempo en mi vida en que pensé que había perdido la habilidad de amar a mi padre. Yo era una joven estudiante cristiana asistiendo al secundario público. Mi antecedente cristiano me hacía diferente. Yo era nueva, buscando ansiosamente aceptación. Las reglas de mi padre parecían ser la fuente de mis rechazos.

Alimentada por mis inseguridades, a mis ojos, mi padre era la raíz de mis problemas. Mientras que yo establecí un estándar adecuado de reglas y batallaba para vivirlo, él era estricto. Yo me enojaba porque él se rehusaba a retractarse de los estándares que él sabía estaban bien. El rechazaba condescender a mi ignorancia para mantener mi aceptación.


Las cosas fueron de mal en peor durante esos años. Llegamos al fondo del asunto el día en que lo mire directamente a los ojos y le dije que lo odiaba. Esas fueron palabras severas en un tiempo muy duro. Realmente yo no le odiaba. Yo me odiaba. Yo sentía que no era lo suficientemente mala para ser aceptada por mis amigos, ni lo suficientemente buena para ser aceptada en mi casa. Cuando estas cosas dominan tu vida, quieres echarle la culpa a algo, a cualquier cosa. Yo encontré a mi papá. El cargó el sufrimiento de mi dolor .Aún más, él se volvió mi enemigo.

En mi corazón sabía que no le odiaba. Estaba enojada y confusa. Pensaba que a él no le importaba cómo me sentía .Parecía que no quería comprometerse de ninguna manera con mi situación. El arriesgó perder mi amor con tal de salvar mi alma.

Fue un tiempo muy difícil para los dos. El sufrió el dolor al rechazo tanto como yo. El sufrió el dolor y la pérdida, pero desde diferente ángulo. Su temor al Señor resistía su temor al dolor. El me amaba mucho, pero tenía una obligación superior a mi aceptación y aprobación .Estoy segura de que algunas veces se preguntaba si estaría haciendo lo correcto. Debe haber habido momentos en que sentía que sus oraciones pegaban en el techo y rebotaban de regreso a sus pies.

Estoy segura que algunas veces consideró el bajar sus estándares. Hubiera sido mucho más fácil que pelear contra una joven independiente de voluntad firme. Tal vez le pasaron por la mente todas éstas ideas, sin embargo nunca se doblegó. Se mantuvo firme y oraba aún más.

Las oraciones del justo pueden mucho. Muchas veces él lloraba delante del Señor en angustia y desesperación. ¿“Qué es lo que he hecho mal?” Mi padre tiene un ministerio fabuloso de oración .Pienso que yo tuve algo que ver con la formación del carácter con que Dios trabajó con él durante ese tiempo. Antes de orar por ciudades y naciones, él estaba de rodillas orando por mí.

‘‘Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22:6). Este proverbio fue una promesa a la cual se aferró. “Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán” (Hechos 2:17) fue otra promesa que lo mantuvo firme. .El me había ofrecido al Señor, estableció estándares santos y se tomo fuerte de la palabra de Dios.

Al mismo tiempo, yo estaba batallando con mi salvación. Mi deseo de ser aceptada por mis amigos no cristianos luchaba con mi deseo de estar junto al Señor. Santiago menciona que el hombre de doble ánimo es inconstante en todos su caminos (ver Santiago 1:8) Yo estaba completamente inestable. Caminaba en una línea entre el cielo y el infierno. Deseaba lo mejor de los dos mundos y ninguno me satisfacía.

Aunque había crecido en la iglesia, el mundo había tomado su cuota en mí. Mis ojos habían sido cegados al pecado en mi propia vida, separándome más de Dios y de mis padres. Fue muy difícil para mí ver la salida.

Cuando un niño crece dentro de un hogar cristiano, independientemente de lo que pueda suceder, hay una semilla que se ha plantado en los corazones y que continúa creciendo. Es una semilla maravillosa porque puede crecer en la obscuridad y sin agua; aún puede florecer en la adversidad. La razón por la que nunca podemos huir de Dios, es porque El es esa semilla creciendo dentro de nosotros. Una vez que has gustado la presencia del Señor, nada te satisface más que El. A veces los que parecen correr más fuertemente para alejarse del Señor, lo hacen porque El está muy cerca de ellos.

En mi exterior, mi testimonio era débil y estaba esclavizada a mis amigos no salvos. Pero dentro de mí lloraba por ser una con el Señor. Odiaba mi doble ánimo tanto como mi papá lo odiaba. Toda mi vida había deseado amigos cristianos fuertes para juntos salvar al mundo .Yo quería el apoyo, solo que nunca lo tuve. Hice lo mejor que pude con lo que tenía, pero perdí mi sensibilidad al pecado. Cuanto más me juntaba con amigos no cristianos, mas engañada estaba.

Pablo nos advierte “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Corintios 6:14). Yo no me daba cuenta del impacto que mis amigos no cristianos tenían sobre mí. Cuanto más estaba con ellos, más me parecía a ellos. Cuando miro hacia atrás, se que si mis padres no hubiesen orado por mí, hubiese estado camino al infierno.

El pecado tiene una manera de llegar y tomar control. “Ponme como un sello sobre tu corazón como una marca sobre tu brazo .Porque fuerte es como la muerte el amor”. (Ver Cantares 8:6-7) El amor nunca deja de ser (ver Cor 13:8) La oración es el poder más elevado a través del cual el amor es soltado. Tuve que re aprender a amar. Mi amor se había vuelto completamente egocéntrico y condicional. Fracasé en darme cuenta que tanto el Señor como mi padre me amaban incondicionalmente .Solo tuve que intentar. Solo tuve que eliminar los obstáculos que existían en la comunicación para entender que Dios me había amado antes de que yo conociera Sus estándares. Mi papá me amaba por mí misma, no por lo que yo tenía que llegar a ser.

Mi relación con papá es maravillosa, esa es la verdad. Dios ha sido fiel trabajando en la vida de ambos .El Señor ha removido la distancia entre nosotros y la ha llenado con su amor. Tuve que alejarme del ambiente en el que estaba y rodearme de gente cristiana que me amaba fielmente. También tenía que modificar mi voluntad, lo cual sucedió.

Escuche, por favor no se de por vencido con sus jóvenes .No sacrifique los estándares de Dios para condescender con su naturaleza carnal. Ellos no les respetarán por ello y Dios no lo honrara. Sus hijos no han sido consagrados a Satanás sino a Dios .El ha tenido Su mano sobre de ellos y no los olvidará. El ha escuchado sus oraciones y es fiel a sus suplicas. El es Dios.

La oración funciona. Yo soy una prueba viviente de ello. Ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de que muchas veces nada mas, sino la milagrosa dedicación de mis queridos padres me libró de un sin fin de situaciones sin esperanza. El Señor no abandona a Sus hijos. El no les da la espalda .Nunca estamos lo suficientemente lejos de su alcance .Crean en las promesas del Señor. El no es un mentiroso. El honra al corazón firme. ¡Sosténgase! Sus hijos regresarán al Señor.

Traducción y edición: Gabriela Rabellino





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