Un corazón agradecido

(English)
La calidad misma de su vida, ya sea que la ame o la odie, está basada en cuan agradecido está usted con Dios. Es nuestra actitud la que determina si la vida para usted es un lugar de bendiciones o de desgracia y miseria. De hecho, mirando a un mismo rosal, algunos se quejaran de que las rosas tienen espinas mientras que otros se regocijaran que las rosas vienen con espinas. Todo depende de su perspectiva.

Esta es la única vida que usted tendrá antes de entrar a la eternidad. Si usted quiere encontrar gozo, debe primero encontrar gratitud. Ciertamente, el que está agradecido por poco, disfruta mucho. Pero el alma desagradecida es siempre miserable, quejándose en todo tiempo. Vive fuera del abrigo del Altísimo.

Quizá el peor enemigo que tenemos no es el diablo sino nuestra propia lengua. Santiago nos dice, “La lengua esta puesta entre nuestros miembros. . . e inflama el curso de nuestra vida” (Santiago 3:6). Continúa diciendo que este fuego es encendido por el infierno. Considere lo siguiente: ¡con nuestras propias palabras podemos entrar al espíritu del cielo o a las agonías del infierno!


¡Es el infierno con sus castigos, tormentos y miseria el que controla la vida del quejoso y murmurador! Pablo amplía este pensamiento en 1 Corintios 10:10, donde nos recuerda de los judíos que “murmuraron y perecieron por el destructor.” El hecho es que cada vez que nos abrimos a murmurar y quejarnos, la calidad de nuestra vida se reduce proporcionalmente -- un destructor ¡está llevando nuestras vidas a la ruina!

Con frecuencia la gente me pregunta, “¿Cual es el demonio gobernante sobre nuestra iglesia o ciudad?” Ellos esperan que yo les conteste con el nombre en Arameo antiguo o Fenicio de un ángel caído. Lo que comúnmente les digo es algo mucho más práctico: una de las influencias malignas más perversas sobre nuestra nación ¡es la ingratitud!

¡No minimice la fortaleza y la astucia de este enemigo! Pablo dijo que los judíos que murmuraban y se quejaban durante las circunstancias difíciles “perecieron por el destructor” ¿Quien era este destructor? Si insiste en discernir a un gobernante del mundo antiguo, uno de los espíritus más poderosos mencionados en la Biblia es Agadón, cuyo nombre griego es Apolión. Significa “destructor” (Apoc. 9:11). Pablo dice que los judíos fueron destruidos por este espíritu. En otras palabras, cuando nos quejamos o somos desagradecidos, ¡le abrimos la puerta al destructor, Agadón, el rey de los demonios sobre los abismos del infierno!

Pablo escribió, “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (Filipenses 4:8). La acción de gracias cierra la puerta del abismo y abre la puerta a la presencia de Dios.



El mensaje que antecede ha sido adaptado de un capitulo en el libro del Pastor Francis, El Refugio de Dios disponible en www.arrowbookstore.com.


Traducción y edición: Gabriela Rabellino


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