La unión de la fé y la humildad



(English)
No podemos avanzar espiritualmente sin fe y sin humildad. De hecho, fe sin humildad se torna inevitablemente en presunción, mientras que la humildad sin fe nunca va más allá de la opresión.

Considere: en parte, la naturaleza de la fe es poseer las promesas de Dios. El Omnipotente mando a Israel a poseer la Tierra Prometida. Las escrituras nos dicen que sin fe es imposible agradar a Dios y que lo que sea que se haga sin fe, es pecado (Heb. 11:6; Rom. 14:23). Así, la fe une el corazón humano con Dios. Como resultado, el pecador se apropia de la justicia de Dios, y aquellos que estaban muertos ganan acceso a la vida de Dios. El cristianismo sin fe es como una computadora sin electricidad; los circuitos del “conocimiento correcto” pueden estar en su lugar, pero no hay luz, ni electricidad ni funcionalidad.

Más aun, donde la fe posee, la humildad se rinde. Considere a Cristo como nuestro ejemplo. Habrá un tiempo cuando toda rodilla se doblara y toda lengua confesara que Jesus es el Señor (Fil 2:10-11); los reinos de este mundo finalmente se volverán el reino de nuestro Señor (Apoc 11:15). Sin embargo, la reacción de Cristo frente a la sujeción del mundo es entonces “entregárselo al … Padre” (1 Cor 15:24).


Esta es la humildad de Cristo: lo que El conquista, El rinde luego. En los Estados Unidos de Norteamérica queremos la primera parte, tener fe para conquistar, pero no estamos seguros de querer la segunda parte, entregárselo de nuevo a Dios. Sin embargo este es el modelo de aquellos que siguieron a Dios: Abraham le cree a Dios y nace un hijo; la humildad toma a Isaac y lo ofrece a Dios. David conquista Jerusalen y luego la dedica al Señor, llamándola “ciudad de Dios”.

Vea usted, el motivo detrás del ejercicio de nuestra fe debe madurar hasta que de lo que nos hayamos apropiado por la fe se vuelva en una ofrenda que ahora rendimos a Dios. Nuestro objetivo no es solamente crear una mejor vida aquí sino, a través de la rendición, extender el Reino de Dios a la tierra. La fe trae a la tierra las provisiones del cielo; la rendición trae la presencia de Dios a las provisiones.


Traducción y edición: Gabriela Rabellino

No hay comentarios.:

Publicar un comentario