Poseyendo la mente del Redentor


Como cristianos gastamos mucho tiempo luchando básicas, elementales batallas; “¿Soy salvo realmente?” “¿He sido realmente perdonado?” El hecho es, Dios tiene mucho más para nosotros. El busca conformar nuestros pensamientos a los reales pensamientos de Cristo. Ciertamente, el Espíritu Santo viene, no solamente a darnos escalofríos o sensaciones corporales, sino a reestructurar nuestras actitudes y percepciones hasta que pensemos los pensamientos de Jesús.

Considere las notables revelaciones de Pablo. El escribió,

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Cor. 2:14-16).

Esta revelación es impresionante: nosotros tenemos la mente de Cristo. Dios quiere que tengamos el discernimiento mismo de Cristo.   


 O considere nuevamente lo que Pablo le escribió a los Gálatas. El dijo, “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros" (Gal 4:19).

Los críticos llamaran herejía a la revelación de Cristo en nosotros, como si todo lo que íbamos a tener era el nombre, pero no la naturaleza de Jesucristo. 

Vea, el objetivo de Dios no es solamente vernos salvos y que vayamos al Cielo, sino a Cristo funcionalmente formado y vivo a través de nosotros en la tierra. No estamos solo para tener una religión de lo que Jesús hizo; somos llamados a poseer la verdadera sustancia de quien Jesús es.

Si, ciertamente significa que iremos al Cielo; pero es más que eso. A través del conocimiento de la palabra de Cristo y nuestra sumisión al Espíritu Santo, la real persona de Jesucristo, el Redentor, haya vivo acceso a las necesidades del hombre. Como Su cuerpo, le damos contacto con este mundo. Es cierto, enfrentamos conflictos, pero estas dificultades son orquestadas por Dios para poder exhibir a Su Hijo a través de nosotros.  Ciertamente, enfrentamos persecución, pero solamente para que Cristo, en medio de la injusticia, revele como Su vida vence a la muerte.
De nuevo, Pablo escribió,

“Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal" (2 Cor. 4:11).

¿No es esto exactamente lo que usted desea, la “vida de Jesús… manifiesta en [su] carne mortal”? ¿No está cansado del círculo de juzgar a las personas y luego, debido al orgullo, ser juzgado a cambio por Dios? 

¿Que significa tener la mente de Cristo?  ¿Significa esto que caminamos sobre las aguas o hacemos grandes señales? Los milagros ciertamente son parte de la vida de Cristo, mas aun hay algo mayor a alcanzar que los milagros; ¡Nuestros corazones pueden ser llenos con los redentores y creativos pensamientos de Dios! (Ver 1 Cor. 2.)

Señor, ¡líbranos de nuestros motivos carnales! Libéranos de nuestros instintos humanos y caídas pasiones. Concédenos, Señor, los motivos de Jesús. Enséñanos a pensar, no como un fiscal cuya búsqueda es condenar, sino como el Salvador, cuyo corazón es redimir.

Traduccion y edición: Gabriela Rabellino

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