Ame sólo a uno

(English)
Hemos afirmado que el verdadero  discernimiento espiritual proviene de conocer la mente de Cristo. Permítame hacer de esta búsqueda lo más practica posible: Si buscamos conocer los motivos de Cristo, prontamente percibiremos Sus pensamientos, porque los pensamientos existen para cumplir los motivos. Jesucristo vino al mundo no, “para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por E” (Juan 3:17). Así, si verdaderamente comprendemos el amor que motivo a Jesus, escucharemos y comprenderemos Sus pensamientos cada vez más.

O considere las palabras  del apóstol Pablo, “Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento" (Filipenses 1:9). El camino al verdadero conocimiento y en todo discernimiento es poseer abundante amor. Aprendamos a apoyar nuestras cabezas en el pecho de Cristo y escuchar a Su corazón. Porque al escuchar Su corazón, podemos discernir Su amor por aquellos a nuestro alrededor.
 

Sin embargo, reconozco que, para algunos, amar a otros como Cristo nos ha amado permanece como un ideal demasiado lejano de alcanzar. Por lo tanto comencemos de a poco y llevemos esta tarea cerca de nuestro hogar. En lugar de intentar amar a todos, vamos a reducir el reto y determinémonos a amar a una sola persona. Ahora, no quiero decir que dejemos de amar a aquellos que ya amamos. Quiero decir  añada a una sola persona a su corazón y suelte su amor a ese individuo en una forma más similar a Cristo.

El propósito divino


(English)
“Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas obran para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito" (Rom. 8:28).

Incluso antes de venir a Cristo, la frase, " todo obra para bien", era un mecanismo de supervivencia conocido para los males de la vida. Sin embargo, esta verdad espiritual realmente no es una promesa para todos. Lo que quiero decir es que hay muchas cosas en la vida - cosas horribles - que no están obrando para bien: Millones mueren que no van al Cielo. Otros languidecen en prolongada agonía, sufren de enfermedades inenarrables, trauma físico o guerra. Que del aborto, la trata de personas y la adicción a las drogas? ¿Obran estos para bien?

Vea usted, Romanos 8:28 no es una promesa dirigida a todo el mundo;  de hecho, se dirige  a una categoría única de cristianos: "los que aman a Dios " y que abrazan un estilo de vida ", de acuerdo a su propósito. " Por lo tanto, examinemos nuestros corazones y preguntémonos honestamente: ¿Estoy amando a Dios y tratando de alcanzar Su propósito en mi vida?

¿Qué dice Jesús?


(English)
Gran ganancia

Debemos volver a aprender como pensar. Debemos aprender a hacer una pausa antes de hablar – darnos un momento para entrar al lugar secreto de la presencia de Dios – y luego escuchar lo que Jesús tiene que decir. Al escuchar, creamos la oportunidad para oír la voz del Señor; posicionados delante de Él podemos recibir respuestas, sabiduría y revelación que de otra manera no discerniríamos.

 Ciertamente, al hacer uso del don de discernimiento, podemos contrarrestar el avance del enemigo y revertir las ganancias que de otra manera hubiese el obtenido.  Considere la historia de los evangelios de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:1-11). Como expertos en la ley mosaica, los fariseos supieron perfectamente que la mujer había pecado.  Deseando desacreditar públicamente a Jesús, la trajeron a Él con la esperanza de, quizá, probarlo hereje:

"Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices?” --Juan 8:4-5

Cuando Cristo sea formado en vosotros


Réplica
¿Qué tenía en mente Jesus para Sus discípulos? ¿Vino sólo a salvarnos, pero no a entrenar o capacitarnos? Estoy convencido de que el propósito supremo de Dios en la redención del hombre era su replicación en el hombre.

Considere la pasión de Pablo. Él escribió: "
 Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros" (Gal. 4:19). Este es el objetivo de Dios en la Iglesia, que Cristo sea formado - que se le manifieste funcionalmente en y a través de nosotros.

Recordemos las palabras de nuestro Maestro. Él dijo: "El discípulo no es más que su maestro, pero todo el que haya completado su aprendizaje, será como su maestro" (Lucas 6:40). Dios desea formarnos completamente para que seamos "como [nuestro] maestro." Así, Jesús prometió que las obras que Él hizo, “las haríamos también, y aun mayores" (Juan 14:12).

Vea usted, nuestro camino no es ir de iglesia en iglesia, sino descubrir la vida de Cristo y ser "transformados... de gloria en gloria" (2 Cor. 3:18).

El don del discernimiento

Si  vamos a servir con verdadero discernimiento, nuestra percepción debe ser renovada hasta que veamos la vida a través de los ojos de Cristo el Redentor.

Para discernir no podemos juzgar
No poseeremos un maduro y continuo discernimiento hasta que crucifiquemos nuestros instintos de juzgar. En realidad, para la mayoría de nosotros, esto puede tomar una prolongada y enfocada estación de erradicación de antiguas maneras de pensar—actitudes que no fueron sembradas en fe y amor por la gente. En verdad, si es que nos vamos a apropiar del discernimiento nacido en la “mente de Cristo”, debemos primero encontrar el corazón de Cristo (1 Cor 2:16). El corazón y el amor de Jesus se resume en Sus propias palabras: “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” ( Juan 12:47). E incluso cuando el Senor nos juzga, es para salvarnos y liberarnos.

El discernimiento espiritual es la gracia de ver dentro de lo invisible. Es un don del Espíritu para percibir  el reino del espíritu. Su propósito es comprender la  naturaleza de lo que está velado.

Sin embargo, hay muchos que suponen que están recibiendo el discernimiento del Señor con respecto a una cosa u otra. Tal vez en algunas cosas lo están; sólo Dios sabe. Pero muchos simplemente están juzgando  a los demás y llamándolo  discernimiento. Jesús nos ordenó  no juzgar. Él nos envía al mundo no como jueces del hombre sino, en sumisión a Él, como co- redentores. No somos enviados a condenar a la gente, sino a rescatarlos.

¿En qué se está convirtiendo?

Es para mí revelador  que cuando Lucas enumera los doce apóstoles, al llegar a Judas Iscariote, lo identificó como el apóstol "que se convirtió en un traidor" (Lucas 6:16).

Permítanme comenzar con una pregunta, una pregunta sincera que puede ser la pregunta más importante que usted pueda preguntarse: ¿En qué se está convirtiendo? Judas Iscariote fue un apóstol “quien luego se convertiría en un traidor”. Este era un hombre que había sido usado por el Señor poderosamente para "sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, limpiar a los  leprosos [y] echar fuera demonios" (Mateo 10: 8.). Judas conoció la emoción, la alegría y el poder de caminar personalmente con Jesús. Vio milagros, señales y maravillas.

Sin embargo, Judas tenía un grave defecto de carácter, una debilidad moral. La Escritura revela que, a pesar del hecho de que Dios lo estaba usando, Judas "era un ladrón" (Juan 12: 6). Solía robar de la caja del dinero. Mi amigo, es significativo,  que Jesús permitió que un ladrón llevase la caja del dinero. A veces pensamos que el Señor nos va a desafiar en todos los temas, pero hay momentos en que Su silencio acerca de nuestro reiterado pecado es Su reprensión. Judas sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero como Jesús no lo enfrentó directamente Judas minimizo la gravedad de su iniquidad. Tal vez él razonó que si robar fuese realmente malo, Dios no lo usaría todavía para obrar milagros.