El arrepentimiento y el camino que Dios llama santo



(English)
Muchos están llamando nuestra nación a la oración. Me gustaría añadir a ese mensaje un llamado al arrepentimiento. Ciertamente, 2 Crónicas 7:14 no solamente nos llama a orar sino a humillarnos y a volvernos agresivamente contra la maldad. Entonces, en ese espíritu, buscamos el rostro de Dios. Hay demasiada liviandad entre nosotros. Necesitamos un irrumpimiento hacia el quebrantamiento. Hay un mover de Dios que viene, pero su profundidad alcanzara solamente el nivel al que nuestro arrepentimiento nos prepare.

El propósito de este mensaje es llevarnos más allá de decir simplemente que lo sentimos mucho, cuando hemos pecado. Dios quiere conducirnos a una actitud de arrepentimiento, qué hace que volvamos a él persistentemente hasta que se manifieste que el en nuestras vidas el fruto de justicia.

Los evangelios nos cuentan que antes del comienzo del ministerio de Cristo, “hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan” (Juan 1: 6). Juan el Bautista fue enviado por Dios. El bautismo de arrepentimiento que predicó no fue el último acontecimiento para completar el Antiguo Pacto; fue el primer evento, el evento que prepare el terreno para el Nuevo Pacto. Juan fue enviado por Dios como precursor del ministerio de Cristo. Su único propósito fue sumergir al pueblo de Israel en una actitud de arrepentimiento (Hechos 19: 4). Se le encomendó “ir delante del Señor... y prepararle camino” (Marcos 1: 2-3)

La piedra que desecharon los edificadores

Gracias por su interés en los mensajes en español del Pastor Francis.

La versión en español estará aquí en breve.

Gracias por acompañarnos en oración mientras trabajamos en la traducción.

Esperamos verle regresar pronto para la lectura.

Muchas gracias

Unidos en la adoración y la guerra

Gracias por su interés en los mensajes en español del Pastor Francis.

La versión en español estará aquí en breve.

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Mide a aquellos que adoran


(English)
“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.”  (Apocalipsis  11:1-2)

En última instancia este versículo está diciendo que  ahora mismo el Espíritu de Dios está midiendo a los adoradores. El está estudiando a aquellos individuos cuyo tesoro esta en el cielo y  quienes permanecen en el atrio interior del templo de Dios.

Considere: En nuestro mundo de terrores, presiones y trauma, nuestro único refugio existe en la presencia viva de Dios. No debemos aceptar una religión acerca de Dios y asumir que es lo mismo que la presencia viva de Dios.

A éste miraré



(English)
Trascendente y libertadora humildad
De todas las virtudes, Jesús elevó a la mansedumbre por encima de las demás. ¿Por qué? La humildad es lo que abre la  puerta a la gracia: ninguna virtud entra en nuestras vidas, a menos que la humildad le invite a que  entre. Sin humildad, no tenemos sensibilidad o no nos damos cuenta de nuestra necesidad personal; no vemos ninguna razón para cambiar o para apropiarnos de la gracia.

Más todavía, la humildad no solamente el anfitrión de las demás virtudes, es también la esencia de  vida que las  sostiene. Es la humildad que reconoce cuando el amor se está enfriando y es la humildad la que confiesa nuestra necesidad de una mayor fe. Sin humildad, nuestras virtudes se petrifican en  estatuas sin vida en el santuario de nuestro corazón. Así, la humildad sustenta el desarrollo de la verdadera nobleza espiritual. Proporciona  aumento de integridad,  vida y el crecimiento de todas las demás virtudes.

Considere: cuando Sus discípulos le preguntaron “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Jesús puso a un niño en medio de ellos. Él dijo: " cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos " (Mat 18:1,4).