La fortaleza del piadoso: la humildad


(English)
Satanás teme a la virtud. Le aterroriza la humildad y la aborrece. Ve a una persona humilde y siente escalofríos por la espalda. Se le paran los pelos cuando los cristianos se arrodillan, porque la humildad es rendir el alma a Dios. Satanás tiembla ante el manso, pues en las mismas áreas donde una vez tuvo acceso ahora se levanta el Señor y él se aterra de Jesucristo.

¿Realmente contra quién luchamos?
Se recordará que, en la caída del hombre en el huerto del Edén, el juicio de Dios contra el demonio fue que él “comería polvo.” Recordemos también que del hombre Dios dijo: “Eres polvo” (Génesis 3:14-19). La esencia de nuestra naturaleza carnal – de todo lo que sea carnal en la naturaleza – es polvo. Es necesario ver la conexión aquí: Satanás come nuestra naturaleza carnal, terrenal, hecha de “polvo.” Satanás cena sobre aquello que rehusamos a Dios.

Por tanto, necesitamos reconocer que la fuente inmediata de muchos de nuestros problemas y opresiones no es demoníaca, sino carnal en su naturaleza. Debemos enfrentar el hecho que un aspecto de nuestra vida, nuestra naturaleza carnal, siempre será blanco del diablo. Estas áreas carnales suministran a Satanás una avenida de acceso lista para minar nuestras oraciones y neutralizar nuestro caminar con Dios. 

Los tres campos de la lucha espiritual

(English)
Introducción
Los tres campos de la lucha espiritual es un libro sobre la guerra espiritual. Sin embargo, antes de seguir adelante, tengo dos preocupaciones. La primera es nuestra necesidad de sabiduría. Hay un antiguo proverbio europeo que es digno de atención. Dice: “La edad y la perfidia siempre derrotarán a la juventud y al celo.” Antes de comprometernos en la guerra espiritual, deberíamos saber esto acerca de Satanás: es un enemigo viejo y extremadamente pérfido. Por otra parte, la fuerza de casi todos los cristianos está sobre todo en el idealismo y en un fervor que no se ha puesto a prueba. No es necesario que pase mucho tiempo, por lo general de cinco a diez años en el ministerio, y casi todo el celo se habrá desvanecido. Imperceptiblemente, el llamado ministerial se ha deteriorado pasando de un caminar con visión a un mero oficio.

Sucedió que el celo, por sí mismo, desafió la falsedad del infierno y perdió. El brillo de la visión juvenil se empañó bajo los negros nubarrones de los implacables ataques satánicos. Con el peso del desaliento y la frustración creciente, se aumentaron los términos medios y la liviandad, y con ello vino la iniquidad y la atadura espiritual.

El dominio de Satanás: el reino de las tinieblas


(English)
Muchos cristianos discuten sobre si el Diablo está en la tierra o en el infierno. Sobre si puede vivir en los cristianos o solamente en el mundo. El hecho es que el diablo está en las tinieblas. Dondequiera que haya tinieblas espirituales, allí estará el diablo.

Preparación para la guerra espiritual
Para casi todos los creyentes el término “guerra espiritual” introduce una dimensión nueva, pero no necesariamente bien recibida, en su experiencia cristiana. El pensamiento de enfrentar en batalla a los espíritus del mal, es un concepto inquietante, sobre todo porque llegamos a Jesús como ovejas perdidas, y no como guerreros. En definitiva, algunos en verdad nunca podemos iniciar la guerra espiritual, pero todos debemos enfrentar el hecho que el demonio ha comenzado la guerra contra nosotros. Por tanto, es esencial para nuestro bienestar básico que podamos discernirlas áreas de nuestra naturaleza que están sin vigilancia y abiertas a los ataques satánicos.

Las Escrituras dicen: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 6).

Para que los sueños se hagan realidad



(English)
Hace unos años atrás el Señor me habló a través de un sueño. Vi un templo en un campo abierto. Yo lo veía de costado desde una distancia aproximada de doscientas yardas. No podía ver su frente, aun así debía estar completamente abierto ya que una gran luz se proyectaba hacia afuera desde su interior. Palpitaba como un relámpago, y aun era solida como la luz del sol. Yo sabía que esta luz era la gloria de Dios.

El templo estaba tan cerca, que yo supe que con un pequeño esfuerzo podía entrar a la gloria de Dios. Su santa presencia estaba claramente a mi alcance. Había asimismo otros enfrente de mí que reconocí como personas de la iglesia. Todos parecían muy ocupados. Y mientras el templo y su luz eran visibles y completamente accesibles a todos, cada cabeza estaba inclinada hacia abajo y dados vuelta lejos de la luz; cada uno ocupado con otras cosas.

Escuche a una persona decir, “Debo lavar la ropa”. Otra dijo, “Debo ir a trabajar.” Pude ver gente leyendo diarios, mirando televisión, y comiendo. Estaba seguro que todos podían ver la luz si quisieran – aun más seguro que todos sabíamos que Su gloria estaba próxima. Había incluso algunas pocas personas leyendo la Biblia y orando, pero todos mantuvieron la mirada fija hacia abajo; cada uno tenía una barrera mental de algún tipo entre ellos mismos y el lugar de la presencia de Dios. De hecho, ninguno parecía capaz de ponerse de pie, darse vuelta, y caminar firmemente hacia la muy cercana gloria de Dios.

Un lugar para Él descansar


(English)
En el reino, no hay grandes hombre de Dios, simplemente hombres humildes a quienes Dios ha escogido para usar grandemente. ¿Cómo sabemos cuando somos humildes? Cuando Dios habla, temblamos. Dios está buscando un hombre que tiemble a Su Palabra. Este hombre encontrará el espíritu de Dios reposando sobre él ; se convertirá en el lugar de habitación del Altísimo.

Entrando en el Sabbat de reposo de Dios
“El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies. ¿Donde está la casa que me habréis de edificar y donde el lugar de mi reposo?”
  —Isaias 66:1


Dios no pide nada más que a nosotros  mismos. El no desea lo que tenemos; El desea lo que somos. El busca crear en nuestros corazones un santuario para El mismo, un lugar donde El pueda descansar.