Todo el que busca encuentra



Por Francis Frangipane
(English)

La Huella Eterna
Es una vergüenza que, en nuestra era, los servicios de Iglesias no se enfoquen mas en realmente buscar a Dios. Si, honramos a Dios y le damos gracias por lo que El ha hecho. Cantamos y escuchamos un sermón y, quizás, disfrutamos un tiempo de confraternidad con otros. Más aun raramente abandonamos un servicio con el fuego de la eternidad reflejándose en nuestros rostros. Por el contrario, nos llenamos de información sobre Dios sin realmente acercarnos a El. La mayoría de nosotros todavía estamos en gran parte inconscientes de la presencia de Dios.

Mientras en las iglesias necesitamos programas, camaradería, y tiempos de capacitación ministerial, no debemos asumir automáticamente que el adoctrinamiento religioso es lo mismo que realmente buscar a Dios. Y mientras a menudo soy bendecido al escuchar música cristiana contemporánea, incluso el entretenimiento piadoso no es un sustituto de mi propia adoración y encuentro con Dios.



Por lo tanto, preguntémonos: ¿Hay un lugar y un tiempo aparte en nuestra vida espiritual en el que podemos entregarnos a la búsqueda de Dios? ¿Que si el Espíritu de Dios en realidad desea manifestarse a Si mismo durante nuestro servicio? ¿El Señor tendrá que esperar hasta que terminemos con el programa que agendamos?  Yo respeto y reconozco la necesidad de orden; necesitamos los tiempos estipulados para anuncios y propósitos definidos que hoy en día ocupan nuestras mañanas de domingo, pero ¿hemos hecho lugar para Dios mismo?



 "No sabía que la piel de su rostro resplandecía"
Cuando recién nos determinamos a acercarnos a Dios, puede parecer que logramos poco con nuestros esfuerzos. Aun así, tenga la seguridad: incluso el pensamiento de buscar a Dios es un paso hacia nuestra transformación.  Y aun, con frecuencia no notamos los primeros signos de nuestro renuevo espiritual, porque mientras crecemos en nuestra conciencia de Dios, simultáneamente nos volvemos menos conscientes de nosotros mismos. Aunque puede que no nos demos cuenta de que estamos cambiando, otros ciertamente lo harán.

Considere la experiencia de Moisés. El siervo de Dios había subido al Monte Sinaí, y allí estuvo de pie delante del Dios vivo. Los ojos de Moisés fueron realmente llenos con la gloria de Dios; sus oídos en realidad escucharon el sonido audible de la voz del Señor. Más todavía, cuando Moisés regresó al pueblo, la Biblia dice que Moisés “no sabía que la piel de su rostro resplandecía” (Éxodo 34:29). Cuando los Israelitas vieron el fuego de la gloria de Dios en el rostro de Moisés, “tuvieron miedo de acercarse a él" (v. 30). Vieron que el había estado con Dios.

La iglesia necesita más personas que se hayan, como Moisés, acercado al Omnipotente, gente que se haya parado en el fuego sagrado de la Presencia de Dios. Mas por  el contrario, nos agotamos con doctrinas periféricas o estilos de música en nuestros servicios.

Tal vez haya beneficios en debatir constantemente los matices de nuestras doctrinas, pero ¿no estamos verdaderamente más sedientos por la realidad de Dios?

Nuestro objetivo es, día tras día, acercarnos más a Dios. El nos ha ordenado venir audazmente a Su trono de gracia. Para recibir la ayuda que necesitamos, debemos llegar a Su trono. Recuerde también que nuestra confianza proviene de Cristo mismo. El prometió,

“Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:8).

Si no dejamos de buscar y llamar, vamos a descubrir grados de intimidad con Dios. Incluso ahora mismo, Él está cerca. El Señor promete: "Todo el que busca encuentra..." (Mateo 7:8).

Maestro, poseer más de Ti es el amado enfoque de mi existencia. Acércate, bendito Redentor, cumple Tu anhelo de mi cumpliendo mi anhelo por Ti


Adaptado de un capitulo en el libro de Francis,
“Me buscarán y me hallarán”. A la venta en   www.arrowbookstore.com
Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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