Espíritu Santo y fuego


Por Francis Frangipane
(English)

Como cristianos, estamos fascinados por el Espíritu Santo. El enseña, guía, da dones, da fruto y, entre otras cosas, nos consuela en nuestro caminar. Sin embargo, un aspecto que rara vez se discute es el bautismo de fuego. Juan dijo que Cristo " bautizaría. . . con el Espíritu Santo y con fuego" (Mat. 3:11).

Pedro nos dice que no debemos ser " sorprendidos por el fuego de prueba. . ., que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo " (1 Pedro 4:12). De hecho, Jesús dijo: " Todos serán salados con fuego" (Marcos 9:49).

La iglesia en los Estados Unidos de Norteamérica durante demasiado tiempo ha seguido a Casper, el fantasma amistoso, en lugar de buscar el fuego del Espíritu Santo. Nos hemos vuelto cojos al  pensar en nuestra propia cruz;  desmayamos cuando pensamos en  sufrimiento o sacrificio. Amado, es el momento de abrazar el fuego de la presencia de Dios. Es el fuego que purifica nuestro sacrificio.



Delante de nosotros hay días tanto grandiosos como terribles. Es comprensible que muchos cristianos estén esperando  el rapto de la iglesia. Sin embargo, escapar del juicio de Dios no es escapar de Su fuego. Considere lo siguiente: Pablo escribió que el día del Señor " será revelada por el fuego. " Dijo que "el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno " (1 Cor. 3:13).

Sin embargo, permanezcamos alentados, porque nuestro Dios es fuego consumidor. Él viene a bautizar a su iglesia de nuevo en el fuego, pero el fuego es el lugar de la intimidad, del poder y de la liberación. Así como escribió el profeta Isaías:

 “Cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sion y haya limpiado la sangre derramada de en medio de Jerusalén con el espíritu del juicio y el espíritu abrasador, entonces el Señor creará sobre todo lugar del monte Sion y sobre sus asambleas, una nube durante el día, o sea humo, y un resplandor de llamas de fuego por la noche; porque sobre toda la gloria habrá un dosel; será un cobertizo para dar sombra contra el calor del día, y refugio y protección contra la tormenta y la lluvia.” (Isa. 4:4-6).

Sí, nuestro Dios es fuego consumidor, y nuestro caminar con Él es una caminata sobre fuego.

Señor, me arrepiento por querer tus bendiciones sin desear tu fuego. Pido el fuego que purifica, que quema mi vieja naturaleza. Te pido que me llenes con el fuego de tu santidad. Hazme uno contigo en el fuego de tus pasiones. Amén.

Traducción y edición: Gabriela Rabellino

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