El poder de apreciar

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Algunos de nosotros no podemos  comunicarnos  con nuestros seres queridos. ¿Por qué? Parte de la razón es que somos desagradecidos  respecto a ellos. Vea usted, así como Dios nos requiere  " entrar por sus puertas con acción de gracias " (Salmo 100: 4), así obtenemos  acceso y el " derecho a hablar " en los corazones de nuestros seres queridos a través de valorar genuinamente  las cosas buenas que vemos en ellos. Debemos aprender a ser agradecidos por las personas que Dios nos ha dado.

Si usted no está agradecido por sus adolescentes, por ejemplo, en última instancia, su decepción con ellos, los alejara de usted. Tómese  tiempo con ellos y sinceramente hágale saber  las cosas que usted aprecia de ellos. Hay muchas cosas buenas sobre ellos que ellos necesitan escuchar que usted reconoce. No estoy diciendo que no debemos corregir a nuestros hijos, pero debemos  equilibrar la corrección con el reconocimiento y la alabanza; lo que refuerza su sentido de autoestima y valor.

Debido a que Dios nos ha creado para ser criaturas sociales,  nacemos con un deseo interno de  aceptación. De hecho, la mayoría de nosotros probablemente deseamos más aceptación que justicia.



Mediante la apreciación de nuestros seres queridos, afirmamos y liquidamos la búsqueda de  aceptación que los impulsa a  asociaciones impías. Del mismo modo que la apreciación de una   propiedad, aumenta el  valor, la apreciación de nuestros seres queridos elimina tendencias destructivas creadas por el  odio a ellos mismos  y el miedo al rechazo. Los inspiramos a volverse mejores, no por insistir en lo que está mal con ellos, sino al valorarlos. La apreciación hace que su valor propio interior aumente de forma natural.

Hay algo como un radar en el interior del corazón humano que detecta el desagrado  de otros. El descontento y la ingratitud son como un repelente para las relaciones humanas. La gente piensa: " Si no puedo estar a la altura, si no pueden  ver nada bueno en mí, voy a ir donde la gente me acepte como soy. "  La acción de gracias, por el contrario, acerca a nuestros seres queridos, en lugar de alejarlos.

Hablando de la gente que el Padre puso en Su vida, Jesús oró: " tuyos eran, y me los diste " (Juan 17: 6, RVR1960). Una traducción dice, " Ellos son tu regalo para mí " (v. 24 de la versión en ingles NAB). Jesús no pensó en sus discípulos como quienes siempre se quedaban cortos o como un estorbo; más bien, Él les dio la bienvenida a su vida como un regalo del amor de su Padre. ¿Le fallaron? Sí. A menudo. Pero Él los recibió como un regalo de Dios mismo.

Del mismo modo,  sus seres queridos, su pastor y la iglesia son regalos  de Dios. Cuando Cristo ascendió, la Biblia dice que " dio dones a los hombres" (Ef 4: 8). Sus líderes, si son hombres y mujeres de Dios,  son un regalo de Dios para usted. Dígales que usted los aprecia. De hecho, estoy profundamente agradecido a Dios por mi esposa, su amor y apoyo. Del mismo modo, agradezco a Dios por mis hijos y por las personas  que han servido en mi iglesia; nuestros pastores, ancianos y diáconos son personas maravillosas. ¿Alguno de ellos es perfecto? No, pero los aprecio como regalos de la mano de Dios mismo.

Sin embargo, conozco parejas casadas, que cada vez que hablan íntimamente, terminan discutiendo sobre todo lo que es malo en su relación. ¿Por qué no dejar de hablar de ello y simplemente hacer lo que es correcto? ¿Entiende usted? La ingratitud es un “repelente de relaciones.”. La acción de gracias, por el contrario, es la puerta de entrada a la unidad.

Debemos ser los individuos más felices, más alegres  y conmovedores  que el mundo haya visto. Dios es por nosotros. ¡Ha escrito nuestros nombres en el Libro de la Vida! Sólo eso es más que suficiente para hacernos invenciblemente agradecidos, felices, contentos y alegres.

Algunos de ustedes han estado quejándose y murmurando. Es tiempo de ayunar. ¿De qué? Del refunfuñe. Durante los próximos  treinta días, cada vez que se vea tentado a quejarse, encuentre  algo por lo cual estar agradecido. Haga una lista de personas y cosas por las que este  agradecido a Dios. ¡Vamos a poner fin a queja y el refunfuñe y convertirnos en  un pueblo que posee la maravillosa vida de Dios!

Adaptado de el libro de Francis Frangipane,  A House United .

Traducción y edición en la adaptación: Gabriela Rabellino

1 comentario:

  1. Que reflexión tan maravillosa! Me conmovió y es muy triste para mi darme cuenta que mi esposo eh hijos piensan que soy quejumbrosa... quiero "ayunar" de la queja y refunfuñe como bien dice Ud. Será un reto pero acompañada de este entendimiento, que ellos son mi regalo! Gracias al cielo por la vida de toda mi familia! Gracias por proveerme de esta luz para caminar!
    Dios le bendiga!

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