Todo el que busca encuentra

Por Francis Frangipane
(English)

No es difícil reconocer a alguien que ha pasado un tiempo prolongado en un quiosco de periódicos: su conversación desborda con el drama de la actualidad. Y, no es difícil discernir a una persona que ha venido de un evento deportivo, ya que su rostro revela el resultado del partido. Del mismo modo, la gente se da cuenta cuando un individuo ha pasado un tiempo prolongado en búsqueda de Dios. Una imperturbable calma guarda su corazón, y su semblante se muestra radiante de luz, al igual que con el rocío del cielo.

Amado, buscar a Dios y encontrarlo lo es todo.
   


 "No sabía que la piel de su rostro resplandecía"
Cuando recién nos determinamos a acercarnos a Dios, puede parecer que logramos poco con nuestros esfuerzos. Aun así, tenga la seguridad: incluso el pensamiento de buscar a Dios es un paso hacia nuestra transformación.  Y aun, con frecuencia no notamos los primeros signos de nuestro renuevo espiritual, porque mientras crecemos en nuestra conciencia de Dios, simultáneamente nos volvemos menos conscientes de nosotros mismos. Aunque puede que no nos demos cuenta de que estamos cambiando, otros ciertamente lo harán.

Considere la experiencia de Moisés. El siervo de Dios había subido al Monte Sinaí, y allí estuvo de pie delante del Dios vivo. Los ojos de Moisés fueron realmente llenos con la gloria de Dios; sus oídos en realidad escucharon el sonido audible de la voz del Señor. Más todavía, cuando Moisés regresó al pueblo, la Biblia dice que Moisés “no sabía que la piel de su rostro resplandecía” (Éxodo 34:29). Cuando los Israelitas vieron el fuego de la gloria de Dios en el rostro de Moisés, “tuvieron miedo de acercarse a él" (v. 30). Vieron que el había estado con Dios.

La iglesia necesita más personas que se hayan, como Moisés, acercado al Omnipotente, gente que se haya parado en el fuego sagrado de la Presencia de Dios. ¿No estamos verdaderamente más sedientos por la realidad de Dios?

Adaptado de un capitulo en el libro de Francis,
“Me buscarán y me hallarán”. A la venta en   www.arrowbookstore.com

Traducción y edición: Gabriela Rabellino






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