Cuando se cumpla la pascua en el reino de Dios



Por Francis Frangipane
(English)

¿"Pascua actual” o “Pascua”?
Todos sabemos que la iglesia primitiva no celebraba la Pascua con caramelos de goma, conejos de chocolate y pollitos de malvavisco. Sus hijos nunca fueron a una búsqueda de huevos de Pascua. Los cristianos primitivos celebraron el Nuevo Pacto que fue cumplido por Jesucristo en la Pascua primera.

 La palabra “Easter” (utilizada hoy día en muchos lugares) en realidad proviene del anglosajón  Eastre, la diosa de la primavera. Al expandirse el Cristianismo, se tornó en una regla de la iglesia el no deshacer feriados pagados, sino en cambio inyectar significado Cristiano a las celebraciones. Obviamente, los huevos de colores, los conejos y pollitos no eran símbolos de la resurrección sino de hecho parte de los ritos paganos de fertilidad celebrados durante la primavera.

 A pesar que la mayoría de los cristianos, incluido yo mismo, todavía nos referimos a la estación de la resurrección de Cristo como “Easter”, en mi corazón miro más allá de las tradiciones seculares y gentilmente llevo la atención de todos hacia el gran milagro: la resurrección de Cristo. 

Cuando David capturó Jerusalén - Parte 2

Por Francis Frangipane
(English)

Desde sus años de juventud David supo que Dios lo había llamado a derrotar a los jebuseos. De hecho, las Escrituras nos dicen que cuando era todavía un jovencito, después de matar a Goliat, “tomo la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén” (1 Samuel 17:54). En ese tiempo Jerusalén se llamaba Jebús y estaba ocupada por los jebuseos. Era como si David  estuviera diciendo: “Ok, solo soy un joven, pero he conquistado a este gigante filisteo. Recuérdenme, porque volveré”.

 En menos de veinte años David regreso, esta vez como rey de Israel. Tal como conquistó a Goliat, conquistó también la fortaleza de los jebuseos y fue llamada, “la ciudad de David”,  pronto conocida como Jerusalén.

Esta proeza de David no estuvo centrada en su realización personal, sino en el cumplimiento de la Palabra de Dios.  La Palabra de Dios no puede volver vacía, sin cumplir el propósito para el que fue enviada. Cuando el rey David oyó el escarnio de los jebuseos, interpreto  su estrategia a la luz de las promesas de Dios. Estaba en juego la integridad de la promesa del Señor a Abraham y su simiente: “Tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Génesis 22:17). Mientras los jebuseos tenían la historia de su lado, ¡David tenia la Palabra inalterable de Dios del suyo!

Cuando David capturó Jerusalén - Parte 1

Por Francis Frangipane
(English)

Uno de los grandes errores de la Iglesia es limitar la expectativa de nuestra fe a lo que Dios hizo con las generaciones anteriores. No está mal querer lo que otros tuvieron, pero en realidad Dios tiene más para nosotros que lo ocurrido en eras pasadas. Ciertamente, muchas promesas concernientes a la iglesia deben ser cumplidas antes de que Cristo regrese. La Biblia nos dice que la iglesia experimentara no solo “tiempos peligrosos” en los últimos días (vea 2 Timoteo 3:1), sino épocas de renovación y restauración (Hechos 3:21). En consecuencia, en medio de los conflictos mundiales, el reino de Dios sobre la tierra continuara siendo renovado y restaurado ¡hasta que se amolde al reino de Dios en el cielo! Espere ver nuevas cosechas y expresiones de la gloria y el poder de Dios. ¡Deberíamos esperar ver maravillas que nuestros padres no vieron (vea Hechos 2:19 -21)! Si, y confiemos también en que las promesas que nosotros no pudimos llegar a poseer, nuestros hijos caminaran en ellas.

Podemos encontrar ánimo y guía una vez más en la vida del rey David. El nació en un tiempo similar al nuestro. Los hebreos estaban en la Tierra Prometida, pero compartían la tierra con enemigos que no habían conquistado. Cuando David se convirtió en rey, supo que Dios había prometido mas para Israel de lo que los judíos habían alcanzado. En particular, el hecho de que los jebuseos todavía ocupaban el área conocida ahora como Jerusalén. Pero si David se hubiera medido a sí mismo por el éxito de sus antecesores, nunca hubiera pensado en un ataque a los Jebuseos. Los Jebuseos eran un pueblo rudo de montana y, a pesar de estar en la lista de naciones prontas a ser desposeídas por Israel, nunca habían sido conquistados. 

Su tiempo señalado aún le espera


Por Francis Frangipane
(English)
Tiempos señalados

A pesar de la creciente conmoción en nuestro mundo, un último, gran derramamiento de misericordia durante los tiempos finales permanece (ver Mateo 24:14; Hechos 2:17). Esta estación sobrenatural de gracia no es algo por lo cual debemos implorar a Dios. No, su venida ha sido predeterminada. Es un “tiempo señalado” del Señor. 

Un tiempo “señalado” o “arreglado” es un abierto despliegue de la soberanía y el poder de Dios, sea llamando a una persona o llamando a una nación. Es la estación en la que Dios cumple las esperanzas y sueños de Su pueblo.
Como está escrito,

 “Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación.  Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado” (Salmo 102:12-13). 

El don de discernimiento



Por Francis Frangipane
(English)
Si  vamos a servir con verdadero discernimiento, nuestra percepción debe ser renovada hasta que veamos la vida a través de los ojos de Cristo el Redentor.

Para discernir no podemos juzgar
No poseeremos un maduro y continuo discernimiento hasta que crucifiquemos nuestros instintos de juzgar. En realidad, para la mayoría de nosotros, esto puede tomar una prolongada y enfocada estación de erradicación de antiguas maneras de pensar—actitudes que no fueron sembradas en fe y amor por la gente. En verdad, si es que nos vamos a apropiar del discernimiento nacido en la “mente de Cristo”, debemos primero encontrar el corazón de Cristo (1 Cor 2:16). El corazón y el amor de Jesus se resume en Sus propias palabras: “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” ( Juan 12:47). E incluso cuando el Senor nos juzga, es para salvarnos y liberarnos.