Se manifieste en nuestra carne mortal


                                  
Por Francis Frangipane
(English)

¿Que tenía en mente Jesus para Sus discípulos cuando comenzó Su ministerio? ¿Cuál era Su objetivo sagrado?  Estoy absolutamente convencido que Cristo no solamente vino a buscar y salvar al perdido, sino que en un nivel más alto vino a replicarse en aquellos que salvó. Y sea que estemos apenas comenzando nuestro viaje espiritual o que seamos probados siervos de muchos años, el verdadero cristianismo no es nada menos que la viva manifestación de Cristo en y a través de nosotros (Gal. 2:20).

De hecho, nuestro destino no encuentra una base segura hasta que la real vida de Cristo emerge a través de nosotros.

Cuando hablo de Cristo, me refiero a Su compasión hacia el necesitado, el enfermo, el atado, el destituido, cosas tales que trajo la manifestación de milagros, maravillas y liberaciones. Estoy hablando de Su poder y Su profunda sujeción a la voluntad del Padre, la cual produjo Su expansiva autoridad sobre todas las cosas. Y cuando hablo de Cristo en nosotros, no me estoy refiriendo solamente a la correcta ubicación de preceptos teológicos, por más importantes que son nuestras doctrinas. El objetivo de Dios es que la verdad encontrada en nuestras doctrinas germine en la vida y el poder de Cristo, manifestándose en nosotros.

¿En qué se está convirtiendo?


Por Francis Frangipane
(English)
Es para mí revelador  que cuando Lucas enumera los doce apóstoles, al llegar a Judas Iscariote, lo identificó como el apóstol "que se convirtió en un traidor" (Lucas 6:16).

Permítanme comenzar con una pregunta, una pregunta sincera que puede ser la pregunta más importante que usted pueda preguntarse: ¿En qué se está convirtiendo? Judas Iscariote fue un apóstol “quien luego se convertiría en un traidor”. Este era un hombre que había sido usado por el Señor poderosamente para "sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, limpiar a los  leprosos [y] echar fuera demonios" (Mateo 10: 8.). Judas conoció la emoción, la alegría y el poder de caminar personalmente con Jesús. Vio milagros, señales y maravillas.

Sin embargo, Judas tenía un grave defecto de carácter, una debilidad moral. La Escritura revela que, a pesar del hecho de que Dios lo estaba usando, Judas "era un ladrón" (Juan 12: 6). Solía robar de la caja del dinero. Mi amigo, es significativo,  que Jesús permitió que un ladrón llevase la caja del dinero. A veces pensamos que el Señor nos va a desafiar en todos los temas, pero hay momentos en que Su silencio acerca de nuestro reiterado pecado es Su reprensión. Judas sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero como Jesús no lo enfrentó directamente Judas minimizo la gravedad de su iniquidad. Tal vez él razonó que si robar fuese realmente malo, Dios no lo usaría todavía para obrar milagros.

Quien no se ofende - Parte 2: Falsas expectativas


Por Francis Frangipane
(English)

“Entonces muchos se ofenderán, y se traicionaran unos a otros…Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriara” (Mateo 24:10-12 Traducción literal de la versión en ingles KJV).

La secuencia que lleva a la apostasía
En nuestra última enseñanza observamos las ofensas y examinamos el efecto letal que un espíritu ofendido puede tener sobre nuestras vidas. Discutimos como la única forma de no permanecer ofendido por siempre es alcanzar el corazón que no se ofende de Jesucristo.

Alcanzar a poseer el corazón de Cristo no es un asunto menor. Recuerde, Jesus advirtió que en los últimos días “muchos” serian ofendidos.  Un espíritu herido no es lo mismo que un espíritu ofendido – una ofensa tiene lugar cuando no procesamos nuestras ofensas a la manera de Cristo.  De hecho, un espíritu ofendido, al que se deja sin prestar atención y rumiando en nuestras mentes, prontamente se manifestara como una traición, odio y amor frio. Jesus dijo que las ofensas serian la causa última que llevaría a muchos a apartarse de la fe. Escuche bien: en el versículo ut supra, Jesus conecto la real causa de la apostasía no solamente con doctrinas erróneas, sino con reacciones erróneas.