Los tres campos de la lucha espiritual


Por Francis Frangipane
(English)

Los tres campos de la lucha espiritual
es un libro sobre batalla espiritual. Sin embargo, antes de seguir adelante, tengo dos preocupaciones. La primera es nuestra necesidad de sabiduría. Hay un antiguo proverbio europeo que es digno de atención. Dice: “La edad y la perfidia siempre derrotarán a la juventud y al celo.” Antes de comprometernos en la guerra espiritual, deberíamos saber esto sobre Satanás: es un enemigo viejo y extremadamente pérfido. Por otra parte, la fuerza de casi todos los cristianos está sobre todo en el idealismo y en un fervor que no se han puesto a prueba. No es necesario que pase mucho tiempo, por lo general de cinco a diez años en el ministerio, y casi todo el celo se habrá desvanecido. Imperceptiblemente, el llamado ministerial se ha deteriorado pasando de un caminar con visión a un mero oficio.

Sucedió que el celo, por sí mismo, desafió la falsedad del infierno y perdió. El brillo de la visión juvenil se empañó bajo los negros nubarrones de los ataques satánicos implacables. Con el peso del desaliento y la frustración creciente, se aumentaron los términos medios y la liviandad, y con ello vino la iniquidad y la atadura espiritual.

¡Incluso Sodoma!


Por Francis Frangipane
(English)

¡Todo lo que nos falta es semejanza a Cristo!
Jesús tiene una palabra que decir, no sólo a nosotros como individuos, sino también a ciudades enteras. Lucas registra  a Jesús enfrentando a varias ciudades donde había hecho milagros. Leemos: "Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las cuales habían sido hechas muchas de Sus maravillas, porque no se habían arrepentido" (Mateo 11:20.).

Sé que nos imaginamos a Cristo en Su gentileza y compasión, y así deberíamos. Sin embargo, Jesús reprendió fuertemente a las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum (. Vv 21, 23).
Y no deberíamos detenernos ahí pues con lágrimas en Sus ojos lloró y clamo a Jerusalén (Lucas 13:34).  ¡Si el Señor esperaba en el primer siglo que ciudades enteras se arrepintiesen, Él espera que las ciudades puedan venir a arrepentirse nuevamente hoy, como los hombres de Nínive se arrepintieron ante la predicación de Jonás!