"Esta vez alabaré al Señor"


Por Francis Frangipane
(English)

No podemos pasar a través de la vida sin ser dañados. El dolor y la desilusión en este mundo son inevitables. Pero la manera como manejamos estos reveses forman nuestro carácter y nos preparan para la eternidad. Nuestras actitudes son el factor crucial que determina el nivel de inmunidad frente a las luchas. Más allá de las dificultades que hayamos enfrentado, y a pesar de los errores que hemos cometido, el fin de nuestras vidas puede tanto ser lleno de alabanza y acción de gracias – o lleno de miseria y queja. En el análisis final, lo que hayamos experimentado en la vida, será tan rico como los deseos que hayamos alcanzado o tan doloroso como las cosas que lamentamos.

La Biblia nos dice, “La esperanza que se demora es tormento del Corazón;” (Prov. 13:12). Esas profundas desilusiones en la vida tienen una manera de nunca dejarnos; penetran en nuestros corazones como fuego y entonces se endurecen en nuestra naturaleza como lava. Los reveses pueden dejarnos cautelosos acerca de nuevas empresas y suspicaces hacia nuevos amigos.

Nuestra herida restringe nuestra franqueza. Tenemos temor de ser dañados nuevamente por nuevas relaciones. Gradualmente, a menos que aprendamos como manejar el dolor correctamente, nos volvemos amargados y cínicos resentidos. Perdemos el gozo de estar vivos. 


La fuente de realización
Son nuestros propios deseos y el grado de su cumplimiento lo que produce tanto gozo como dolor en nuestras vidas. Aun deseos básicos acerca de matrimonio o amigos pueden esclavizarnos si consumen nuestra atención. ¿Son estos malos deseos? No, pero si el tener nuestros deseos cumplidos es la razón principal por la cual vinimos a Cristo, es posible que nuestras vidas no mejoren hasta que nuestras prioridades cambien.

El perdón y el futuro de su ciudad



Por Francis Frangipane
(English)

Cuando miro a las condiciones de nuestro mundo - las profundas divisiones raciales y políticas,  problemas de inmigración, amenazas terroristas, deuda nacional, guerras y anarquía en nuestras ciudades - un profundo presentimiento invade mi alma. Como cristianos, todos creemos que el llamado de 2 Crónicas 7:14 ofrece esperanza, pero que ¿si no hay respuesta al llamado a humillarnos y orar? ¿Hay algo que podamos hacer para restaurar  la esperanza y la estabilidad ?

Hay una situación mencionada en la Biblia que ofrece una solución. Nabucodonosor, rey de Babilonia, " y todo su ejército, con todos los reinos de la tierra que estaban bajo su dominio y todos los pueblos, estaban luchando contra Jerusalén " (Jer. 34: 1). Debido al pecado de Israel, el Señor aparentemente se había retirado. Por cerca de cuarenta años, Jeremías suplicó al pueblo de Dios que se arrepintiese, pero ellos no quisieron. Israel era casi apóstata, y las repetidas advertencias de Jeremías estaban a punto de ocurrir.

El verdadero Jesús


Por Francis Frangipane
 
Una tormenta y ¿un fantasma o Jesús?
Acostúmbrese a la idea de que Dios quiere perfeccionar su fe. Planee el hecho de que probablemente El lo pondrá en situaciones imposibles para forzarlo a sacar su fe a la superficie.  Tarde o temprano el verdadero Jesús requerirá que mire a lo imposible directo a los ojos, y crea en el poder de Dios.

Considere el episodio cuando Cristo envió a sus discípulos que se le adelantaran en bote a cruzar el mar de Galilea, y El decide cruzarlo caminando sobre las aguas – vea mateo 14:22 – 23. El decide esperar hasta que la tormenta esta arr3eciando, con vientos contrarios y olas gigantes para venir sobre nosotros. Podía haber esperado un día calmo o simplemente haber llegado a la otra orilla sobrenaturalmente, sin pararse al lado de la barca, en medio del mar. No, El viene a los discípulos con algo en mente: viene a ensenarles una lección de confianza.