La cosecha silenciosa



Por Francis Frangipane
(English)

En un sueño me encontré dentro de la mente de un hombre que estaba muriendo. El hombre había estado en coma durante un tiempo; su familia había estado orando, pero no sabían si el había o no aceptado a Cristo. Todo lo que ellos con seguridad sabían era que a lo largo de su vida, el había resistido los esfuerzos de ellos por guiarlo a Cristo.

En el sueño, me volví tan consciente del estado mental de este hombre que sus pensamientos, sentimientos y luchas casi parecían míos. A pesar que sus ojos estaban casi cerrados y su visión nublada, el podía ver a sus seres queridos a su lado. Vi como intentaba alcanzar a su familia, pero exteriormente su brazo nunca se movió. Al percibir sus pensamientos, lo escuche pronunciar sus nombres, pero ningún sonido salió de sus labios. Un ser querido sosteniendo su mano le dijo, “Si me podes escuchar, pellízcame.” El escucho y presiono sus dedos sobre la mano, pero no fue visto movimiento alguno; su mano permaneció claramente sin vida. El estaba consciente, podía escuchar sus oraciones, sentía el calor de sus besos en su rostro, pero era totalmente incapaz de responder. 

La cercanía de nuestro Dios


Por Francis Frangipane
(English)

E
n el Salmo 73, el salmista Asaf manifiesta una lucha que puede que todos experimentemos alguna vez. El se pregunta porque los impíos parecen prosperar mientras los justos son azotados. La idea le perturba hasta que entra al santuario de Dios. Una vez en la presencia de Dios, Asaf se da cuenta de su error. Al compararse a sí mismo con el incrédulo, ve que, separado de la influencia de Dios, no tiene nada en que jactarse. El dijo, “Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (vv. 21-22).

Finalmente, su alma se ilumina cuando considera que solamente Dios es su salvación, y su relación con Dios su fortaleza. Escribió, “Con todo, yo siempre estuve contigo; . . . Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. . . La roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (vv. 23-26).

El pensamiento sumario de la revelación de Asaf, y el punto de este capítulo, está en el versículo 28. Escribió, "Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien." 

Contemplar el rostro de Dios

Gracias por su interés en los mensajes en español del Pastor Francis.

La versión en español estará aquí en breve.

Gracias por acompañarnos en oración mientras trabajamos en la traducción.

Esperamos verle regresar pronto para la lectura.

Muchas gracias

"Dile a Francis que lo extraño"


Por Francis Frangipane
(English)

Si Satanás no puede distraerlo con la mundanalidad, procurara abrumarlo con cansancio. Ciertamente, que fácil nos es auto-agotarnos; incluso las buenas obras hechas para el Señor sin tomar tiempo para recargar nuestra energía en Dios pueden agotar nuestra vida y energía.
Daniel habla de un tiempo al final de esta era cuando el enemigo “afligirá a los santos del Altísimo” (Dan. 7:25). La intención de Dios nunca fue que hiciéramos Su voluntad sin Su presencia. El poder para alcanzar el propósito de Dios proviene de la oración y de la intimidad con Cristo. Es aquí, en estrecha relación con Dios, donde encontramos un abastecimiento continuo de virtud espiritual.

Cansados de hacer el bien
A principios de los años 70, durante el comienzo de mi ministerio, el Señor me llamo a consagrarle el tiempo desde el amanecer hasta el mediodía. Pasaba tres horas en oración, adoración y el estudio de Su Palabra. Yo adoraría a Dios durante horas, escribiéndole canciones que provenían de este maravilloso santuario de amor. La presencia del Señor era mi deleite, y yo se que el tiempo pasado con El no fue solamente bien invertido sino agradable a ambos.

No obstante, cuando mi vida comenzó a cosechar el fruto de la influencia de Cristo, el Espíritu Santo me traía personas para ministrarles. Con el tiempo, al aumentar el número de personas, me encontré recortando cuarenta y cinco minutos de mi tiempo devocional. Las horas de ministración se prolongaban hasta la noche, y deje de levantarme tan temprano como lo hacia antes.