Reparadores de portillos-Parte 2



Por Francis Frangipane
(English)

"Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! Como zorras en el desierto fueron tus profetas, oh Israel. No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Jehová," (Ezequiel 13:3-5).

En contraste con aquellos que simplemente encuentran faltas, el Señor está levantando seguidores de Cristo verdaderos. Cuando ellos ven una necesidad en la iglesia o en sus comunidades, en vez de simplemente encontrar faltas, ellos “suben a las brechas” y se paran firmes en la brecha. Ellos no son solamente críticos; ellos son agentes de redención.

Es fácil encontrar faltas y no hacer nada. De hecho todas las iglesias son imperfectas. El asunto no es si podemos ver lo que está mal, sino si ¿nos pararemos en amor y oración hasta que lo que está mal sea corregido?



Quizás usted puede estar pensando: "No entiendes tengo la revelación del mover de Dios del tiempo final. Esas iglesias escasamente creen en Jesus". Incluso si una iglesia es débil, el corazón del Señor es tal que El no apagara “el pabilo que humeare” (Isaías 42:3).

Aun si consideramos que somos más espirituales que otras iglesias, esa no es razón para posicionarnos lejos de su necesidad. Hebreos nos dice que: "...sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor" (Hebreos 7:7). Si en verdad somos “mayores” que ellos, sin pretender orgullo buscaremos formas de bendecir a otras iglesias en sus luchas. Nuestro amor, a semejanza del de Jesus, los portara durante sus batallas.

Si verdaderamente tenemos el corazón de Cristo, desearemos ver edificado todo el cuerpo de Cristo, no tan solo nuestra congregación local. Respetaremos y valoraremos las diversas formas en la cuales Cristo se revela a Si Mismo en la iglesia. Recuerde, hay cuatro Evangelios, no solamente uno. Cada uno provee un ángulo diferente de la naturaleza de Cristo.  Necesitamos la variedad de iglesias para alcanzar a la variedad de personas en nuestras ciudades.

Por supuesto, sólo hay un Evangelio, y las iglesias que no aceptan la verdad de Cristo o su exclusivo  papel como Hijo unigénito de Dios no forman parte del reino de Dios. Por el contrario, no hemos sido exitosos con la verdad de Dios.  Debemos dar cabida a la diversidad de expresión. Recuerde: el Señor inspiró a cuatro individuos muy diferentes - Mateo, Marcos, Lucas y Juan - para presentar su visión de la vida y las enseñanzas del Mesías. Así como las cuatro versiones del Evangelio se complementan entre sí, así que necesitamos la variedad de nuestras iglesias para alcanzar la variedad de personas y personalidades en nuestro mundo.

Si no ajustamos nuestros corazones para comprender el corazón de Cristo acerca de la unidad, seremos incapaces de permanecer firmes contra el enemigo. Claro está que el día en que vivimos no es un día de paz, es un tiempo de guerra, y una casa dividida no puede permanecer (Marcos 3:25).. Dios nos está juntando no solamente con El, sino también con otros, pero también contra las fuerzas espirituales de maldad en toda región. Por tanto, las brechas que haya entre nosotros se deben llenar, se deben reparar los muros, y debemos juntos aprender a permanecer firmes en el día del Señor.

Seamos el pueblo
Algunos de nosotros hemos clamado por años, “¿Donde están los hombres que nos llevaran a la plenitud de Cristo?" Hemos supuesto que Dios tenía otros en mente para sus propósitos. Sin embargo, lo que el Señor está diciendo, es, "Ustedes son los hombres o mujeres a quienes los otros buscan". Sean los pacificadores, los hijos de Dios que traen sanidad y orden y amor a Su iglesia.

La responsabilidad está sobre cada uno de nosotros como individuos. Hay un tremendo trabajo por delante, pero el Señor mismo ha prometido: "Y los tuyos edificaran las ruinas antiguas; los cimientos de generación en generación levantaras, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar" (Isaías 58:12).

¡Pongamos nuestra vida bajo un compromiso de fe, de tal calidad que en el espacio de nuestra existencia en esta tierra y en nuestras comunidades, la iglesia corporativa de Jesucristo sea restaurada, unida y preparada como una novia para su Amado!

Adaptado del libro de Francis Frangipane, Los tres campos de la lucha espiritual.
Disponible en www.arrowbookstore.com



Traducción: Gabriela Rabellino



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