El modelo verdadero


Por Francis Frangipane
(English)

Una cosa es ser capaz de discernir lo que es falso, pero de mucho más valor es conocer claramente el patrón de la verdad. Así, Pablo utiliza el capitulo tres de Filipenses para revelar la actitud de su corazón. Al hacerlo, nos da el patrón o modelo de lo que debemos buscar como cristianos.

Luego de presentar su notable linaje, Israelita de nacimiento; Fariseo de acuerdo a la Ley, perseguidor de la iglesia y de acuerdo a la definición de justicia de la Ley, irreprensible – Pablo renuncia luego a las cosas mismas que alcanzo o logro, diciendo: “Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como perdida por amor de Cristo” (v. 7).

 Para los maduros, ningún puesto u opinión de hombre puede reemplazar “la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús (nuestro) Señor.” El más asombroso de los logros “lo tengo por basura para ganar (nosotros) a Cristo” (v. 8). 



Pablo fue un hombre obsesionado con conocer a Cristo como la fuente de su justicia (v 9). Pablo define claramente su propósito, el cual fue ¡conocer a Cristo!

Al mismo tiempo Pablo está revelando la obra interior de un hombre tras el corazón de Dios, el nos da la advierte de “mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros " (v. 17). Nota: Pablo no estaba solo en su búsqueda. El dice, “mirad a los que (plural) se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros (v 17). Había otros, quizá muchos, quienes caminaron con Dios con la misma pasión que Pablo. Sin embargo, el Señor uso a Pablo para ser el modelo del  hombre como nueva criatura.

Nuevamente Pablo dice, “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.” (Versículos 10 – 11).

Hay una diferencia entre conocer una colección de verdades religiosas y realmente conocer a Cristo. Él mismo es el camino, la verdad y la vida. Conocerlo es la vida eterna, y vivir en comunión con Él es participar del néctar del cielo.

Mas todavía, conocer a Cristo significa también participar de Sus padecimientos mientras ponemos nuestras vidas por la redención de otros. Recuerde, si padecemos con
Él también con Él reinamos. La participación de Sus padecimientos es también parte del conocerlo a Él.

Pablo continuó en Filipenses, “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Fil 3:12). Nuevamente, estamos buscando el patrón que Dios busca para cada uno de nosotros. ¡Un cristiano maduro es alguien que sabe que hay más para poseer en nuestra búsqueda de Dios!

Finalmente, Pablo concluye diciendo, "Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (vv.13-14).

¿Que fue lo que Pablo decidió “olvidar”? El puso a un lado las heridas, perdono las ofensas, y entrego en manos de Dios las desilusiones del ayer. Las heridas en la vida de las personas, son reales. Sin embargo, si nuestros ojos están en el premio, nuestras heridas no nos detendrán en alcanzar el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesus!

Muchos maestros pasaran por su vida. Ellos tendrán diferentes estilos así como dones y gracias únicas. Mas usted está buscando las actitudes que Pablo describió en este capítulo.  Busque aquellos que están prosiguiendo al premio de alcanzar la semejanza a Cristo. Recuerde: en estos tiempos de engaño, acusación y falso discernimiento, miremos a aquellos que caminan tras el modelo de Pablo. Discernamos la influencia de Jesús en aquellos que nos lideran. Cuando claramente vemos al Señor, vayamos tras quienes siguen a Cristo.


Adaptado del libro Los días de Su presencia. Disponible en Arrow Bookstore.

Traducción en la adaptación: Gabriela Rabellino

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