La descendencia de Cristo


Por Francis Frangipane
(English)

¿No es esta la maravilla y el misterio, sí, y el poder, de la cruz de Cristo? En angustia y dolor, herido de corazón y  alma, todavía se ofreció a sí mismo por los pecados de sus verdugos. Sin evidencia visible de éxito, considerado un pecador y un fracaso delante del hombre, Él valientemente se mantuvo fiel a la misericordia. El dejó que el amor alcanzara su perfección más gloriosa cuando pronunció las inmortales palabras: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).

Cristo pudo haberse escapado. Le dijo a Pedro cuando venían los romanos a arrestarlo, “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:53). En menos de un latido de su corazón, los cielos hubiesen estado cubiertos de legiones de ángeles guerreros. Sin embargo, en lugar de condenar a la humanidad, se “entrego a Si mismo como ofrenda de expiación” (Isaías 53:10, énfasis añadido). A través de Él la misericordia triunfó sobre el juicio (Santiago 2:13). 

Jesús dijo, “El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará” (Juan 14:12). Asumimos que lo que quiso decir es que obraríamos Sus milagros, y ciertamente los milagros son parte de las obras de Cristo. Pero Jesús no limitó su definición de “obras” a lo milagroso. Todas las obras que Él hizo – la vida redentora, el clamor por misericordia, la identificación con los pecadores, ofreciéndose a sí mismo en expiación – nosotros también las haremos porque El vive en nosotros. Vemos que Isaías 53 no se aplica exclusivamente a Jesús; es también el modelo para Cristo manifestándose en y a través de nosotros. ¿No era esto parte de su recompensa, que vería Su descendencia? (Isaías 53:10). ¡Amados, nosotros somos la descendencia de Cristo!  

 
Adaptado del libro de Francis Frangipane, The Power of One Christlike Life, (no disponible en español).  Versión en ingles en www.arrowbookstore.com

Traducción: Gabriela Rabellino



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