El Señor cuya espada está desenvainada


Por Francis Frangipane
(English)

Hay algo en el momento justo antes del mover de Dios, que hace que muchos se pregunten si el Señor en realidad está a favor o en contra de ellos. El parece que nos enfrentara, intensamente, muy “distinto” de aquel  gentil y paciente Pastor en quien hemos aprendido a confiar. Sin embargo para guiar Su pueblo hacia el futuro, necesitamos no solamente ser ¨salvos”; necesitamos ser entrenados en guerra espiritual.

Quizás hemos tenido un tiempo donde la espada del Señor parece como dirigida hacia nuestro corazón. Permítame asegurarle: Dios está por nosotros. De hecho, su propósito expreso es liberar esa misma “espada del Espíritu” (Efesios 6:17), por medio de nuestras palabras y oraciones. Pero antes que la espada del Señor salga por nuestra boca, debe pasar primero por nuestro corazón.



Pero no nos retiremos, ni nos asustemos por esta nueva revelación del Hijo de Dios, pues Él está, de hecho entrenándonos para la batalla. Cuando llegue el tiempo en que estemos completamente preparados, seremos en su ejército guerreros sin miedo.

Sin embargo, debemos ser realistas acerca de nuestra actual condición: la mayoría hemos sido indisciplinados y mimados. No hemos entendido que el día de la batalla se apresta delante de nosotros.  Ni estamos preparados para la ira de Satanás, a medida que su tiempo se acorta (Apocalipsis 12:12.)

Isaías nos dice que,

“Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos” (Isaías 42:13).

Hemos conocido al Señor como nuestro Salvador y como nuestro Pastor. Estas revelaciones de nuestro Amado no son menos ciertas porque se vaya a mostrar un nuevo aspecto de su naturaleza. Simplemente, esta nueva dimensión será sorprendentemente distinta de las formas como le conocemos hasta ahora. Pero, animémonos. Este pavoroso Rey Guerrero, con su espada desenvainada, con el grito de lucha en sus labios, es el mismo bendito Salvador que murió en la cruz por nuestros pecados.

Pero, en verdad, no podemos atenuar el impacto de esta siguiente revelación de  Cristo. Nuestro desaliento inmediato no será en ninguna forma menos dramático, que el que experimentó Josué cuando Jesús se le apareció en las llanuras de Jericó. Nuestros conceptos temblarán y tendremos que enfrentar temores.

“Y sucedió que cuando Josué estaba cerca de Jericó, levantó los ojos y miró, y he aquí, un hombre estaba frente a él con una espada desenvainada en la mano, y Josué fue hacia él y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?” (Josue 5:13).

Josué había  conocido ya al Señor en el tabernáculo del desierto. Pero ahora, de pie ante él, había una nueva revelación del Hijo de Dios. El apareció ahora como  Príncipe del Ejército para guiar  Su pueblo a la guerra.

Al fin de cuentas, esos refugiados de Egipto y sus hijos del desierto, derrotarían a muchos pueblos más fuertes y más numerosos que ellos (Deuteronomio 9:1). Harían  lo imposible gracias al poder del Señor.

A pesar que al principio Josué estaba alarmado, tanto Josué como la gente que le acompañaba para esa batalla, estaban más listos de lo que pensaban. ¡El tiempo en el desierto los había preparado para la guerra!

De modo similar, el desierto donde hemos estado, no ha sido un castigo, sino un tiempo de entrenamiento y de aprendizaje de obediencia. Hemos aprendido de nuestras luchas. Hoy usted camina en el temor de Dios y no esta cegado por el pecado de la presunción. Antes que Jesus regrese, quienes han pasado las pruebas del desierto, recibirán otra revelación: Cristo se les revelará como “Príncipe del Ejército.” Estarán listos para seguir al Cordero dondequiera que El vaya.

“Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo” (Josué 5:14-15).

Esta nueva revelación del Señor es santa. Así como el Señor derribo el ateo comunismo soviético, así veremos cientos de millones de personas encontrar la  salvación en el Hijo de Dios.  Las naciones están siendo tocadas y preparadas. No contradigamos ni critiquemos lo que no podemos entender completamente. Dios sacudirá todo lo que pueda ser sacudido incluso mientras recibimos Su reino inconmovible (Heb 12: 27-28).

La promesa del Señor, que leímos anteriormente, es que, “el Señor Jehová saldrá como gigante y como hombre de guerra... voceará, se esforzará sobre sus enemigos.” (Isaías 42:13).  Dentro de las filas de la iglesia que avanza, Jesús está levantando un grito de batalla. ¿Podemos escuchar Su grito? Hay una nueva autoridad que se levanta. Si, serán probados, pero surgirán lideres con la voz de la oración profética. Cristo mismo prevalecerá sobre sus enemigos. Ciertamente, las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia que Jesús está construyendo. (Mateo 16:18).

Adaptado de
"Los Tres Campos de la Lucha Espiritual" - Publicado por Editorial Desafío y disponible para la venta en www.arrowbookstore.com

Traducción en la adaptación: Gabriela Rabellino

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