Un corazón desprotegido

Por Francis Frangipane
(English)

La idea de que un líder a quien hemos conocido y amado pueda ser de pronto expuesto en un devastador escándalo, parece incomprensible. Ciertamente estos quienes han enseñado a otros podrían enseñarse a sí mismos.  ¿No hay en todos los cristianos conocimiento bíblico que nos hubiese protegido de fracasos morales? 

¿Qué es entonces lo que puede deslizarse en la vida de pensamiento de una persona, entrar a su corazón, y luego crecer con tanta fuerza que un líder está dispuesto a arriesgar todo lo que ha amado y alcanzado en la vida por una simple realización de la carne?  ¿Es solamente pecado? ¿O es algo más profundo—una escasez de discernimiento espiritual—que deja el corazón del líder vulnerable a la manipulación demoniaca?

Una guerra sin precedentes
Por favor tenga en cuenta que no estoy culpando al Diablo por cada pecado que cometemos.  El hecho es, el egoísmo y la auto complacencia, las cuales producen pecado, son instintos básicos de nuestra caída naturaleza. Al mismo tiempo, hemos de discernir asimismo la exclusiva guerra de nuestra época. Nuestro mundo ha sido inundado con sexualidad y exceso.  El “distrito rojo” se ha mudado de ciudad y ha entrado en nuestros hogares a través del internet, el cine y la televisión. Nos engañamos si pensamos que podemos albergar una imaginación inmoral y que ésta no contaminara la forma de actuar en nuestras vidas.


Hay mucho en nuestra caída naturaleza que puede ser explotado y saqueado por el mal. Cuando no guardamos nuestros corazones y evitamos lo que es pecaminoso, este reino de fantasía se desarrolla hacia las tinieblas, dejando nuestros procesos de pensamientos abiertos y desprotegidos contra los demonios que edifican fortalezas en el alma humana.

 Escuche bien: lo que nos entretiene realmente nos tiene, entra en nosotros. Si usted es entretenido por la pornografía o la fantasía sexual, pensamientos perversos y corruptos, usted está abriendo su alma al infierno. Debe usted confrontar esta batalla honestamente, arrepentirse del pecado, y establecer guardia a su corazón.  Si no lo hace, su batalla avanzara de la tentación hacia seria y secreta atadura sexual, que a su vez impulsara a los intentos secretos a ver realizadas sus aumentadas pasiones.

Gente de destino, esté atenta
Jesus revela que una fuente principal de esta manipulación sexual es el espíritu de Jezabel (Apoc. 2:20). La inmoralidad desenfrenada que vemos manifestada en la cultura occidental subraya la creciente influencia de este príncipe de las tinieblas. En efecto, compare nuestro mundo de hoy con las normas culturales de hace sólo cincuenta años atrás, y es fácil ver que la civilización occidental está en estado de sitio. Muchos cristianos tienen sus defensas bajas, y muchas personas por lo demás buenas han caído en atadura.

Sin embargo, el arsenal de Jezabel incluye más que la lujuria, también hay brujería, que ataca y trabaja para desarmar a la conciencia. Recuerde las palabras de Jehú, “¿Qué paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabel y sus hechicerías?” (2 Reyes 9:22).

Estamos luchando con las fornicaciones "y" hechicerías "de Jezabel. Aquellos que han sido derrotados por este espíritu a menudo sienten que fueron drogados por sus propias pasiones. Hicieron cosas que eran flagrantemente pecaminosas, casi gritando a Dios (o al diablo) para que los exponga. Me refiero a la guerra contra los líderes de la iglesia. ¿Cuántos más deben caer antes de que nos demos cuenta de la necesidad de arrepentimiento y de discernimiento?

El ataque sutil
El espíritu de Jezabel es un "susurrador al hombre” Su acercamiento en general no es audaz, sino tentador – seduciendo y estimulando los degradantes pensamientos de la carne humana. Su poder silencioso abruma y luego desarma a la conciencia humana. En su deseo de caminar recto delante del Señor, lo que en realidad puede estar batallando es Jezabel - en particular, sus muchas "hechicerías".

Alguien puede argumentar: "Mi batalla es solamente pecado, no guerra." Tal vez eso es cierto para usted, pero para otros es un ataque espiritual en un corazón sin vigilancia. Su poder puede estar dirigido a los cristianos en general, pero su objetivo específico son los líderes de la iglesia y los llamados a posiciones de autoridad en el reino de Dios.

Hay veces que pienso que el mundo tiene mayor discernimiento que la iglesia. Considere estas selectas palabras de la canción de Frank Sinatra, “Brujería”:

Esos dedos en mi pelo
Esa astuta mirada insinuante
Que despoja mi conciencia dejándola desnuda
Es brujería
Y no tengo ninguna defensa para ello
El calor es demasiado intenso para ella
¿De qué sirve el sentido común para su hacer?
Porque es la brujería, la hechicería malvada
Y aunque sé que es tabú
Al despertarse la necesidad en mí
Mi corazón dice "Sí, de hecho" en mí
"Continua con aquello a lo que me estás llevando"

---C. Leigh, C. Coleman

La canción, de hecho, revela características del efecto de la brujería. El compositor escribió, “[ella} Despoja mi conciencia dejándola desnuda.” Y continua, “No tengo defensa para ello/el calor es demasiado intenso/ ¿De qué sirve el sentido común?” Y luego, “Al despertarse la necesidad en mi/Mi corazón dice, ‘Sí, de hecho en mi/ Continúa con aquello a lo que me estas llevando.’”

Por supuesto, tenemos una defensa para ello en Cristo, pero esa defensa comienza con guardar nuestros corazones de las oportunidades y engaños del espíritu de Jezabel.

Monta guardia
Yo no quiero darle demasiada importancia a la posibilidad de la brujería, porque llegar a estar excesivamente enfocado en este tipo de guerra puede en sí mismo convertirse en un pantano de tinieblas. Mantengamos las cosas en perspectiva. Sin embargo, este artículo es de un libro sobre el discernimiento, y necesitamos ser conscientes del reino espiritual que nos rodea. Ya sea que esté luchando con brujería o simplemente debilidades naturales de la carne, es necesario cerrar la puerta a la híper-sexualidad de nuestro mundo. En efecto, el mundo no tiene "ninguna defensa para ello."

Sin embargo, para aquellos en el reino de Dios ", las armas de nuestra milicia son poderosas en Dios..." (2 Cor. 10:4). Nuestras armas y defensas son fuertes, pero hay que usarlas. La escritura nos ordena: "Cuida de tu corazón con toda diligencia, porque de él mana la vida" (Prov. 4:23). La traducción literal a español de la versión en ingles nueva versión internacional, lo dice de esta manera: "Sobre toda otra cosa, guarda tu corazón, porque todo lo que haces fluye de él."

Un guardia es alguien armado y capacitado para reconocer a un enemigo y rechazar el ataque de ese enemigo. Estamos en guerra y debemos permanecer en actitud militante durante toda nuestra vida. No podemos ser livianos con el pecado o la tentación. Cuando utilice el Internet, haga uso de un programa de filtro como guardia. Sea responsable. No alimente sus apetitos sexuales, porque este tipo de adicciones solo van de mal en peor (Rom. 1:24-28).

No digo que vaya a ser una lucha fácil. Por más fuerte que el pecado pueda parecer, el enemigo también obrara para aislar su batalla de los demás. Los esfuerzos que hacemos para ocultar el pecado son las propias herramientas que Satanás utiliza para atraparnos en el; asique hable con alguien (Efesios 5:11-13). Abrace el proceso de limpieza, de arrepentimiento, y  de lavar sus “vestiduras...en la sangre del Cordero” (Apoc. 7:14). Confiese sus pecados a Dios y a otro.

Hoy sería un buen tiempo para edificarse espiritualmente. Usted puede querer considerar inscribirse para el próximo periodo de clases del Programa de formación a imagen de Cristo (http://www.frangipanehispano.org/BIENVENIDOS.html). Regrese a la Palabra, porque la espada del Espíritu es la Palabra de Dios. Use la autoridad de la Palabra de Dios para defender a su corazón de los ataques espirituales.

Lo más importante que puede hacer es volverse de todo corazón a Dios. El Señor promete, “
Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre” (Salmo 91:14).

Amado, es tiempo de montar una guardia sobre su corazón.

Señor, este día me humillo delante de Tu trono. Tú ves mi corazón y la batalla que he enfrentado. Te pido que me restaures; me hagas más sabio. Que mi enemigo no triunfe sobre mí. Lléname con Tu Espíritu Santo y concédeme la gracia de caminar con un corazón puro y guardado delante de Ti. En el nombre de Jesus. Amén.

Adaptado de un capitulo en el libro de Francis Frangipane Spiritual Discernment and the Mind of Christ.  (Aun no disponible en español).

 Traducción Gabriela Rabellino

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