El lucero de la mañana


Por Francis Frangipane
(English)

El día del Señor, como la alborada de cualquier otro día del calendario, no irrumpirá abruptamente. No ocurre que esté oscuro a las seis menos un minuto y luego, repentinamente, brille la mañana al siguiente instante. El cielo nocturno gradualmente da paso a los nacientes rayos del sol. Aún antes de que el gran astro aparezca, el lucero de la mañana fielmente pregona la llegada del alba y anuncia al mundo todavía en tinieblas que la luz está por llegar.

Las Escrituras utilizan el cuadro del lucero de la mañana para representar referirse a la imagen  de la Iglesia al final de la era. Ciertamente, esta imagen bien muestra la realidad que nos espera.



En relación con los últimos tiempos, el apóstol Pedro escribió:

«Esto ha venido a confirmarnos las palabras de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones» (2 Pedro 1:19).

Los antiguos estaban bien conscientes de que el lucero de la mañana aparecía mientras todavía era de noche. El lucero de la mañana, que en realidad es el planeta Venus, está situado en el cielo justamente arriba del horizonte oriental. Es en ese lugar en donde refleja la luz del sol antes de la alborada. La luz del lucero de la mañana es una vista previa muy pequeña pero hermosa del día que viene. Aquí, Pedro dice que antes de que el día del Señor irrumpa, el lucero de la mañana alumbrará en nuestros corazones.

Seamos claros, nosotros no producimos luz, no tenemos luz propia. Es solamente nuestra posición al final de la era, y nuestra sujeción a Cristo, que nos capacita para reflejar el día que llega, pero toda la gloria le pertenece a Jesús. Él mismo es «la brillante estrella de la mañana» (Apocalipsis 22:16).

Esta manifestación de Cristo naciendo en su pueblo no suplantara al Rapto, sino que le precederá. Entre el ahora y cual sea la secuencia en la que usted crea con respecto a la segunda venida –  antes, durante o después de la ultima trompeta – habrá un tiempo cuando la presencia del Señor se levantara en nosotros y progresivamente se manifestara a través de nosotros. Como el lucero de la mañana antes del alba, así dice Pedro que el lucero de la mañana se levantara en nuestros corazones.

Este tiempo de manifestación de Cristo es  perfectamente coherente con las palabras de  Isaías.

«Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti» (Isaías 60:1 RVR-60) ¿Cuándo nacerá la gloria? Justamente como el lucero de la mañana se levanta cuando todavía es de noche, así la gloria de Dios nacerá en nosotros cuando las «tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones» (v. 2 RVR-60).

¿Está pronto para la manifestación de la gloria del Señor?

Adaptado del libro del Pastor Francis, “Los Dias de Su Presencia"  disponible para la venta en www.arrowbookstore.com.

Traducción en la adaptación: Gabriela Rabellino

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