Un Dios celoso


Por Francis Frangipane
(English)

¿Alguna vez ha sentido una resistencia espiritual, como sino un poder más grande que usted estuviera oponiéndose deliberadamente a su éxito? Con frecuencia asumimos que es el diablo quien está luchando contra nosotros. Permítame sugerir que, en algunas ocasiones, lo que esta interponiéndose en su camino puede para nada ser un enemigo; en realidad puede ser el Dios celoso.

¿Es el Todopoderoso celoso para con nosotros? Si. El señor con frecuencia en la Biblia se describe a sí mismo como “un Dios celoso” (Éxodo 20:5, 34:14; Deuteronomio 4:24, 5:9, etc.). Podemos esperar que El sea celoso dado que realmente hemos sido creados para Su deleite. Mientras que Su amor nutritivo y protector nos acepta tal como somos, llega un tiempo cuando El comienza a confrontar los dioses falsos, los ídolos, que rigen en nuestros corazones. Ciertamente, cualquier cosa en nosotros que le niegue completo acceso a nuestras almas, que se interponga entre nuestros corazones y el de El, se convierte en Su enemigo.



La revelación de que Su celo peleara contra nuestros ídolos ocultos puede ser atemorizante si estamos determinados al pecado, pero puede ser liberador si deseamos intimidad con El. Porque El no permitirá que encontremos perdurable realización en algo más que no sea El.

Escuche a Su mandamiento en Éxodo: “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.--- Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éxodo 34:12-14).

Oh, escuchemos el Corazón de Dios en tembloroso temor. El nombre mismo del Señor es Celoso. El ser Celoso es central en Su naturaleza. Ciertamente, es una abominación que dioses falsos ocupen nuestros corazones, porque somos templo de Dios.

Una tierra de ídolos
Israel cometió muchos pecados, pero el peor de ellos involucro la adoración de ídolos; la idolatría, más que otros, probó el Corazón de Dios. Usted se pregunta ¿que tiene que ver con nosotros? No tenemos otros dioses en nuestra sociedad. Si, tenemos. A pesar de que no se erigen en las plazas de nuestra ciudad (usualmente), los ídolos en nuestra tierra son igualmente exigentes. En efecto, nuestra nación está llena de dioses falsos que influencian tanto nuestras acciones como nuestros pensamientos. Dado que cada uno de nosotros fuimos creados para adorar a Dios con un foco puro, Dios debe confrontar los ídolos en nuestros corazones. Ciertamente, desde Su punto de vista, la idolatría es infidelidad.

Recuerde la palabra del Señor, “Nadie puede servir a dos maestros”. Uno de los ídolos más dominantes en nuestra cultura es la obsesión con la riqueza. A pesar que nuestra moneda dice “Confiamos en Dios” con frecuencia dependemos del dólar, no de Dios. De hecho, mientras billones de pobres pasan hambre, somos adictos a gastar nuestra riqueza egoístamente en nosotros mismos.

Jesús dijo en Mateo 6:24, de acuerdo a la versión King James en ingles “No puedes servir (inclinarte) a Dios y a mamón”. “No podéis servir a Dios y a las riquezas” Reina Valera 1960. Dios y no el dinero debe ser nuestro amo. Si diezmamos, damos a los pobres, y no dejamos que el dinero nos rija la riqueza ciertamente puede convertirse en nuestro siervo, y así también en una bendición para nosotros y para otros. Pero si permitimos que las finanzas nos rijan, mamón puede ciertamente convertirse en un Dios falso que añada stress y codicia a nuestra existencia. Pero recuerde: Jesús no dijo que no podíamos tener dinero; dijo que no podíamos servir al dinero. La voz de mamón debe ser callada si es que solo el Señor va a ser nuestro Amo.

Desposados con un Señor
Considere la poderosa influencia que la industria del entretenimiento, los deportes, la moda, el alcanzar éxito y el materialismo tienen sobre la sociedad estadounidense. Si el Señor tiene que competir con nuestras pasiones, entonces estamos permitiendo ídolos en nuestros corazones. El temor es también un poderoso ídolo que rige a muchas almas, especialmente en esta época.

Debemos ver el celo de Dios como Su deseo de amarnos y cobijarnos a través de la vida. Este celo carece de la oscuridad y de los elementos diabólicos que el celo humano tiene. Pero aun con nuestro limitado entendimiento, sabemos que el celo es la respuesta hacia la infidelidad en un ser querido. Una vez que el celo humano se despierta, puede fácilmente convertirse en fuego consumidor. Si esto le ha ocurrido a usted, entonces puede de alguna manera saber cómo nuestra infidelidad afecta al Corazón del Señor. Ciertamente Pablo estaba pensando en esto cuando escribió, “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Cor. 11:2).
Santiago 4:5 dice, “El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” Todavía, Santiago dice, “¡¡ Oh almas adúlteras!! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (James 4:4).

El Señor celoso anhela nuestro espíritu; El nos llama a ser uno con El, donde vivimos sin temor y radiantes como Su novia en la tierra. A veces, cuando busco al Señor, Lo llamo por Su nombre “Celoso”. Esto tiene un profundo efecto en mi corazón. Yo se que El me conoce y me ama. Al rendirme a El, en realidad voy más profundo dentro de las secretas cámaras de Su amor. Y aun, cuando debo buscar otras cosas a expensas de mi tiempo con El---incluso el escribir mismo---siento el fuego de Su celo. Soy rodeado e incapaz de moverme con éxito hacia ningún otro lugar excepto hacia El mismo.

Señor, repito las palabras del salmista: "Atráeme, en pos de ti correré”. Maestro, lo confieso, soy como un perro atado a una correa, tirando de un lado para el otro. Enséñame a caminar a tu lado. Ayúdame a descansar en Tu amor. Gracias por desear celosamente que caminemos por la vida juntos. Amén.

Traducción: Gabriela Rabellino

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