Incluso Sodoma


Por Francis Frangipane
(English)

"Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las cuales habían sido hechas muchas de Sus maravillas, porque no se habían arrepentido" (Mateo 11:20.).

Jesús tiene una palabra que decir, no sólo a nosotros como individuos, sino también a ciudades enteras. El reprendió fuertemente a las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum (Mateo 11:21, 23). Con lágrimas en  lloró sobre Jerusalén (Lucas 13:34). Si El esperaba en el primer siglo que ciudades se arrepintiesen, Él espera que las ciudades se arrepientan también hoy.

Sin embargo, fue en este mismo contexto de reprensión a ciudades que Jesus hizo una afirmación que, para mí, revela la magnitud del poder redentor de Dios.  Escuche Su reprensión, pero también su promesa oculta. 



El dijo, “Porque si los milagros que se hicieron en vosotras se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza”. (Mateo 11:21).

Tiro y Sidón eran naciones gentiles conocidas por su libertinaje y pecado. Más aun Jesus dijo que Su vida, revelada en poder, puede traer aun a las más malvadas ciudades – lugares que deberían ser reducidos – a “escombros y cenizas.” Por lo tanto, la estrategia para volver  nuestras ciudades a Dios es que  la iglesia revele  la vida de Cristo en  poder. ¡Sí, la revelación de Cristo viviendo, amando y sanando al mundo a nuestro alrededor puede volver nuestras peores ciudades a Dios!

Hoy en día, muchas ciudades están maduras para el avivamiento. ¿Qué obstaculiza la conversión de los corazones de las personas? Parte de la respuesta está en la iglesia, con nuestros pecados de auto justificación, indiferencia e incredulidad. El Señor dijo que si su pueblo se humillaba y oraba, buscaba su rostro y se volvía del mal, entonces sanaría su tierra (2 Crónicas 7:14). El futuro no pertenece al mundo; pertenece a la iglesia transformada. De hecho, no lo olvidemos nunca: Dios "desea que todos los hombres se salven" (1 Timoteo 2: 4). Con esto en mente, Pablo enseñó que las súplicas y oraciones deben hacerse en nombre de todos los hombres, "por los reyes y por todos los que tienen autoridad" (1 Timoteo 2: 1-4). El sacrificio de Cristo provee para la salvación de todos los hombres. El cielo solo espera que la iglesia actúe.

Alguien puede decir, “Pero eso fue entonces. Nuestras ciudades son peores. Están más allá de redención”. No. Jesus continuo Su reprensión a las ciudades, diciendo, “si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta hubiera permanecido hasta hoy”. (Mateo 11:23). ¡Sorprendentemente, cuando Cristo se manifiesta en  poder, Jesús dijo que incluso Sodoma podía encontrar arrepentimiento!

He escuchado a ministros comparar  Los Ángeles o Nueva York con Sodoma. Está bien. Estas ciudades han visto el infierno, ahora dejemos que la iglesia les muestre el Cielo. La promesa de Cristo es que incluso Sodoma podría encontrar  arrepentimiento en la atmósfera y la revelación del poder de Cristo. Si hay esperanza para Sodoma, ¡también hay esperanza para nuestras ciudades!

Adaptado del libro, When the Many Are One.
Disponible en  www.arrowbookstore.com

Traducción: Gabriela Rabellino

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